SALUD LABORAL

Bajo la amenaza del polvo de sílice

Barranquero Maya - 18/05/2017 05:17:45
Javier Ruiz Márquez, Alberto Márquez de Miguel, Roberto Estévez Vega, Diego Ruiz Márquez y Jesús Pérez Sala. Javier Ruiz Márquez, Alberto Márquez de Miguel, Roberto Estévez Vega, Diego Ruiz Márquez y Jesús Pérez Sala.
Jónatan, Jesús, Alberto, Javier, Roberto y Diego son marmolistas de El Viso, enfermos de silicosis en grado 1, que luchan por evitar volver a exponerse al polvo de sílice. Su historia es uno de los casos de silicosis que han aparecido en la industria del mármol, y que refleja la precariedad en las medidas de protección de los trabajadores que manipulan estos compuestos tan presentes en nuestras cocinas y baños. No muy lejos de El Viso, en Alcalá de Guadaíra, también la silicosis ha hecho acto de presencia en los pulmones de Sebastián Jorge Borreguero Carrión y Juan Luis Garruño.

Lo que llama la atención en un primer momento es la edad de los afectados: 28, 31, 32, 33, 34 y 41 años. Son Jónatan Navarro Franco, Jesús Pérez Sala, Alberto Márquez de Miguel, Javier Ruiz Márquez, Roberto Estévez Vega y Diego Ruiz Márquez. Todos ellos han sido diagnosticados con silicosis en grado 1, enfermedad que provoca dificultad en la respiración, cansancio, fuerte tos y si se agrava puede incluso derivar en cáncer de pulmón o tuberculosis. A todos ellos, vecinos de El Viso del Alcor y trabajadores de la empresa Alcoreña de Cocinas y Escaleras SL, se les ha diagnosticado también que no deben exponerse más al polvo de sílice.

Este material está presente en el conglomerado de cuarzo, producto prefabricado que comenzó a explotarse a principio de los años 90 y cuya manipulación, ya sea a través del corte, la perforación o del pulimento, genera este polvo que es tóxico y provoca una enfermedad llamada silicosis, habitual en la industria de la minería y que en las últimas décadas se ha trasladado a la industria del mármol, concretamente para producir encimeras de cocina o de baño, fregaderos, lavabos, platos de ducha… aunque también está presente en otros ámbitos del sector de la construcción, así como en el sector de la cerámica, del vidrio o de las reparaciones de equipos de comunicación.

Anteriormente a la llegada de este conglomerado, lo más habitual era trabajar la piedra natural como el granito o el mármol, en los que la presencia del cristal de sílice está en proporciones menores, lo que ha dejado en evidencia a los protocolos de prevención de riesgos laborales de muchas empresas, así como a la labor inspectora de la administración. Ya lo dice el propio Instituto Nacional de la Silicosis, señalando que el sector de las marmolerías no se ha preparado convenientemente para este material, al menos en los primeros años de explotación.

Y es que según este instituto, la mayor parte de las marmolerías no estaban consideradas como empresas que debieran cumplir el Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera para evitar la incidencia del polvo de sílice sobre los trabajadores, polvo cuya respiración está declarada como cancerígena por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.

No obstante, la situación con la que abordan estos trabajadores esta enfermedad es diferente. Alberto, Javier, Roberto y Diego, de baja desde noviembre de 2015, esperan el dictamen del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Si no llega o si es rechazada su incapacidad permanente tienen que reincorporarse a su puesto de trabajo habitual el 28 de mayo, fecha en la que acaba su declarada incapacidad temporal.

Por su parte, Jesús y Jónatan ya tienen la denegación del INSS escrita en un papel, a pesar de serles dictaminada por la propia Seguridad Social la necesidad de evitar que vuelvan a exponerse a la sílice. Por ello han iniciado un proceso judicial para lograr su incapacidad laboral permanente. También causaron baja en noviembre de 2015 pero su condición de trabajadores eventuales les sitúa en una situación sin el amparo de la protección por baja temporal por enfermedad.

Primeros problemas respiratorios

Todo comenzó con Jesús Pérez Sala, uno de los empleados eventuales aunque con diez años trabajando en la empresa, quien en agosto de 2015 comenzó a sentir dolores en el pecho. No obstante, según explica a Sevilla Directo, ni su médico de cabecera ni después en un análisis de la mutua Asepeyo le certificaron la silicosis, así que volvió con los demás a su puesto de trabajo, cortando y pulimentando el conglomerado de cuarzo. Cabe constatar que solo Diego Ruiz Márquez se ha visto afectado ejerciendo tareas fuera del taller, pues él se encargaba del montaje de encimeras. Se ha pasado 14 años en la empresa.

Fueron unos días después cuando le certificaron la silicosis a Jesús y no volvió a trabajar. Y un mes después, con la realización de unas placas torácicas en uno de los reconocimientos médicos que tienen que pasar los marmolistas cada dos años, fue cuando se certificó la afectación de los cuatro trabajadores fijos de la empresa.

“Llegó un correo de la empresa diciendo que había cuatro trabajadores con las placas mal. Y a las cuatro, cinco horas llamaron, no lo olvido, y estábamos yo y mi compañero en la oficina para conocer los nombres y el primer nombre que salió fue el mío”, explica Roberto, quien con 18 años en la empresa y tras haber pasado por casi todos los puestos, ya ejercía labores de encargado general. A partir de ahí se sucedieron las pruebas para confirmar la silicosis, que resultó ser de grado 1, solicitando en los informes que se evitara su exposición al polvo de sílice.

Viso del Alcor silicosis

Los trabajadores sobre una encimera fabricada con el aglomerado de cuarzo.

“Síntomas día a día, realmente a mí no me ves nada, pero el simple hecho de subir una escalera más rápido de la cuenta, lo notas más que por ejemplo andando (…) En un gesto rápido, de alterarte más de lo normal, o por ejemplo ahora que en esta época, que yo por ejemplo soy alérgico, que a mí el polen me afecta muchísimo, lo noto a leguas, lo noto mucho más que antes”, explica Roberto.

Un trabajador de este tipo traga tal cantidad de sílice que es capaz de generar la enfermedad en relativamente poco tiempo

“En un minero tarda 20 años en reproducirse. Un trabajador de este tipo traga tal cantidad de sílice que es capaz de generar la enfermedad en relativamente poco tiempo. Tú verás que ahí hay trabajadores que llevan menos de diez años trabajando. En cambio han generado en relativamente poco tiempo la enfermedad”, explica Damián López Vega, abogado de los trabajadores.

Problemas con la mutua

Según cuentan, fue en mayo de 2016 cuando la mutua solicita la incapacidad y en julio cuando pasan por el tribunal médico de la Seguridad Social. No obstante, Roberto señala que mientras esperan el dictamen del INSS, en una visita que cursó a las oficinas de la Seguridad Social en Carmona para preguntar unas dudas, le informaron que la mutua se había retractado en su solicitud de incapacidad a través de un informe que señalaba que las instalaciones de la empresa ya no tenían niveles de polvo de sílice y que podían volver.

“Según ellos, llamaron a un ingeniero e hicieron unas mediciones de polvo, no sé de qué forma, porque nosotros tenemos el informe del inspector de trabajo, que son 30-40 páginas, y él sigue insistiendo que a día de hoy sigue existiendo sílice en el ambiente, menos que antes, es verdad, todo se ha mejorado, desde que el inspector vino todo ha cambiado al cien por cien, pero que todavía sigue habiendo sílice en el ambiente”, explica Roberto.

Por su parte, la Mutua Aspeyo, en declaraciones a Sevilla Directo de su director en Sevilla Manuel Pérez, asegura no haber dado marcha atrás en su dictamen. “De hecho, nosotros tenemos creo que son cinco trabajadores de baja, que se les está abonando la IT por incapacidad temporal por enfermedad profesional, a pesar de que el expediente está planteado ya en el INSS, que es el que tiene que determinar como acaba el tema. Nosotros no hemos obligado, por decirlo de alguna manera, al trabajador a reincorporarse, reciben la prestación cuando están perfectamente diagnosticados, yo creo que la mutua ahí está siendo condescendiente”.

Manuel también señala que la mutua lo que hace es seguir lo que dictamina la Ley. “Viene a decir que con silicosis de grado 1 te puedes incorporar a tu trabajo si no estás expuesto de nuevo al polvo”. Y ahí está el problema, pues esto es complicado, por no decir imposible, en empresas tan pequeñas y con un negocio tan concreto, donde no hay demasiados lugares donde escapar del polvo.

Por este motivo y porque son eventuales, se les ha denegado la incapacidad permanente a Jesús y a Jónatan. “Mandaron un oficio del INSS a la Inspección de Trabajo, y dice la Inspección de Trabajo: De estos trabajadores no puedo opinar si pueden ser recolocables en otros puestos de trabajo porque no pertenecen desde el año 2015 a la plantilla. Con lo cual ven denegadas las prestaciones, porque no les certifica el inspector que puedan ser recolocables en otros puestos de trabajo”, señala su abogado. Por ello estos trabajadores, marmolistas desde el comienzo de su vida laboral, quedan ahora en una situación de desprotección, a pesar de haber contraído esta enfermedad a causa de su actividad profesional.

jesús informe

Informe de Jesús Pérez Salas que determina su afectación de grado 1 de sílice y la recomendación de evitar cualquier contacto con el sílice.

El informe de inspección

Fue tras denuncia del abogado de los trabajadores, según explica él mismo, cuando se inició la inspección por parte del Ministerio de Empleo y de Seguridad Social, el día 8 de abril de 2016. En él se constatan las deficientes condiciones laborales de falta de seguridad e higiene bajo las que desempeñaban los trabajadores su labor, entre ellas la existencia de polvo ambiental en las instalaciones, drenajes en mal estado, la inexistencia de nebulizadores en el taller, vestuarios inadecuados y aseos sucios. Y en cuanto a la enfermedad de los trabajadores, el inspector señala la existencia de una relación de causalidad entre la exposición al polvo y la enfermedad que padecen.

Informe

Informe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social.

“Es que no ha hecho nada (la empresa). A parte del polvo, es que la ropa no nos la podemos llevar a casa a la hora de comer, y nosotros nos íbamos vestidos”, comenta Javier, marmolista con 17 años en la empresa. “Incluso comíamos en el taller”, señala Jesús.

Otras deficiencias tenían que ver con los métodos de abordar el tratamiento de este material, cuya modificación no se puede hacer en seco. “Este material hay que cortarlo con un flujo de agua para que el polvo no le dé al trabajador, y además no se ha puesto, no ha facilitado la empresa mascarilla, solo a última hora cuando ya surgió la enfermedad es cuando se han tomado medidas. También tienen que poner unas cortinas de agua”, explica su abogado, y pone el ejemplo de los trabajadores que, como Diego, tienen que realizar tareas de montaje, pues en el caso de que tengan que realizar alguna modificación del material, realizan los cortes en seco. “Y la limpieza del centro se tiene que hacer con agua. Y esta gente lo que hacía era barrer la nave, si tú barres, lo que haces el levantar el polvo, ese polvo también lo tragaban”, añade.

Además, Damián también critica a la propia compañía suministradora de estos materiales, en este caso Cosentino, fabricante del conglomerado de cuarzo marca Silestone, aunque existen otras marcas (Compac, Okite…), porque según afirma no ha formado o informado a los empresarios de los riesgos de la manipulación de este material. Algo que fuentes de la propia compañía niegan.

Viso del Alcor silicosis

Según estas fuentes, en respuesta a Sevilla Directo, la manipulación de su producto puede hacerse de forma “totalmente segura” si se siguen las medidas de seguridad estipuladas por la legislación vigente e indicada en la Guía de Buenas Prácticas que ofrece la propia empresa. Desde Cosentino se asegura que se ha informado y formado a los profesionales del sector marmolista sobre su producto y sobre las medidas de seguridad necesarias para trabajarlo, medidas que según indica, “no eran otras que las que ya debían estar aplicando para la manipulación del granito y otras piedras”. A pesar de que el porcentaje de sílice en el conglomerado de cuarzo es mucho mayor, esto, según la compañía “no conlleva una mayor proporción de fracción respirable de polvo en el ambiente durante el proceso de mecanización”. Por tanto, según Cosentino, “es la forma de trabajar en los distintos centros de trabajo (marmolerías) y no el tipo de material lo relevante para evitar esta enfermedad profesional”.

Si le ha llegado el informe de inspección a ella (a la encargada de la prevención de riesgos laborales) me gustaría que me llamara y me pidiera perdón

Respecto a posibles negligencias de ésta u otras empresas marmolistas, Cosentino señala a Sevilla Directo que no tiene “ninguna capacidad” para decidir sobre las medidas de seguridad que deben seguir los empleados de las marmolerías que cortan y elaboran dichos artículos, siendo la marmolería la responsable de velar por la seguridad de sus empleados.

Responsabilidad de la empresa de prevención en riesgos laborales

Por otra parte, el informe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social advierte sobre la labor realizada por Atenea Prevención, la empresa encargada de la previsión de los riesgos laborales en Alcoreña de Cocinas y Escaleras. Uno de los errores de esta empresa gira en torno a la medición del polvo en las instalaciones. “A lo mejor tenía que hacerle las mediciones al que está cortando y se iba a la otra esquina al que no cortaba, o a lo mejor lo tenía que hacer en ocho horas y tenía puesta la máquina cinco horas. Y daba el triple”, comenta Diego.

pervencion riesgos laborales inspección

Informe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social.

No obstante, el informe establece que a lo largo del trabajo de la empresa encargada de la previsión de riesgos laborales, esta ya había identificado resultados que superaban los valores límites y proponía medidas preventivas. Así que a pesar de que el inspector aprecia diversos errores en el cálculo del porcentaje de exposición diaria de los trabajadores, indica que la empresa debió tener en cuenta los informes presentados durante los años 2011, 2014, 2015 y 2016 para llevar a cabo medidas preventivas y/o modificaciones del proceso productivo y de protección del personal.

“Si le ha llegado el informe de inspección a ella (a la encargada de la prevención de riesgos laborales) me gustaría que me llamara y me pidiera perdón”, añade Diego. “El problema es que ha habido desconocimiento, falta de información que ha tenido el empresario que ha tenido acceso a este material y que ha afectado a los trabajadores durante los últimos diez o quince años”, comenta Damián. Por ello cree que saldrán más casos.

La Junta reacciona y lanza el Programa Integral de Silicosis 

Hace apenas unas semanas, el 26 de abril de 2017, los consejeros de Salud, Aquilino Alonso, y de Empleo, Empresa y Comercio, José Sánchez Maldonado, presentaron en Cádiz el Programa Integral de Silicosis en Andalucía con el objetivo de prevenir, detectar y actuar en las empresas que trabajan el aglomerado de cuarzo, un hecho que realmente supone un reconocimiento de que las cosas no se estaban haciéndose bien. “El Programa Integral de Silicosis en Andalucía surge para dar respuesta a las necesidades detectadas por la Consejerías de Salud y de Empleo, Empresa y Comercio, en relación con la presentación de estos casos de silicosis en Andalucía”, reza el documento.

programa silicosis

Respecto al número de afectados, el documento recoge, remitiéndose a datos del Sistema de Comunicación de Enfermedades Profesionales en la Seguridad Social del Ministerio de Empleo y Seguridad Social para un periodo de entre el 2007 al 2015, 44 partes en la provincia de Sevilla (22 si se toman en consideración solo empresas cuya actividad principal sea el corte, tallado y acabo de piedra), y 252 en Andalucía (188 en empresas cuya actividad principal es el corte, tallado y acabado de piedra), estos 188 corresponden a 126 trabajadores afectados.

Para Carlos Aristu, responsable de Acción Sindical y Política Sectorial de CCOO de Sevilla, en declaraciones a Sevilla Directo, estas cifras no se ajustan a la realidad pues considera que hay casos que son diagnosticados con otro tipo de origen como puede ser el tabaco y no aquel que provoca el trabajo del propio afectado, por ello pide un protocolo de actuación que mejore la coordinación entre las áreas de salud y de empleo, protocolo que según reconoce por fin empieza a abordarse desde la Junta.

También alude Carlos la falta de medios preventivos y de información, especialmente en las pymes. “Sabemos que en las pymes hay un mayor nivel de fraude tanto en las condiciones de trabajo, que la gente tiene miedo y no denuncia las cosas que pueden ir contra su salud, y porque hay una absoluta falta de vigilancia. Hemos avanzado en muchos casos en la mediana y gran empresa gracias a los delegados de prevención, los controles de prevención, salud e higiene, pero en las pymes sigue siendo una asignatura pendiente”.

Por lo tanto lo que hace la gente es: aguanto, no denuncio porque me estoy jugando el puesto, incremento el riesgo y espero a tener el segundo grado para poder solicitar la incapacidad

Además, desde CCOO se reclaman más inspecciones y mayor formación, tanto de los trabajadores como de las empresas que trabajan en estos sectores, “que en muchos casos son absolutamente inconscientes o irresponsables”, así como una rebaja de los límites de exposición al sílice, y el reconocimiento del grado 1 de silicosis como incapacitante.

“Si un trabajador está en primer grado, y sabe que no hay otro puesto sin riesgo, como la administración no te reconoce la condición incapacitante está condenado al despido. Como es a partir del segundo cuando tienes cierta cobertura, pues sigue habiendo trabajadores en primer grado que siguen trabajando, porque en estas circunstancias en las que estamos de crisis y de empleo, la gente no pelea porque sabe que su empresa tiene difícil reconocerle el derecho a otro puesto de trabajo que no existe, y como tiene difícil el reconocimiento a una incapacidad pues sigue trabajando. Por lo tanto lo que hace la gente es: aguanto, no denuncio porque me estoy jugando el puesto, incremento el riesgo y espero a tener el segundo grado para poder solicitar la incapacidad”.

Respecto a esos compañeros de Alcoreña de Cocinas y Escaleras SL que siguen trabajando en la empresa, según comentan los trabajadores afectados, y aunque las medidas de prevención se han visto mejoradas, hay intranquilidad. “Algunos piensan que lo tienen”, señala Roberto.

Las provincias de Huelva, Cádiz y Córdoba han sido alguna de las grandes afectadas por casos de silicosis en los últimos años. Localidades como la cordobesa Montemayor o la gaditana Chiclana han visto como aumentaban de repente los casos de una enfermedad desconocida para muchos.

En Sevilla, en los últimos años, además del caso de estos trabajadores de El Viso del Alcor, nos hemos acercado a conocer otro en Alcalá de Guadaíra, caso que podría ser un reflejo futuro de lo que les puede esperar a estos trabajadores si se exponen otra vez al polvo de sílice.

Alcalá de Guadaíra: los casos de Sebastián y Juan Luis

Un reflejo futuro de lo que puede convertirse el caso de estos trabajadores de El Viso no está muy lejos, solo a más o menos 15 kilómetros. Es el caso de Sebastián Jorge Borreguero Carrión y Juan Luis Garruño, junto a cinco trabajadores más de la actual Granitos Piedras Naturales Sevillana, otrora Fabricantes de Encimeras para Europa (Faepe), pues al parecer la empresa cambió de nombre y de lugar, según explica Juan Luis.

Yo he estado trabajando hasta el último momento en el mismo puesto de trabajo

Cuentan que fue a finales de 2010 cuando la mutua (Fremap) les detectó el grado 1 de silicosis. No obstante, tras unos meses de baja temporal, volvieron a reincorporarse a sus puestos de trabajo, Sebastián en el taller y Juan Luis en el exterior, como montador. Eso sí, las pruebas continuaron, pero no fue hasta 2015, a través de un TAB de alta definición, cuando le detectaron el agravamiento de la silicosis.

“A los cuatro meses nos reincorporaron a los seis o siete que nos dieron de baja, nos volvió a reincorporar la mutua. Nos dijeron que teníamos que ir periódicamente cada seis meses, para ver la evolución. Al final resulta que esa evolución fue a peor y le comunican a la empresa que si me quieren mantener me tienen que quitar del puesto en el que estaba, cosa que la empresa incumplió totalmente. Yo he estado trabajando hasta el último momento en el mismo puesto de trabajo”, comenta Juan Luis, quien ha estado 16 años trabajando en la empresa. Ese último momento llega con la notificación del Instituto Nacional de la Seguridad Social de la baja.

Tampoco Sebastián, también con 16 años de trabajo en la empresa, sabe por qué el proceso que le llevó a la baja temporal y a pasar por el tribunal de la Seguridad Social no se inició antes. El mismo neumólogo, tras constatar el empeoramiento de su enfermedad, le preguntó cómo había llegado a ese estado.

Este “cómo” mucho tiene que ver con las medidas de prevención que se tomaban. “Yo he estado en el almacén de Silestone aquí de Sevilla, me he llevado ocho años trabajando de noche a puerta cerrada porque hacía frío, y el encargado no tena ni idea de lo que estaba haciendo. Nadie le había dicho esto tenía que hacerse así”. Además, señala que el conglomerado de cuarzo se cortaba mucho en seco dentro del taller, algo a lo que estaba acostumbrado Juan fuera, trabajando en los hogares.

“Al instalar una encimera en una vivienda, tú no puedes cortar con agua, porque entonces pondrías la cocina, los muebles empapados. Entonces se trabaja en seco con un aspirador de polvo, que algo come pero no es que coma mucho y así año tras año”, comenta Juan Luis, quien también incide en lo ya mencionado sobre la inexistencia de un protocolo de vestuario, porque los trabajadores iban y venían de casa con la misma ropa, porque solo les mudaban la ropa cada seis meses y porque las condiciones de las mascarillas eran precarias.

“Nos daban mascarillas de los chinos en un principio, ya después fueron comprando mascarillas más buenas, pero a mí de qué me vale que en los dos últimos años la compre buena cuando ya te han cogido y te han denunciado”, exclama Juan Luis.

Desde que me lo rechazan y yo reclamo y me lo vuelen a aceptar ahí pasan otros cuatro meses que sigo trabajando en la empresa, en el mismo puesto de trabajo con el mismo peligro

El caso de Juan Luis también tiene otro inconveniente que el llama “negligencia documental” por parte de la mutua y que le provocó una primera negativa de rechazo de incapacidad laboral por parte del INSS, y es que, según comenta, le asignaron un TAB que era el de otra persona. Fue a partir de entonces cuando se buscó un abogado y obtuvo el dictamen positivo del tribunal médico y la disculpa de la mutua. “Pero claro, en ese trascurso de tiempo que me rechazó el INSS me volví a reincorporar directamente otra vez a la empresa, entonces desde que me lo rechazan y yo reclamo y me lo vuelen a aceptar ahí pasan otros cuatro meses que sigo trabajando en la empresa, en el mismo puesto de trabajo con el mismo peligro”.

Para Juan Luis, todo esto también tiene que ver con la explotación de un material con el que se ha trabajado como si se estuviera trabajando con granito o mármol. “Nosotros lo empezamos a conocer con el transcurso del tiempo”, señala. También advierte que las inspecciones aumentaron a partir de 2008, así como que la empresa suministradora de Silestone sí les informaba de que se tenían que duchar en el trabajo y cambiar de ropa, “pero el empresario no te daba duchas, no te daba ropa para cambiarte”, critica.

Y las consecuencias, las mencionadas. “Yo noto mucho ahogamiento, a la hora de subir escaleras o andar rápido noto mucha asfixia. En principio dicen que si se coge a tiempo no tiene por qué evolucionar a más. Si a mí me lo hubieran cogido a tiempo, si desde el primer momento me hubieran dicho: No trabajes más, pero es que después me he pegado cuatro años trabajando”, explica Juan Luis.

“Me ahogo, voy a andar y tengo que ir despacito, y mucho cansancio en el cuerpo, me canso… Cuando me dijeron que lo tenía por primera vez no me enteré de nada, y tras la segunda por el TAB me sentía cansado cada vez que iba al trabajo”, comenta Sebastián.

Y mientras luchan en los juzgados por alguna compensación en forma de indemnización, con sus bajas por incapacidad laboral que en el caso de Juan Luis es de 800 euros, siguen existiendo ahí fuera trabajadores afectados por silicosis expuestos al polvo tóxico, y empresas sin las suficientes medidas de prevención, decorando nuestros hogares.

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