¿Cuáles son los principales retos Medioambientales de Sevilla?
05/06/2018

El día Mundial del Medio Ambiente es un buen momento para que nos paremos a reflexionar sobre el impacto que nuestra ciudad tiene sobre el medio ambiente y sobre las consecuencias que de ello podemos extraer. Hace ya muchos años, en una mesa redonda organizada por el equipo redactor del Plan Estratégico de Sevilla 2010, el entonces director de EGMASA, la empresa de gestión medioambiental de Andalucía, empezó su intervención afirmando que Sevilla no tenía especiales problemas medioambientales. En mi turno de intervención le repliqué que la Huella Ecológica de Sevilla metropolitana era superior al tamaño de Andalucía, o lo que es lo mismo, que necesitamos un territorio mayor que Andalucía para producir los recursos que consumimos en Sevilla y absorber los residuos que emitimos. Lamentablemente la Huella Ecológica de Sevilla es prácticamente invisible para los ciudadanos y los responsables públicos no han hecho nada para reducirla. Es más, el Plan Estratégico preveía y fomentaba el crecimiento del área metropolitana con lo que la huella ecológica no ha hecho sino crecer.

¿Qué significa esto y qué consecuencias puede tener? Significa que, si todos los habitantes del planeta tuviesen una huella ecológica como la nuestra, necesitaríamos cuatro planetas para sostener a la población mundial. Significa que estamos devorando rápidamente nuestras reservas de materiales no renovables (petróleo, gas, carbón, uranio, cobre, fosfatos, …) y emitiendo a la atmósfera CO2 y metano en cantidades tan grandes como para provocar el acelerado cambio climático al que nos enfrentamos y, sobre cuyas consecuencias, la comunidad científica internacional ya no sabe cómo alertarnos. Significa que vamos aceleradamente a estrellarnos contra nuestros límites. Y significa que si ni siquiera los máximos responsables de medio ambiente, no ya el pobre ignorante que dirigía entonces EGMASA, sino los actuales, son plenamente conscientes de la gravedad de la situación, no podemos esperar que la sociedad sea consciente del grave riesgo de colapso que se cierne sobre nosotros. Y sin esa conciencia social no podemos esperar resolver el problema.

¿Qué podemos hacer para reducir drásticamente la Huella Ecológica de Sevilla? Si bien el tema es complejo, y no basta con lo que podamos hacer en Sevilla, es mucho lo que podemos hacer tanto para reducir la huella como para preparar la ciudad para un contexto de cambio climático severo. Para ello es fundamental conocer bien los factores clave sobre los que incidir. La huella de carbono (emisiones de CO2) se deriva en un tercio de la combustión de los vehículos de motor y en otro tercio de la energía consumida en los edificios. El restante tercio tiene que ver con el modelo productivo, industrial y alimentario. Por otra parte, es necesario reducir residuos y re-introducir en el ciclo productivo la mayor parte de ellos.

De estas medidas, la que considero prioritaria, es cambiar el modelo de movilidad, hoy dependiente en gran medida del coche, hacia un modelo casi sin coches, basado en redes de transporte público eficientes, metropolitanas, y redes peatonales y de bicicleta continuas, seguras, accesibles y confortables. Las condiciones de Sevilla permiten seguir la senda de las ciudades pioneras en Europa. Se da la circunstancia, además, de que, aunque casi nadie lo sepa, porque parece el secreto mejor guardado del ayuntamiento, Sevilla está desde septiembre redactando su nuevo plan de movilidad. Aquí lo primero que hay que poner de manifiesto es que para que sea posible un cambio sustancial del modelo de movilidad, la información y el debate ciudadano bien informado son una condición necesaria. Una ciudad casi sin coches, que privilegia la movilidad activa con redes peatonales accesibles, continuas, seguras, bien sombreadas, con bancos y fuentes, es una ciudad más saludable dónde se vivirá mejor, de forma más autónoma, estaremos más en forma y evitaremos los malos humos.

La segunda línea de acción tiene que ver con la necesaria transición energética hacia fuentes renovables. Tenemos que estar preparados para impulsar en muy pocos años la autosuficiencia energética de nuestros edificios con producción de energía eléctrica fotovoltaica en las cubiertas. El autoconsumo será clave para ello y esperamos que el adiós a M. Rajoy traiga como buena nueva la vía libre para su impulso. Está en la Agenda del nuevo presidente y es buena noticia que vaya a crear un ministerio de transición ecológica cuya prioridad será la transición energética. La rehabilitación energética deberá acompañar este proceso para reducir hasta en un 80% la energía necesaria para aclimatar los edificios. Y de nuevo aquí será clave una ambiciosa política estatal que permita a los municipios a su vez impulsarla localmente, empezando por los barrios socialmente más vulnerables. Esa política está diseñada y guardada en un cajón por parte del gobierno saliente. Es hora de sacarla.

El tercer elemento es cambiar el modelo de gestión de residuos, en primer lugar, reduciéndolos, y a continuación facilitando su separación para su aprovechamiento. Tres contenedores a pie de cada casa son suficientes. Uno para residuos orgánicos con los que hacer compostaje para la huerta de Sevilla. Otro para reciclables, todos juntos: papel, plástico, vidrio, envases. Las cooperativas de recicladores generarán empleos verdes separándolos, como en San Francisco. Un tercero para lo reparable, reutilizable o desechable hoy en punto limpio. A pie de casa, como en San Francisco. El camino que emprendieron en esta ciudad les va a llevar al objetivo de residuos cero en 2020. Tenemos que seguir sus pasos sin pérdida de tiempo. Esta semana hay organizadas unas jornadas sobre alternativas a la incineración de residuos. Espero que Espadas y su equipo estén tomando nota.

El cuarto elemento nos lleva a potenciar la alimentación saludable, con base fundamentalmente vegetal, de proximidad. Y, por tanto, a potenciar la vega de Sevilla como espacio que debe garantizar buena parte de nuestra demanda alimentaria. El Parque Agrario Vega de Sevilla y las cooperativas de productores y consumidores pueden jugar aquí un gran papel. Hay una tesis presentada en la Universidad de Sevilla por Glenda Dimuro guardada en un cajón del ayuntamiento. Sólo hace falta sacarla y poner en marcha el proyecto.

El quinto elemento es adaptarnos al cambio climático combatiendo el efecto isla de calor, llenando de verde la ciudad, calles, fachadas y azoteas. La Red Sevilla por el Clima está haciendo un gran trabajo de concienciación y de denuncia. No puede ser que se sigan proponiendo proyectos arborizidas por parte del ayuntamiento, menos aun contraponiéndolos al desarrollo de redes de movilidad como el tranvía. El alcalde tiene sobre la mesa una propuesta alternativa al tranvía, elaborada por Equo Sevilla, que nos dijo que le gustó, que evitaría la tala de árboles en Nervión, sería más rápida de implementar, más económica e igualmente eficiente.

Quiero terminar concluyendo que hacer frente a los problemas ambientales de la ciudad, tomándolos en serio, requiere evitar el postureo. No somos una capital verde, podemos serlo, pero basta de bromas con el tema. Es la segunda vez que el gobierno de Espadas presenta la candidatura antes de hacer los deberes. Es la segunda vez que le suspenden los jueces europeos. Tomarse en serio los problemas ambientales, implicar a la sociedad en su solución, es la única manera de afrontar con esperanza el camino. ¿Por qué no hacerlo si el resultado es avanzar hacia una ciudad mejor para vivir?

Esteban de Manuel Jerez, profesor de la E.T.S.A., co-portavoz de Equo Sevilla.

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