DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

Antonio Molina Pachón: “En España, con la crisis, los distintos gobiernos han hundido completamente la I+D”

Barranquero Maya - 07/04/2015 04:36:09
antonio molina beacon biomedicine 4
Analizamos con Antonio Molina, biólogo molecular nacido en la localidad sevillana de El Rubio, el desembarco en Carmona de su empresa Beacon Biomedicine, un compendio de I+D dedicado al tratamiento de enfermedades pediátricas y tumorales, así como a la reducción de los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia; en su poder tiene la única molécula que ayuda a la célula a reparar el daño de su ADN.

A 25 kilómetros del cielo de Sevilla y a 45 de su tierra, sobre su este, se encuentra una elevación terrestre zarandeada por los diversos pueblos y civilizaciones que han pasado por la península ibérica y han protagonizado su historia. En ella se constata el rastro de hombres y mujeres del paleolítico, del neolítico, del eneolítico, de pueblos como los cartagineses, los romanos, los visigodos, así como de reinos y tribus árabes y/o musulmanes, y luego ya por supuesto la influencia católica castellana, y su posterior evolución con su rastro barroco o gótico, usurpando en cada momento su espacio para hacérselo propio, aprovechando su enclave como fortaleza erigida sobre uno de los montículos del valle del Guadalquivir, dejando su huella, su yo he estado aquí, en competencia con la huella del Guadalquivir, como autógrafo dejado al horizonte.

Ahí está su recinto amurallado, su Puerta de Sevilla, su Puerta de Córdoba, su Necrópolis, sus casas de estilo mudéjar y renacentistas, sus viviendas barrocas,  su Iglesia de San Pedro, su Iglesia de Santa María, sus alcázares, y ahí sigue Carmona, como fortaleza impertérrita y a la vez trastocada como privilegio erigido a la memoria del tiempo, resguardando los tesoros confiados por su propia historia, sin perder la cara a la que está por venir.

Y entre lo que está por venir aparece un biólogo molecular llamado Antonio Molina Pachón, licenciado en biología y doctor en biología celular y molecular por la Universidad de Sevilla, MBA por IESE Business School, Máster en Biotecnología por la Universidad de Nueva York, Máster en Estrategia Empresarial por Harvard y Georgetown, sevillano nacido en la localidad de El Rubio y fundador de Beacon Biomedicine, una empresa de biotecnología de capital cien por cien español que prepara su desembarco en el Polígono Industrial Logístico de Carmona, entre otras cosas.

“Nos interesan patologías que tienen que ver con la acumulación de daño al ADN, y dentro de ese gran campo hay dos grandes conjuntos, uno es el cáncer y otros son enfermedades pediátricas en la que los críos envejecen rápidamente. En el cáncer a su vez nos interesan dos cosas distintas, tratar los tumores y por otro lado nos interesa tratar los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia”, explica Antonio a Sevilla directo desde el Aula Universitaria Maese Rodrigo de Carmona, una hora antes de presentar su proyecto.

En dicha presentación, Antonio fue explicando con un marcado carácter divulgativo cómo comenzó este proyecto fruto de multitud de colaboraciones con diferentes instituciones y empresas que le ha permitido obtener la única molécula demostrada científicamente que ayuda a la célula a reparar el daño de su ADN, molécula que ha derivado en otras y que está en camino de ofrecer fármacos que curen enfermedades.

Tenemos la única molécula demostrada científicamente que ayuda a la célula a reparar el daño de su ADN

El punto de partida de todo este proceso está en un laboratorio del CSIC de Madrid, laboratorio con el que Antonio colaboraba y del que surgió este proyecto como spin-off. “Los grupos de investigación básica de las universidades o del CSIC hacen su investigación y luego publican artículos, como mucho patentan algo pero en España solamente el 0,5 o 0,8 por ciento acaban en empresas, acaban en proyectos y acaban en productos”. Por ello se planteó crear una empresa y tratar de llevar el proyecto hacia la producción de fármacos.

“Con las patentes que protegen el uso de esta molécula lo primero que hicimos fue coger toda la información que se había generado en el centro público y rellenar todos los huecos, hicimos todo lo que hacía falta para acercarnos a las agencias reguladoras para que algún día pudiese llegar a fase clínica”.

presentación beacon biomedicine

Para este proceso se aliaron con la Facultad de Medicina de la UCSF University of California, en cuya colaboración trataron de ver cómo funcionaba esa molécula en células sanas. Después colaboraron con los Institutos Nacionales de Salud de Bethesda, Washington, para estudiar el potenciar de esta molécula y familia de moléculas en otro conjunto de enfermedades. “Gracias a esto acabamos sabiendo que nuestra familia de moléculas tiene potencial para tratar unas ocho o diez enfermedades”.

También trabajaron con el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, colaboración que les permitió obtener ingentes cantidades de datos de la estructura de la molécula, lo que les permitió generar cientos de miles de millones de variantes, ir descartando posibilidades más rápido y acelerar el desarrollo del fármaco. Por último, gracias a la colaboración con un grupo ubicado en la Universidad de Oxford, investigaron qué le ocurría tanto a las células enfermas de distintos pacientes como a las sanas cuando se le administra la versión final del fármaco.

Todas estas colaboraciones son las que le han permitido poseer la única molécula demostrada científicamente que ayuda a la célula a reparar el daño de su ADN, colaboraciones que según afirma Antonio serán coordinadas desde Carmona cuando se realice el traslado.

Y todo esto para centrarse en combatir distintas patologías como, por un lado, los tumores llamados raros, ultra agresivos y para los que no hay tratamiento a día de hoy, “la mayoría son pediátricos, muchos de ellos tumores cerebrales”, afirma Antonio. También se centrarán en un conjunto de enfermedades de la médula ósea por las que los niños envejecen rápidamente y pierden la vida, así como en aquellas patologías que tienen que ver con la muerte de las células del pulmón, las que se producen en la respiración, en las llamadas fibrosis pulmonares variadas.

Tenemos la única molécula demostrada científicamente que es capaz de disminuir el daño que la radiación produce en la piel del paciente

Otro de los objetivos es el de paliar los efectos secundarios de la radioterapia o de la quimioterapia, “efectos que son devastadores”, asegura Antonio, de hecho el oncólogo muchas veces tienen que cortar el tratamiento porque el paciente no soporta esos efectos secundarios. “Tenemos la única molécula demostrada científicamente que es capaz de disminuir el daño que la radiación produce en la piel del paciente”, afirma Antonio.

Gracias a ella ya han conseguido comercializar una familia de productos, los cuales llevan 1.400 pacientes tratados, según cuenta Antonio. “El resultado en esos pacientes es increíble. Cuando hablas con una señora que tiene un agujero en una mama y que le tienen que cortar la radioterapia, y la señora sabe que se va y el marido sabe que se va, y en dos semanas de tratamiento se le ha cerrado el agujero y ya el médico le puede duplicar la dosis y la frecuencia del tratamiento, la verdad es que es enternecedor”. La producción de estos productos que se realiza en Barcelona a través de una empresa subcontratada, se pretende trasladar también a Carmona.

El síndrome Xfragile es un síndrome causado por una mutación genética que causa retraso mental en niños y niñas, de hecho es la causa más abundante de retraso mental en niños. Tenemos el primer fármaco a nivel mundial que es capaz de tratar este retraso mental

Pero en lo que se refiere a enfermedades, el primer fármaco propiamente dicho será para tratar el síndrome Xfragile, explica Antonio a modo de primicia. “Es un síndrome causado por una mutación genética que causa retraso mental en niños y niñas, de hecho es la causa más abundante de retraso mental en niños. Tenemos el primer fármaco a nivel mundial que es capaz de tratar este retraso mental”.

Antonio destaca el carácter cien por cien andaluz de este fármaco pues ha sido desarrollado por la Facultad de Medicina de Málaga y varios hospitales andaluces. “Nosotros hemos realizado toda la parte necesaria para que actúe como fármaco. Esperamos que con un poco de suerte esté disponible antes de final de año”.

Otras patologías a tratar, enumera Antonio, son la IPF y otras fibrosis, la dyskeratosis congénita, la anemia aplástica, la ataxia telangiectasia, distrofias musculares, parkinson’s. También afirma Antonio estar tratando de generar el primer fármaco contra el Síndrome de Down, para lo que comenta que se han aliado con el mejor grupo que está investigándolo en estos momentos, grupo que está en la Universidad de Boston.

presentación grande

A toda esta tecnología de I+D que según cuenta Antonio va a concentrarse en las instalaciones de Carmona, también hay que añadir la llamada nanotecnología, tecnología que permite producir y aplicar componentes que tienen de tamaño la milésima parte de la millonésima parte de un metro, pues Antonio asegura que todos sus fármacos irán nano encapsulados. 

Esto supone la posibilidad de meter el fármaco en nanoesferas que se inyectan al paciente y que liberan el fármaco de forma sostenida, lo que evita que el paciente tenga que tomarse una gran cantidad de pastillas ni inyectarse con frecuencia el fármaco a lo largo del día. “El paciente se le inyecta una dosis una vez al mes y estas esferas están liberando el fármaco 24 horas al día, siete días de la semana, manteniendo en la sangre del paciente la concentración del fármaco necesaria”.

“Esto es el presente y será el presente en los próximos ocho-diez años, pero estamos trabajando el futuro, estamos aliados con el Instituto Tecnológico de Massachusetts desarrollando la siguiente generación de nanomedicina, que son los nanorobots biológicos que no están formados por piezas mecánicas sino por piezas biológicas”. “Sustituiremos estas nanopartículas por nanorobots, que tienen un sensor que es capaz de detectar la célula enferma”.

Otro aspecto que pretende revolucionar Beacon Biomedicine tiene que ver con el diagnóstico de pacientes. Antonio asegura que van a revolucionar dicha industria, “porque en lugar de hacer como se hace hoy en día a través de una tecnología de la edad media en la que de los 25.000 genes del paciente se coge uno y se tarda un mes en ver si tiene una mutación o no, y si no la tiene se coge el segundo y se tarda otro mes, en lugar de funcionar así nosotros funcionaremos con todo el genoma completo”.

Podemos encontrar dentro de mil millones de pares de bases una mutación, la errónea, la que causa un tumor u otra patología, en cinco segundos

Antonio cuenta el proceso. Primero distribuirán a cualquier paciente interesado un kit compuesto de un bastoncillo y un tubo de plástico. El paciente deberá restregarse el bastoncillo por la parte interna del carrillo de la boca, meterlo en el tubo y mandarlo a una de las empresas que se dedican a la secuenciación masiva de genes. “Vamos a secuenciar todo el genoma completo de los pacientes. En ese momento pasamos de información biológica del ADN que está en el bote, a ceros y unos, a información digital, y con eso se nos abre un campo brutal”, explica Antonio.

A partir de ahí, la secuencia digitalizada se mandará a un servidor. A través de un software instalado en esos servidores que la empresa tiene alquilado a Amazon, se va a recorrer el genoma completo digitalizado hasta que se encuentre una mutación que causa una enfermedad. Después se realizará el diagnóstico y se le asociará el fármaco correspondiente. “Podemos encontrar dentro de mil millones de pares de bases una mutación, la errónea, la que causa un tumor u otra patología, en cinco segundos”.

Nosotros en todo el proceso tardaremos cinco días, pasaremos de cinco años a cinco días, y el coste para la seguridad social española que hoy en día tiene una media de 20.000 euros, pasará a 200

Ese fichero, explica Antonio, se mandará también a Carmona donde se almacenará en otro servidor y donde se contrastará el genoma de cada paciente con todas las mutaciones de todas las enfermedades registradas en una base de datos, para ir haciendo diagnósticos una vez al mes y asignarles el fármaco correspondiente a esa patología si procediera y existiera.

“El paciente hoy en día de una de estas enfermedades tarda una media de cinco años en ser diagnosticado, en cinco años el 80 por ciento de estos pacientes han muerto y el 20 por ciento restante está a punto. Nosotros en todo el proceso tardaremos cinco días, pasaremos de cinco años a cinco días, y el coste para la seguridad social española que hoy en día tiene una media de 20.000 euros, pasará a 200”.

Pero eso será el futuro. Actualmente, su marcado carácter global es el que les ha llevado con el avance en las investigaciones y de los progresos, a la necesidad de concentrar toda esa información y todas esas capacidades en un sitio concreto. Ese sitio será Carmona. “Llevamos dos años más o menos viendo sitios, dando vueltas por el mundo, al final teníamos dos zonas que nos habían ofrecido un paquete financiero y de soft landing, uno es un cantón suiza, al lado de Basilea, y el otro en el estado de Massachusetts, en Boston, y estábamos viendo entre los dos sitios, pero al final conocimos, de rebote, al alcalde de Carmona”.

A Juan Ávila, el alcalde de Carmona, llegaron a través de un inversor de la zona y también a través de un socio accionista de Beacon Biomedicine nacido en Lora del Río, quien aconsejó analizar esta posibilidad. “Nosotros necesitamos unos 15.000 metros cuadrados y hablando con el Ayuntamiento para ver como era el terreno y el sitio, acabamos contactando con el alcalde. Fue un amor a primera vista. Se enteró perfectamente de la ciencia del proyecto, lo cual es sorprendente porque no es biólogo molecular ni nada por el estilo. Además, la corporación del Ayuntamiento ha apostado enormemente por traernos aquí, se han portado muy bien con nosotros y eso ha creado un clima de entendimiento y colaboración realmente bueno”.

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Entre las posibilidades contempladas para su localización también estuvo la de varios polígonos industriales de Sevilla capital, pero fue una posibilidad que no acabó de gustarles. “O eran muy caros o estaban muy deteriorados, con la crisis se han dejado de cuidar mucho, luego vendrán aquí empresas norteamericanas, europeas, etc, y quedas muy mal. Además, esta empresa tiene un componente industrial grande, el metro cuadrado aquí es más barato que en Sevilla”.

El recorte real en presupuestos cuando uno mira los datos y quita los gastos en I+D que lo meten como inversión y etc, el recorte real pasa del 50 por ciento en seis años

“Nosotros produciremos aquí los fármacos y los tratamientos para los efectos secundarios de los pacientes oncológicos, los meteremos en pales y los distribuiremos. Tenemos la nacional a cinco minutos y el aeropuerto a quince, en siete horas estarán en Nueva York, en unas 12 o 14 estarán en Shanghái, y en unas 16, 18 estarán en Tokio”.

Además de la buena posición estrategia de Carmona, también destaca Antonio el entorno favorable en cuanto al I+D. “Tenemos hospitales públicos estupendos en Sevilla, en Málaga, en Granada. Tenemos investigadores, el centro del CSIC, el Parque Tecnológico de la Isla de la Cartuja. En un rango de 50 kilómetros a la redonda tenemos 20-25 grupos con los que colaborar, y en un radio de 200 tenemos no menos de cien grupos, eso es muy atractivo”.

En España ahora mismo solo hay dos comunidades autonómicas que de verdad apuestan por hacer I+D y por atraer empresas punteras en I+D, una es Navarra, la otra es Andalucía

Y todo esto a pesar de la situación del I+D español. “En España, con la crisis, los distintos gobiernos, y no entro en colores, han hundido completamente la I+D. El recorte real en presupuestos cuando uno mira los datos y quita los gastos en I+D que lo meten como inversión y etc, el recorte real pasa del 50 por ciento en seis años. En España ahora mismo solo hay dos comunidades autonómicas que de verdad apuestan por hacer I+D  y por atraer empresas punteras en I+D, una es Navarra, la otra es Andalucía. Andalucía tiene todavía inversión de fondos Feder que está aprovechando en general bastante bien”, comenta Antonio, quien asegura que el sistema público sanitario español no tiene nada que envidiar a ningún otro.

“La ciencia que tenemos en España, la ciencia pública en general, está a la altura de cualquier país, el problema es que mientras Japón o Israel por ejemplo, invierte el siete u ocho por ciento, nosotros en números reales estamos en el uno y muy poco por ciento”.

“Cuando se veía que empezaba la crisis, el parlamento alemán tuvo una reunión para ver que podían hacer, y una de las cosas que hicieron fue subir un 10 por ciento los presupuestos para I+D, porque pensaban que las empresas se deslocalizarían, que la producción masiva se iría a china, a India, y que en Alemania se quedaría lo que es el I+D, la materia gris, y eso hace 20 años que lo saben los alemanas, los británicos, los norteamericanos, y en España no nos hemos enterado todavía”.

El desembarco por tanto de la empresa en Carmona será total y está planificado en varias fases que comenzarán “ya, y cuando digo ya digo ahora mismo”, afirma Antonio. La primera fase estará construida en aproximadamente un año y consistirá en la instalación de una planta compuesta por cuatro líneas paralelas de producción para los productos que tratan de paliar efectos secundarios del paciente oncológico. “Cuando esté funcionando la planta a pleno rendimiento calculamos que podremos fabricar unos 100 millones de tratamientos al año”.

En las enfermedades raras infantiles, según tenemos el escalado inicial, pensamos que podemos abastecer al mercado mundial en unas ocho o diez enfermedades

La segunda fase tardará unos tres, cuatro años. En ella se construirá una planta para producir los fármacos antitumorales y los fármacos contra las enfermedades raras infantiles. “En las enfermedades raras infantiles, según tenemos el escalado inicial, pensamos que podemos abastecer al mercado mundial en unas ocho o diez enfermedades”. También en esta fase producirán los fármacos antitumorales basados en la nanomedicina.

En la actualidad la empresa involucra a 15 personas, mientras que el proyecto de Carmona, en su primera fase, necesitará de 25 trabajadores y generará 250 puestos de trabajo indirectos, según las ratios que establece la Commonwealth of Massachusetts, añade Antonio.

En la segunda fase, los empleos directos serán de 250 y los indirectos pueden llegar a los 2.500. El total de la inversión, asegura Antonio, será de unos 500 millones de dólares en diez años, y entre los inversores existen empresas norteamericanas, alguna europea y algunos fondos de inversión extranjeros. Por el momento, comenta Antonio, no ha entrado ningún inversor español.

“Toda la industria auxiliar que se necesita, que iremos generando, como por ejemplo empresas que fabriquen plásticos, medios de cultivos, empresas de soportes informáticos, abogados para patentes, para litigios internacionales, servicios de limpieza, de mantenimiento, de transporte, logística, vuelos para llevar los fármacos, todo eso será de la zona, y todo ese dinero se manejará desde aquí”.

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Más datos que aporta Antonio y que pueden hacer ver la envergadura del proyecto. La previsiones hablan de unos 3.500 millones de dólares de facturación mundial potencial en la fase uno y unos 10.500 millones en la fase dos, además Antonio recuerda el hecho de que la empresa tendrá de domicilio fiscal Carmona, por lo que se tributará aquí.”Pagaremos impuestos aquí y eso también generara riqueza aquí”. Además también hace referencia Antonio a las inversiones que atraerá todo este movimiento asegurando que por el momento conoce dos empresas, una norteamericana y otra belga, que están pensando mudarse a esta zona.

Cualquier paciente que necesite tratamiento para la piel, porque tiene efectos secundarios por quimio y/o radioterapia y no pueda pagárselo, se lo mandamos por mensajería y gratis a su casa mientras lo necesite

Pero además de todos estos datos, siempre es importantes generar riqueza y progreso y más en el contexto actual, también hay que analizar otros aspectos, por lo que no se puede obviar cierto recelo que levantan las empresas dedicadas a la salud respecto a su carácter mercantil. “Primero, nosotros somos una empresa que no reparte beneficios ni repartirá beneficios hasta que no pongamos el primer fármaco en el mercado y para eso tardaremos todavía años, o sea, el 100 por ciento lo reinvertimos en el I+D. Y segundo, cualquier paciente que necesite tratamiento para la piel, porque tiene efectos secundarios por quimio y/o radioterapia y no pueda pagárselo, se lo mandamos por mensajería y gratis a su casa mientras lo necesite”.

“La industria farmacéutica a veces hace cosas que están mal, como cualquier industria, quiere ganar dinero. Pero también es muy fácil echarle la culpa de muchas cosas, sobre todo por parte de los políticos.”

Respecto al último caso en el que se ha puesto en evidencia una problemática en la confluencia entre los distintos tipos de intereses y necesidades de empresas, gobiernos y enfermos, como ha sido el caso de los enfermos de Hepatitis C. Antonio critica la gestión inicialmente realizada por el gobierno. “Ha sido un error de manejo del gobierno actual, un error muy claro por cómo ha gestionado el problema porque de hecho la gran industria farmacéutica, la que paga miles y miles de millones de dólares para llegar a poner el fármaco en el mercado, ya había rebajado los precios a España, se había llegado a un consenso”.

Me gusta pensar que somos el faro y que luchamos contra enemigos terribles que son las enfermedades

“Muchas veces se recortan fondos un poco a lo loco, sin mirar qué es lo que va a pasar después, sin prever, y claro, a un paciente al que le quitas un fármaco obviamente no se va a quedar en un rincón a morirse, va a protestar él, su familia, el entorno… El gobierno inicialmente manejó muy mal esta crisis, después la manejó bastante bien”.

Por lo tanto, todo esto viene a ser Beacon Biomedicine, baliza o faro en inglés, en relación a la imagen recurrente de un faro erigido impertérrito ante el azote de las inclemencias del tiempo. “Queremos ser la referencia, el Beacon, sobre todas las enfermedades infantiles, que son enfermedades raras o ultra raras que es un nicho de mercado en el que la gran industria se involucra poco”. “Me gusta pensar que somos el faro y que luchamos contra enemigos terribles que son las enfermedades”, afirmó Antonio en la presentación del proyecto.

Se podría decir que todo esto se fundamentó en la localidad de El Rubio, a poco más de 100 kilómetros de Sevilla, en una juventud desarrollada a través de una visión mecanicista del mundo, según reconoce Antonio cuando se le pregunta por aquellos tiempos y por su devenir biológico. “Me gusta saber cómo funcionan las cosas. O bien destripas un motor y ves como funciona o bien destripas un ser vivo y ves como funciona, en el fondo es lo mismo, son piezas, y bueno, también por un ramalazo filosófico, de preguntar qué es la vida, de preguntarte estas cosas, eso hizo que me interesase la biología en todo su contexto, desde la ecología a la bioquímica”.

Y así poco a poco, Antonio Molina Pachón, sobrino de Juan Pachón, poeta sevillano a quien hace unas semanas le dedicaron una calle en Sevilla Este, fue expandiéndose, quedándole chico El Rubio, incluso Sevilla, llegando a Nueva York tras licenciarse en biología y doctorarse en biología molecular y celular en la Facultad de Medicina, y ganar el premio extraordinario de doctorado y el premio a la mejor tesis del año en biomedicina. “Me fui con la idea de volver, de publicar mucho, de aumentar el currículo, para ser científico de universidad, pero a los tres meses de estar allí vi que el tipo de cosas que yo quería hacer eran muy aplicadas, ya que eran curar enfermedades, y esto no lo hacían los grupos públicos, lo hacían las empresas privadas, porque hace falta mucho capital, mucha dedicación, así que me pase al mundo de la empresa farmacéutica y biotecnológica”.

Eso fue en 1997. A día de hoy ya ha creado empresas en Nueva york, en París, ha trabajado en una gran multinacional en Madrid, para ahora volver a hacer las cosas a su manera siendo su propio jefe en su propia tierra. “Ahora mismo tenemos tres empresas de biomedicina. Nos traemos esta y posiblemente nos traigamos una segunda”. Esta segunda se llama Advance Medical Proyect, empresa biotecnológica enfocada a la nanomedicina.

Si te licencias en Sevilla o te doctoras en Sevilla y no encuentras trabajo o lo que encuentras no te gusta, lárgate, eso no es una tragedia, está bien salir, no es ningún problema

Por lo tanto, quien mejor que Antonio Molina para dar consejos a todos aquellos estudiantes que se quieran dedicar a la investigación, y a todos aquellos que a pesar de las dificultades ya están tratando de investigar, de mirar con detalle todo nuestro presente y pasado, para garantizar un futuro mejor, esperemos que para todos.

“Hay dos cosas importantes que me gustaría llevarme de esta experiencia. Una es que el mundo es muy grande y es global, o sea, si te licencias en Sevilla o te doctoras en Sevilla y no encuentras trabajo o lo que encuentras no te gusta, lárgate, eso no es una tragedia, está bien salir, no es ningún problema, el problema español es que volver es difícil pero salir está bien, y hay muchísimos sitios en el mundo donde se aprecia a los investigadores españoles”.

Otro consejo sería que la gente joven se tire a la piscina y emprenda, que cree empresas, que cree cosas

“Otro consejo sería que la gente joven se tire a la piscina y emprenda, que cree empresas, que cree cosas. En España la gente tiene pánico al fallo, a montar una empresa que se te hunda por las razones que sean, y eso es un estigma, la gente joven debería lanzarse más, ser aventurera”.

Y como otro consejo más puede tomarse la frase con la que Antonio despidió la presentación de su proyecto ante su familia y miembros de la corporación municipal de Carmona, frase del escritor irlandés George Bernard Shaw que anima a investigar los propios sueños con los pies en esa tierra donde se van a aplicar. “Ves cosas y dices, ¿por qué?, pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?”.

El tiempo determinará si esta baliza se erigirá como faro de uno de estos sueños, y como un monumento más de esta Carmona multicultural por la que comenzará a correr sangre nueva que no pretende levantar murallas, ni templos, ni decorar muros sino garantizar el futuro a aquellos que lo pretenden, un futuro Made in Carmona. “Me gusta la idea de que esta niña de California que está muy malita, algún día se curará y tendrá una vida normal, y que la molécula que vaya subiendo por sus venas, por su sangre y que se encargue de reparar constantemente el daño que tienen sus células, se haya hecho en Carmona”.

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