Ciclo Woody Allen: Acordes y desacuerdos (1999)
08/11/2017
acordes y desacuerdos

Un notable relato sobre el temperamento artístico | Adrián González Viña

Tras probar el género musical, la narración con múltiples niveles de realidad y el blanco y negro, Woody Allen terminó su periplo de experimentación con formatos con esta notable Acordes y desacuerdos, que recurre al falso documental en su variante cómica para contar la vida del guitarrista Emmet Ray, sosias del gran Django Reinhardt, y personaje hilarante que el cineasta utiliza para retratar un ambiente y un tema que adora con pasión: el nacimiento del jazz y su época de descrédito, cuando se tocaba en locales de mala muerte, se consideraba una vulgaridad y sus intérpretes eran vistos por encima del hombro.

Basada en un guion que Allen escribió en su juventud, y que retrataba el ambiente enfatizando la crudeza de la situación y el masoquismo de un artista perfeccionista y destructivo, el paso de los años hizo que el cineasta dejara entrar la comedia en la historia, sin dejar de suavizar algunas aristas del personaje central (sexista y egocéntrico), y creando una de sus arquetípicas historias de amor como uno de los ejes de la trama. Así, Emmet (un espléndido Sean Penn, nominado al Oscar por su trabajo), se enamora del joven muda Hattie (genial Samantha Morton, nominada también y canalizando a Harpo Marx a la perfección) y juntos viven un idilio adorable, hasta que las ínfulas del hombre dinamitan la sencillez de su relación.

Todo ello en esa citada forma de falso documental ya mentada, con el propio director apareciendo entre los bustos parlantes que relatan lo que se sabe de la vida de Ray, lo que da lugar también a una divertida crítica a la inexactitud de este tipo de relatos, donde unos expertos dicen algo, otros algo distinto y todos creen tener la razón. Acordes y desacuerdos no es de los mejores trabajos del neoyorquino, ya que en última instancia lo contado no es apasionante y sufre de socavones en interés y ritmo, aunque sí resulta de las más estimulantes en la opción narrativa y se constituye como una de las cintas más curiosas de la filmografía del neoyorquino, con algunos gags memorables (la luna colgante, las ratas en el vertedero), una apuesta visual cálida y un regusto agridulce en su reflexión sobre el genio artístico.

Estados Unidos, 1999. Título original: Sweet and Lowdown. Dirección y guion: Woody Allen. Reparto: Sean Penn, Samantha Morton, Anthony LaPaglia, James Urbaniak, Daniel Okrent, Kellie Overbey, Brian Markinson, Uma Thurman. Fotografía: Zhao Fei. Duración: 95 minutos.

Valoración: ***1/2

Extraordinaria | *****

Notable | ****

Buena | ***

Correcta | **

Mala |*

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*