El Nuevo Urbanismo según San Judas
16/02/2017

El día 15 de febrero se ha celebrado en Sevilla la primera de la serie de Jornadas que recorrerán Andalucía con el sugerente título de Bases para un Nuevo Urbanismo. Al leer el título de la convocatoria uno puede pensar: la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha tomado buena nota de las consecuencias del Viejo Urbanismo, ha aprendido de los errores y convoca a la sociedad a pensar juntos cómo podrían ser las bases para ese Nuevo Urbanismo, que habrán de plasmarse en la Nueva Ley de Ordenación Urbana. Era lógico pensar que las jornadas ayudaran a ofrecer un diagnóstico de la situación y a presentar propuestas para crear las bases de ese nuevo urbanismo.

Si una vez tenida noticia de las Jornadas uno busca información en internet para ver qué objetivos se plantean y cuál es el programa para conseguirlo, se encuentra lo siguiente. “A finales de 2016, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha suscrito con los agentes sociales (empresarios, sindicatos, consumidores y usuarios), los Colegios Profesionales y la FAMP un decálogo de medidas con el objetivo de agilizar la tramitación de los procedimientos urbanísticos”. No se encuentra nada más que pueda dar una pista de en qué puede consistir el título de la Jornada: Un Nuevo Urbanismo. Y uno piensa, ¿Cómo han podido llegar a la conclusión de que el problema principal del Viejo Urbanismo era que los trámites urbanísticos eran muy lentos? Vamos, no digo que no sea necesario revisar a fondo el tema y cambiar de enfoque. Los planes son documentos “muy pesados”, con un proceso informativo muy complejo, muy costosos y laboriosos y efectivamente tenemos que pensar el modo de agilizarlos. Si observamos al pasado más reciente, veremos que a pesar de toda la información en la que están sustentados los planes y todos los informes sectoriales recibidos, el resultado es sorprendente: el exceso de suelo urbanizable producido en Andalucía sólo podría llegar a ser habitado, habida cuenta nuestra dinámica demográfica, acogiendo en nuestra tierra a todos los refugiados que llaman a la puerta de Europa. Durante los “buenos años” del viejo urbanismo en España se construía tanto como en Italia, Francia, Alemania e Inglaterra juntas. Por otra parte, las aglomeraciones urbanas configuradas durante las cuatro últimas décadas, en la que Andalucía ha tenido plenas competencias en urbanismo, vivienda y ordenación del territorio, nos han llevado a modelos urbanos insostenibles, por la multiplicación del consumo de energía, desordenados, dilapidadores del paisaje, sobre todo el litoral, y que nos dejan en situación de gran vulnerabilidad ante el cambio climático y la crisis energética a la que nos conduce la superación del pico del petróleo. Todo ello al tiempo que ha alimentado la burbuja inmobiliaria cuyo estallido provocó la crisis económico-financiera que acabamos de pasar con su devastador efecto en términos de sufrimiento social, de empleo y de crisis habitacional. Andalucía tiene 600.000 viviendas vacías y más de la mitad de los andaluces, tal y como denuncia desde hace más de una década el Defensor del Pueblo, carecen de recursos para acceder a una vivienda. Si a eso añadimos que la inmensa mayoría de las urbanizaciones ilegales han surgido durante estos mismos años de autonomía, el panorama no es muy alentador.

¿No merece ese hecho alguna reflexión?, pensé. Quizá en las jornadas se hable de ello, me dije. Más teniendo en cuenta que en el programa que distribuyó la agencia contratada para el evento, y que me facilitó por telegram un amigo, la Consejería planteaba tres objetivos para las jornadas. Los dos primeros dirigidos a la simplificación de los instrumentos urbanísticos y el procedimiento, y el tercero a la “Incorporación de forma clara en todo el proceso de planificación urbanística de la perspectiva de sostenibilidad (territorial, ambiental, social y económica)”. Bien, esto ya me animó. Así que mis expectativas crecieron y me fui a escuchar con mucho interés, y a anotar, los discursos que habrían de dar el consejero, los alcaldes invitados, los colegios profesionales, los agentes sociales y los partidos políticos.

¿Qué diagnóstico y qué propuestas se escucharon en las jornadas? Llené diez páginas del cuaderno que nos facilitaron con lo más sustancial que escuché. Empecemos por el diagnóstico de los problemas a que nos ha llevado el viejo urbanismo y las propuestas que debería recoger la nueva ley para evitarlos e incentivar la sostenibilidad. Fernando Rodríguez Villalobos abrió la inauguración de las Jornadas, en su calidad de presidente de la FAMP, es decir, en representación de todos los municipios andaluces. Pues bien, nada. Los municipios andaluces, a juzgar por lo escuchado a su presidente, no han hecho un diagnóstico crítico sobre el viejo urbanismo y tampoco tienen nada pensado de cómo avanzar a la sostenibilidad. Eso sí, están muy preocupados porque el viejo urbanismo, expresado en la Ley de Ordenación Urbana de Andalucía, ralentiza la actividad económica y pide que la nueva Ley suponga un “salto de calidad”. Lamentablemente ese discurso vacío en cuanto a crítica y propuestas orientadas a la sostenibilidad y centrado exclusivamente en la necesidad de agilizar los procedimientos, fue repetido, con señaladas excepciones, por alcaldes, representantes de los colegios profesionales y de los empresarios. Fue Ángel Díaz del Río, decano del colegio de arquitectos y profesor de urbanismo en mi escuela, quién fue más lejos. En vista de que “los atajos” que permitía la ley no habían sido suficientes hizo la revolucionaria propuesta de implantar el silencio administrativo como procedimiento. Propuesta, que menos mal, hizo reaccionar, cortésmente, al decano del colegio de abogados para manifestar que no podía estar de acuerdo con eso. Más tarde, el también profesor de urbanismo y representante de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Juan Aguilera, volvió a insistir en la necesidad de implantar el silencio administrativo. Está claro que hay un problema de procedimiento a resolver, ¿pero así? ¡Por favor!

Ni que decir tiene que el decano de los arquitectos no me representa y confío en que la mayor parte de los arquitectos y profesores de la escuela se sentirán sonrojados cuando lean esto y pidan al decano el texto de su ponencia para corroborarlo. También deberán sentirse incomodados la mayor parte de los ingenieros de caminos, me imagino, cuando lean que, para su decano, buena parte de los problemas del viejo urbanismo es responsabilidad directa de la actitud de los funcionarios que “ralentizan” los procedimientos.

Llegada la mitad de las jornadas, que empezaron una hora tarde, hubo quién ya se sentía defraudado y abandonó la sala enfadado por la pérdida de tiempo. Pero el tema es demasiado importante como para dar la batalla del Nuevo Urbanismo por perdida. Hay resquicios de esperanza, aunque vagos por la insuficiencia en su análisis crítico y la poca claridad al señalar el camino, en las intervenciones del consejero y del alcalde de Sevilla. Si la consejería está dispuesta a escuchar a quiénes ayer hicieron crítica, ante la ausencia de autocrítica, y propuestas concretas para que el Nuevo Urbanismo avance hacia la sostenibilidad, algo podemos hacer para que Andalucía no se quede descolgada. Está recién aprobada Agenda Urbana Mundial, en la cumbre Hábitat III de la ONU celebrada en octubre de 2016 en Quito. La cumbre recoge el Objetivo 11 del Desarrollo Sostenible suscrito por la comunidad internacional en 2015: “Mejorar la seguridad y la sostenibilidad de las ciudades implica garantizar el acceso a viviendas seguras y asequibles y el mejoramiento de los asentamientos marginales. También incluye realizar inversiones en transporte público, crear áreas públicas verdes y mejorar la planificación y gestión urbana de manera que sea participativa e inclusiva”. Y se hace eco de que la batalla para detener el cambio climático y mitigar sus efectos pasa por las ciudades. Batalla en la que los grandes principios asumidos se confronta con la inercia del viejo urbanismo y el viejo modelo productivo que sigue pidiendo más leña. En nuestro próximo artículo hablaremos de esos signos de esperanza para un Nuevo Urbanismo, escuchados en las jornadas.

Esteban de Manuel Jerez. Profesor de la E.T.S.Arquitectura y coportavoz de Equo Sevilla.

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