ENTREVISTA

Arquitectura participativa para reivindicar el derecho a formar parte de la ciudad

Barranquero Maya - 14/06/2018 02:00:18
Hablamos con Esteban de Manuel, arquitecto, profesor de la Universidad de Sevilla y coordinador de un proyecto de intervención urbana en un asentamiento chabolista de Larache, Marruecos, premiado por Naciones Unidas.

Esta historia, que bien podría dar respuesta a la pregunta de qué hacer cuando las ciudades desbordan y los barrios envejecen, se podría decir que comenzó en Francisco Torres, arquitecto sevillano, coordinador de un programa de cooperación que tiene la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta en Larache, ciudad portuaria del nordeste marroquí. Torres se percató de un crecimiento desordenado de la ciudad por un flujo migratorio campo-ciudad que desembocaba en la conformación de asentamientos de chabolas en la periferia a causa de la masificación.

Para realizar una acción piloto de mejora urbana, Torres contactó con Arquitectura y Compromiso Social, una ONG de la Universidad de Sevilla de cooperación al desarrollo creada en 1993 ante la ausencia de mecanismos para poder intervenir desde la propia universidad en asuntos de problemática social. Con anterioridad, Arquitectura y Compromiso Social ya había bordado distintos proyectos de cooperación tanto en Marruecos como en la propia Sevilla, concretamente en el barrio de La Bachillera y en El Cerro del Águila, experiencia que han trasladado a Larache y que se basa especialmente en la implicación de los vecinos en los procesos de urbanización de sus barrios.

“Pusimos en marcha un taller de barrios y lo hicimos en un momento en que Sevilla iba a empezar a redactar el plan general, entendiendo que lo mismo que los promotores tienen arquitectos, economistas, abogados que les ayudan a presentar sus proyectos a los ayuntamientos y hacerlos posibles, los barrios no tenían esa figura. El taller de barrio nace con vocación interdisciplinar, aunque fundamentalmente era de arquitectura, y se pone a disposición de los barrios que querían hacer un diagnóstico de sus problemas y presentar propuestas al plan general”, explica Esteban de Manuel Jerez, arquitecto, coordinador del proyecto, profesor de la Universidad de Sevilla y fundador de Arquitectura y Compromiso Social.

A través de la participación vecinal en El Cerro del Águila consiguieron modificar el plan general que preveía la construcción de viviendas para sustituirlo por un parque, el parque Estoril. En la barriada de La Bachillera en cambio, Esteban guarda una espina: “para los vecinos aquello era patrimonio, las casas las habían construido ellos o sus padres y la mayor parte del barrio, después de hacer un diagnóstico en profundidad, era ya prácticamente un barrio consolidado, había situaciones de infravivienda que había que intervenir pero el proceso dio como resultado, y así lo asumió el equipo redactor y esa es la parte positiva, que había que hacer una operación de reforma interior como se había hecho en San Luis, es decir, se conserva la mayoría y se hace cirugía donde hace falta”.

Esteban de Manuel2

Pero finalmente el acuerdo no se desarrolló. “No sé si también influyó que el plan se aprueba en 2006 y en seguida empieza la crisis económica y hay menos recursos, también puede ser que los mecanismos de gestión no estuviesen listos, el caso es que el barrio sigue pendiente de la reforma interior”. No ha sido hasta el pasado Pleno municipal del mes de mayo cuando se ha aprobado el plan especial de reforma interior (PERI) AGI-02 de La Bachillera, que permitirá la regularización de las viviendas pendientes y abre el camino hacia la sustitución de las infraviviendas y la consolidación urbana de este entorno.

También formó parte del proyecto en Larache desde el principio el Grupo de Investigación Aula Digital de la Ciudad (Adici) del que Esteban de Manuel es responsable y que está compuesto por profesores y alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Se encargó de realizar el trabajo de campo. Posteriormente fueron invitados otros grupos de investigación de la Universidad de Sevilla y de la Universidad Pablo de Olavide, conformándose un equipo multidisciplinar con presencia de arquitectos, geógrafos, economistas y educadores además de contar con el asesoramiento de grupos de investigación latinoamericanos, y es que la experiencia latinoamericana es fundamental para entender esta forma de intervención social. Finalmente, en torno a 300-400 personas han participado en un proyecto que ha durado ocho años.

Llegada en el momento oportuno a Larache

Fue un equipo de arquitectos marroquíes que trabajaban en el programa de cooperación de la Junta quienes identificaron como propicio para el proyecto el asentamiento de Jnane Aztout, situado cerca de la medina, en la entrada desde Tánger, y que estaba conformado por 90 familias, algunas con personas que habían vivido allí desde su nacimiento y todos con el problema añadido de que no disponían la titularidad del suelo. Su llegada al barrio estuvo marcada por una circunstancia especial, y es que un mes antes el alcalde había decidido acabar con las chabolas porque estaba decidido a hacer un proyecto inmobiliario en la zona. El alcalde era promotor inmobiliario. Pero según explica Esteban, la primera chabola que le dio por tirar fue la mezquita y esto acrecentó las protestas, que pararon sus intenciones tras la mediación del gobernador.

Barrio Jnane Aztout en construcción.

Barrio Jnane Aztout en construcción. Foto: Esteban de Manuel

“Los vecinos se agarraron a nosotros como una oportunidad. Estaban solos y ahora de pronto una universidad podía ayudarles a plantear una estrategia y eso lo entendieron enseguida. Estaban organizados, los lideraba un maestro, joven, con la cabeza bien formada, que fue un actor clave. Ha estado liderando el proceso vecinal durante estos años”, comenta Esteban.

Además, en el año 2005 se puso en marcha en Marruecos el plan ‘Villes sans bidonvilles’ para erradicar el chabolismo, plan en el que insertaron este proyecto. “Es un plan ambicioso, si te lees la formulación está bien diseñado, pero en cinco años no se pueden hacer las cosas, estos son problemas complejos. En general el plan ha tenido casos en los que ha funcionado y luego una gran cantidad de barrios donde no ha  funcionado”.

Una de las cosas que dijo el líder vecinal era que había que erradicar las chabolas no solo físicamente sino de la mente

“La estrategia que plantemos de entrada es la del taller de barrios, vamos a hacer un diagnóstico del barrio, vamos a plantear una propuestas a las autoridades y vamos a decir que queremos intervenir en el plan ‘Villes sans bidonvilles’, crear una comisión específica para este barrio donde los vecinos estén sentados, donde nosotros como asesoramiento técnico y acompañamiento social estemos sentados. Para eso organizamos un seminario, para tomar datos con los estudiantes para conocer la opinión experta de los marroquíes que han intervenido aquí”.

El seminario fue fundamental para activar el proceso, para que los vecinos vieran que el proyecto iba en serio pues se contaba con el apoyo de las autoridades una vez aceptaron la propuesta y para organizar los talleres. “Una vez que ellos sabían la capacidad que tenían de organizarse y de hacer talleres con nosotros, comenzaron haciendo talleres sin nosotros, eso ya es un primer cambio”, comenta Esteban. Otro cambio es ir desterrando de la mentalidad cierto apego al chabolismo, que por lo visto existir existe. “Una de las cosas que dijo el líder vecinal era que había que erradicar las chabolas no solo físicamente sino de la mente, fíjate si tenía claro que el tema social-cultural, modo de vida, era fundamental”, señala Esteban.

Taller de diseño participativo. Foto: Esteban de Manuel.

Taller de diseño participativo. Foto: Esteban de Manuel.

De su experiencia en sus trabajos en Sevilla tomaron, además de los talleres de barrio, un lema usado por los vecinos del Polígono Sur. El ‘Nosotros también somos Sevilla’ pasó a ser aquí ‘Nosotros también somos medina’, donde se refleja su reivindicación a ser parte de la ciudad, con todo lo que esto significa en cuanto a condiciones dignas de vida. No obstante, hay muchas diferencias entre lo que en Sevilla se puede entender como un asentamiento chabolista tipo ‘El Vacie’ y el de Jnane Aztout.

Diferencias con El Vacie

Esteban, cuyo primer trabajo social fue en El Vacie, destaca la vocación estética a través del uso del color que hay en el asentamiento de Larache. “Muchas veces te sorprende el interior de estas casas porque todo el mundo trata de dignificar su vivienda, aquí o allí, pero en este barrio de Larache hay una tipología de vivienda popular, por dentro no parecía una chabola, salvo que el techo era de chapa”. Esto manifiesta otra de las diferencias, la existencia de una dinámica de inclusión, de querer pertenecer a la ciudad, mientras que en El Vacie existen dinámicas de inclusión y exclusión, según comenta Esteban. En Jnane Aztout los niños están escolarizados, los vecinos, la mayoría, trabajan en la pesca lo que propicia que no se dé una marginalidad económica tan acuciada como puede darse en un asentamiento como El Vacie. Tampoco los problemas de delincuencia o de drogas tienen una presencia que vaya más allá de hechos puntuales, según asegura Esteban.

Transformación del barrio Jnane Aztout.

Transformación del barrio Jnane Aztout.

No obstante, a Esteban le hubiera gustado que en El Vacie se hubiera ensayado un proyecto de autoconstrucción asistida como el que han realizado en Larache. Se lo propusieron a la Junta en el año 89-90, justo antes de la Expo. “Autoconstrucción significa arraigo, si tú te implicas en autoconstruir las viviendas, no te la dan, no te la regalan, tu compromiso de arraigo es muy superior. Y se lo propusimos en su momento a Luis González Tamarit, que era jefe del servicio de Vivienda, también había organizado unas jornadas de autoconstrucción. Luis acogió muy bien la idea pero nos informó de que el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía habían suscrito un convenio para una solución provisional con casas prefabricadas por razones de urgencia. La solución provisional urgente se hizo definitiva y el asentamiento sigue estando allí”.

Con acompañamiento social se puede poner en marcha procesos en lo que los vecinos son protagonistas y eso es el fundamento de cualquier solución cuando hay una problemática social arraigada

Actualmente en El Vacie, que ha recudido su número de chabolas, está inmerso en un proceso de desmantelamiento progresivo y de realojo para lo que se cuenta con financiación europea y para lo que se ha contratado a un equipo de 20 profesionales que desarrolla acciones de intervención social. “Creo que otra vez tienen prisa, tienen financiación europea dentro de la estrategia de desarrollo urbano sostenible integrado, y eso le hace que por tener unos recursos pues quieren gastarlo rápido y, ojalá me equivoque, pero creo que no lo están enfocando bien”.

“Qué es lo que hemos demostrado en Larache y ha premiado Naciones Unidas, que con acompañamiento social se pueden poner en marcha procesos en lo que los vecinos son protagonistas y eso es el fundamento de cualquier solución cuando hay una problemática social arraigada”.

Actores con intereses opuestos, ideologías diferentes, se pueden poner de acuerdo para objetivos comunes

Cabe preguntarse cómo se canaliza esta participación de tantas voces en un proceso tan específico como el de una intervención urbana. ”Es una cuestión de estrategia, lo que hemos aprendido a hacer en Larache sirve para cualquier situación social conflictiva. Es posible ponerse de acuerdo, actores con intereses opuestos, ideologías diferentes, se pueden poner de acuerdo para objetivos comunes”, explica Esteban.

Ahora en el barrio no hay chabolas. De las 89 familias 87 sustituyeron sus casas. Hubo dos proyectos fallidos que dejaron dos solares sin adjudicar. “Eso no sé cómo lo resolveremos pero el caso es que no se ha ocupado ilegalmente y no se han hecho chabolas. Y lo que sí ha habido es ampliaciones de las casas que han hecho ellos con autoconstrucción convencional”.

Y se ha instalado en el barrio, según comenta Esteban, un sentimiento de orgullo entre los vecinos por lo realizado. Además se abordaron talleres de autoconstrucción asistida para pavimentar el barrio con un albañil local. “Eso les da un orgullo, que las autoridades públicas lleven a los contratistas allí para ver como los chabolistas mejoraron la calidad del espacio público a mucho menor coste que la intervención pública”.

“Creo que aquí en Sevilla, si hiciéramos un estudio de la población de El Vacie, un porcentaje importante de vecinos, los que necesitan una tipología de vivienda como almacén para su actividad económica, para almacenar los productos que comercian, esos vecinos en un proyecto de autoconstrucción creo que hubieran consolidado el barrio de forma muy parecida como hemos podido ver en Larache”.

Taller de pavimentación. Foto: Esteban de Manuel.

Taller de pavimentación. Foto: Esteban de Manuel.

Por supuesto para abordar proyectos de este tipo se necesita, además de una voluntad inquebrantable para la titánica labor de recopilar fondos, una formación específica dentro de cada disciplina profesional, para ello han creado un máster de gestión social del hábitat, para formar a trabajadores sociales, arquitectos, licenciados en derecho, economistas en hacer acompañamiento social de proximidad en barrios. Aunque más allá de la formación, también es esencial para que los proyectos lleguen a buen puerto, según destaca Estaban, el apoyo público, algo que sucedió finalmente en Larache pero que no ha sucedido en otros proyectos planificados en Sevilla.

Por ejemplo en Tres Barrios-Amate. El Ayuntamiento les ofreció abordar un proyecto de eco-barrio. “A los socios de las otras ciudades europeas que participaron les pareció muy novedoso porque era la única propuesta de un eco-barrio en un barrio sin necesidad de transformación social. Esto fue en 2009-2010 y el proyecto se terminó, se guardó en un cajón y sigue guardado en un cajón”.  También abordaron otro proyecto llamado ‘Red en transición’, para arreglar barrios con un aprovechamiento de los recursos existentes.

Me quedo perplejo porque da la impresión de que en Marruecos, con un alcalde corrupto, es más fácil trabajar que en Sevilla con alcaldes democráticos

“Nos planteamos esta solución porque la Junta desmanteló todo los programas de rehabilitación de barrio que tenían. Los vecinos nos llaman en 2012, no había ni un euro para rehabilitaciones en Alcosa, se habían cancelado todos los proyectos de rehabilitación allí y los vecinos nos plantean cómo se puede hacer una rehabilitación integral que aspirase a llegar a ser un eco-barrio también”. El proyecto también está guardado en un cajón aunque según comenta Esteban, el alcalde, Juan Espadas, ha asegurado que se va a realizar.

“Hemos estado reunidos durante un año con un equipo del Ayuntamiento para buscar financiación europea. Le sirvió para formular el proyecto y luego nos han dejado de lado y no nos han vuelto a llamar. Me quedo perplejo porque da la impresión de que en Marruecos, con un alcalde corrupto, es más fácil trabajar que en Sevilla con alcaldes democráticos”. Esteban no encuentra otra explicación a estos “cajonazos” de proyectos a cierto miedo existente a la participación ciudadana “de verdad” y a no poder controlar el proceso final por parte de las instituciones públicas.

Si hubiéramos aprendido de América Latina, si hubiéramos ido allí para ver como hacían política pública de vivienda con pocos recursos, seguramente no hubiéramos perdido diez años como hemos perdido

Esta concepción social de la arquitectura basada en la participacón está influida por una idea surgida en Europa, que es la del Derecho a la Ciudad de Henri Lefebvre, y de la interpretación que de ella hacen en Latinoamérica. Como maestros inspiradores Esteban alude al argentino Víctor Pelli, hermano de César Pelli, el creador de la Torre Pelli o Torre Sevilla, y que contrario a su hermano realiza proyectos con escasos recursos.

“Se demuestra que con muy pocos recursos se pueden mejorar barrios. Con la crisis nosotros con muy pocos recursos no hemos hecho nada, si hubiéramos aprendido de América Latina, si hubiéramos ido allí para ver como hacían política pública de vivienda con pocos recursos, seguramente no hubiéramos perdido diez años como hemos perdido”. También habla del mexicano Carlos González Lobo, quien hace poco pasó por Sevilla y quien continúa abordando proyectos de autoconstrucción.

A veces la sociedad del conocimiento tiene mucha dificultad para abrirse camino, el conocimiento está ahí pero no se usa

En febrero de este año fueron galardonados con el Premio de Naciones Unidas al Hábitat en su categoría de políticas urbanas públicas. Estos galardones, en su onceava edición, han premiado diez proyectos de 524 presentados, provenientes de 89 países. “Significa un respaldo a una línea de trabajo que no es muy visible en la universidad, que se ha considerado como una cuestión marginal porque no tenemos fotos bonitas que mostrar en las revistas de arquitectura”. “Por desgracia, a veces la sociedad del conocimiento tiene mucha dificultad para abrirse camino, el conocimiento está ahí pero no se usa, afirma Esteban en relación al desaprovechamiento que se hace del conocimiento universitario.

Entrega de premios de la ONU Hábitat en Dubái.

Esteban de Manuel en la entrega de premios de la ONU Hábitat en Dubái.

Los premios fueron entregados y financiados por Dubái, en cuya visita Esteban experimentó las paradojas de que un país como este acoja un premio a la mejora de la calidad de vida de la población, paradojas que también nos pueden dejar en mal lugar. Esteban recuerda la existencia en el aeropuerto de pantallas que daban la bienvenida llamando a hacerse responsable de producir energía y a ahorrar energía. “Y en España se criminaliza al autoproductor de energía renovable, ya me gustaría a mí en Barajas encontrarme propaganda de ese tipo”. “Qué pena que hasta Dubái nos vaya a dar lecciones de cómo hacer la transición energética a un país desarrollado como España. O que en Marruecos te encuentras que están prohibidas las bolsas de plástico y aquí aún no”.

No obstante, a Dubái Esteban lo califica como un “experimento de la colonización de marte”, con un ambiente “totalmente hostil”, y se pregunta cómo han conseguido convencer a la élite mundial financiera para invertir allí y a la élite cool para hacerse ver allí, “es asombroso, son unos grandes vendedores”, señala. Según Esteban, para superar los reparos que se puedan tener a la hora de colaborar con regiones del calado democrático de Marruecos o Dubái lo que hay que hacer es fijarse objetivos comunes, la misma base que sustenta su arquitectura participativa que ha conseguido mejorar las condiciones de vida de Jnane Aztout con el esfuerzo de los propios vecinos.

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