Carta abierta a mis hijos
17/07/2017

Queridos hijos y compañeros y compañeras de vuestra edad o menos:

El 18 de julio de este año habrán transcurrido 81 años desde que un grupo de militares, al mando de un tal general Franco, conocido por sus bravuconadas y su odio a la República española (España no siempre fue un reino como os han querido hacer creer), se sublevaron contra el gobierno republicano, con la supuesta justificación de que éste estaba acabando con el país, sus tradiciones y, sobre todo, porque el país corría el riesgo de caer en mano de los comunistas, del sistema soviético, del libertinaje y demás peligros derivados del uso y abuso de la democracia que era la base de aquel gobierno.

Ya sé que lo de la democracia es algo que os suena bastante, desde que nacisteis es el tipo de gobierno que hay en España, os resulta lo normal, seguramente os parecerá algo mejorable, sobre todo en los últimos tiempos, porque la democracia ha caído a mínimos escandalosos, aunque no se parece mucho a lo que hubo en España como consecuencia de aquel golpe de estado del año 1936. Sé que vosotros y vosotras estáis al tanto de que la dictadura franquista fue algo del pasado, algo antiguo, algo que no mola, pero no la habéis sufrido sino de oídas, incluso puede que tengáis en vuestras casas algún recuerdo curioso de aquella época y lo podáis tomar a broma. Pero también sé que sois conscientes, o al menos deberíais serlo, de que aquel tiempo, fue muy injusto, hasta extremos insospechados.

Estoy seguro que conocéis que aquella banda de golpistas encarcelaron, torturaron y asesinaron a sangre fría a otras personas por el mero hecho de no pensar igual. Las películas, los documentales, el testimonio de algunas personas que sufrieron en silencio “aquellas cosas” que pasaron y que no querían recordar os han hecho entender la época, incluso puede ser que sepáis que hay una ley recién aprobada por el Parlamento de Andalucía que quiere dar visibilidad a los lugares donde pueden estar enterrados las miles de personas que desaparecieron en toda la geografía andaluza como consecuencia de la acción militar. De esas personas se sabe poco, solo el esfuerzo de una parte de las familias que siguen buscando los lugares donde puedan estar los restos de sus parientes y también el trabajo permanente y constante de algunas asociaciones están permitiendo saber algo más de esas tumbas y de esos lugares.

Quizá no sepáis que a todos los muertos no los trataron igual; en esos años murieron muchas personas y había distintas clases de muertos, los de los vencedores (que fueron los menos) y los perdedores (que fueron los más). La mayoría de los vencedores fueron reconocidos y enterrados como ocurre cuando muere alguien actualmente, bien en los lugares donde murieron o bien en donde vivían sus familias, a la mayoría le dieron sepultura de manera cierta y precisa, pero a los perdedores le dieron una segunda muerte después de muertos, fueron enterrados en fosas comunes, sin identificar en la mayoría de los casos, fuera de sus lugares de residencia, de manera premeditada o incluso amontonados en lugares hoy inaccesibles y que impiden poder identificarlos ahora. Hay miles de desaparecidos, más de 100.000 según algunas estimaciones que son prudentes en las cifras. Sabéis también que algo parecido está, de nuevo, ocurriendo en las fronteras europeas con los refugiados que por cientos mueren, sin que una buena parte sean identificados y enterrados adecuadamente. Las malas acciones siempre sobresalen.

Deberíais saber también que la mayoría de la iglesia católica, sobre todo la jerarquía (ya sabéis obispos, arzobispos y demás cargos dirigentes de la estructura eclesial) se pusieron de parte de los vencedores hasta el punto que convirtieron a la Guerra Civil en la “Santa Cruzada” a semejanza de las grandes campañas propiciadas por los papados de la Edad Media que fueron a recuperar los Santos Lugares allá en el Oriente. También es preciso que sepáis, que esa misma jerarquía se mantuvo al lado del dictador, con honrosas excepciones que se enfrentaron, al final de la dictadura, al régimen, hasta el punto que la larga sombra de aquella situación aún permanece en algunas iglesias de todo el amplio ámbito andaluz. No es raro encontrar lápidas y recuerdos testimoniales de los caídos por la patria (de algunos) y sobre todo, de manera ignominiosa, hay un enterramiento que es una burla para los propios católicos, aunque no lo sepan o no se den por aludidos, pero que sobre todo es un insulto a la memoria de los miles de asesinados y asesinadas en la provincia de Sevilla por acción u omisión del jefe andaluz del golpe de estado. El general Queipo de Llano aún permanece enterrado a los pies de la Virgen Macarena en la ciudad de Sevilla como ejemplo de la relación interesada y perversa de la jerarquía eclesiástica con la dictadura franquista que representó de forma brutal ese general.

Podría seguir poniéndoos al día, asunto este pendiente en la historia cercana de nuestra tierra, pero alargaría de manera inmisericorde esta misiva, que ya va siendo larga y prolija, pero para acabar como se merece este texto si quisiera que hagáis un favor al dolor de tantos familiares y, sobre todo, a la memoria de estas personas olvidadas oficialmente, pero que su recuerdo debe servir de acicate para que la justicia histórica y democrática prevalezca de manera inmediata; NO OLVIDÉIS QUE LA HISTORIA NO ESTÁ COMPLETA, ES NECESARIO TERMINARLA DE ESCRIBIR.

Besos y mucho cariño para todas vuestras familias

PS:
Hoy, 17 de julio de 2017, en la Plaza de la Virgen de los Reyes vigilia antifascista a partir de las 21 horas “Fuera el genocida Queipo de la Macarena” organizada por Andalucía Republicana.

In memoriam de mi tio José Mellado Tubío, represaliado por la dictadura franquista

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