Emilio Lledó, alguien más que sabio, un educador
15/05/2018

No hay ni la menor de las dudas sobre la categoría personal, profesional y científica de Emilio Lledó. Se le puede considerar en el mejor de los casos, un sabio, una característica que no siempre está unida a ser querido o a merecer el cariño de nadie. La sabiduría no es siempre garantía de bondad. Pero en el caso de Emilio Lledó esa situación no se da, es alguien más que sabio, es una persona íntegra y realmente comprometida con el mundo que le rodea y al que ha hecho crecer durante los 90 años de su vida.

Me refiero que su trayectoria vital está unida siempre a la ética y a la defensa de un baluarte que en este momento está desprestigiado por uso y abuso de determinadas personas que no son amantes del saber, me refiero a su defensa de la educación en todos los ámbitos. Es un filósofo, tiene amor por la sabiduría y ese amor lo relaciona con lo que él considera, junto a Kant, que es la clave del ser hombre, la educación. Su defensa de la educación como elemento esencial del progreso de las personas, del crecimiento personal le hace escribir al cabo de su dilatada vida, una vez más, sobre educación. Recientemente se ha publicado un libro en la Editorial Taurus con el sugerente título de “Sobre la educación, la necesidad de la literatura y la vigencia de la filosofía”. No es este lugar de reseñas literarias ni siquiera humanísticas, pero para muestra, un botón y de manera inmediata (en el prólogo) “Educar es crear libertad, dar posibilidad, hacer pensar.” Peligroso pensamiento que muestra el carácter y el modo de ser del autor. Una delicia, con toda seguridad, el libro, en ello estoy, en su lectura.

En los últimos años Emilio Lledó ha sido justamente reconocido por multitud de organismos, ya sean universitarios como institucionales, los más cercanos, el de Hijo Predilecto de Andalucía (2003), el Princesa de Asturias (2015) o Hijo predilecto de la ciudad de Sevilla. Siempre crítico, sus discursos de recogida de los premios han sido muy valorados y aplaudidos y, en la mayoría de los casos, porque el uso de esa libertad obtenida por la educación le ha permitido decir y hacer lo que en cada momento le ha parecido oportuno.

En el ejercicio de esa libertad ha rechazado de forma contundente la Medalla de Oro del Comunidad de Madrid por la sencilla razón de que no ha considerado oportuno recibir un reconocimiento de una institución donde la educación ha sido retorcida hasta extremos insospechados como es el caso de la dimitida y ya imputada Cristina Cifuentes. Este gesto ha supuesto un gran revuelo, porque no es habitual; la sumisión a las instituciones es lo normal, el mirar para otro lado también, al fin y al cabo el que recibe no es el corrupto, pero Emilio Lledó en ese modo diáfano de entender la ética y la libertad ha sabido diferenciarse. Ya me gustaría que gente con menos valía y mucho respaldo social hubieran sido tan consecuentes con los reconocimientos de gobiernos mezclados hasta las trancas con las prácticas corruptas, aunque los hayan criticado, pero no han sido capaces de sustraer al gobernante de turno del momento de gloria de rodearse del glamour.

El sabio sevillano abrumado por el revuelo creado por su gesto vino en declarar que “la característica esencial de la política hace 25 siglos era la decencia; el indecente no puede gobernar un país, porque el indecente que tiene poder sobre los demás es terrible”. Me da la impresión que algunas y algunos se sentirán concernidos por esta frase.

Podría continuar con más citas de este paisano ilustre, pero creo que basta con este pequeño texto pronunciado con motivo de la recogida del premio Princesa de Asturias.

Estoy convencido de que los maestros, los profesores, son conscientes de ese privilegio de la comunicación, de esa forma suprema de «humanidades». Ese anhelo de superación, de cultura, de cultivo es, tal vez, la empresa más necesaria en una colectividad, en una «polis» y en su memoria. En ella, en esa educación de la libertad, alienta el futuro, el de la verdad, el de la lucha por la igualdad, por la justicia, por la inteligencia.” Dedicado a todo el profesorado y, muy especialmente al profesorado interino, por su lucha por la supervivencia. Espero y deseo que este sabio educador les sirva de modelo en su tarea diaria.

José Antonio Jiménez es miembro de la Coordinadora Nacional y responsable de Comunicación de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA).
@jochimet

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