Justicia sin costas
12/07/2017

La banca ha recibido esta semana otro llamativo aunque previsible varapalo del Tribunal Supremo, que –como resulta habitual- se ha explicado de regular a mal en los breves titulares periodísticos. Y no porque los periodistas del ramo no hicieran un esfuerzo por precisar en los textos de sus noticias, sino –sencillamente- porque la gente suele leer poco, se queda en la cabecera, y claro, un titular da para lo que da en cuestiones tan complejas.

Así, cuando se dice, de modo genérico, que los bancos tendrán que asumir todas las costas de los procedimientos de las cláusulas suelo de las hipotecas, los que nos dedicamos a estos líos nos ponemos a temblar ante la previsión de que el personal venga pidiéndonos litigar a riesgo –sin cobrar un céntimo- a expensas de percibir nuestra legítima y muy currada retribución de esas antedichas entidades financieras, una vez transcurridos cinco años de pleitos y dando por supuesta la victoria en la contienda. Si es que tenía que haber hecho oposiciones…

Esto viene muy determinado, además, por la forma de trabajar de los macrobufetes organizados al efecto de este tipo de campañas, que incluso “financian” los obligados aranceles de procurador, dejando escaso espacio a los, cada vez más escasitos, freelances independientes de la práctica jurídica.

Centrándonos en lo principal, que es esa noticia que esperaban muchos consumidores para activar sus demandas para recuperar el dinero, hay que ponerla en sus justos términos. Lo que dice el Supremo es que, si en última instancia el consumidor gana, el banco deberá correr con las costas de todas las instancias anteriores con independencia de su resultado.

Con ello, se altera el principio del vencimiento que conlleva atribuir las costas a la parte derrotada en cada instancia en función de circunstancias que el juzgador de la misma debe considerar, para determinar que la última instancia debe marcar la decisión para evitar que esas costas sean disuasorias para el consumidor a la hora de defender sus legítimos derechos.

Pero claro, esto se predica a partir de un caso concreto, bajo unas premisas particulares en las que se entiende que la entidad se ha excedido en su afán defensivo, obviando los pronunciamientos judiciales consolidados y planteando obstáculos indefendibles por el mero hecho de retrasar la decisión o –simplemente- esperar que el demandante se desgate y desista en su empeño reivindicativo. Y esto, aunque sea lo que están haciendo la mayoría de los bancos que siguen poniendo trabas a la devolución de la pasta trincada ilícitamente a los prestatarios, debe considerarse caso por caso, lo que hace que no tenga por qué predicarse de otros litigios ni augurar que siempre vaya a ser de este modo.

De hecho, y esto es lo más preocupante, ha sido una sentencia por mayoría con varios votos particulares en contra, por considerar los jueces disidentes que existían dudas en Derecho suficientes para que el banco agotara todas sus posibilidades de defensa sin incurrir en una litigación temeraria. Esto pone de manifiesto que las posiciones en la judicatura distan mucho de ser unánimes cuando están en liza los intereses de las entidades financieras, incluso en temas tan trillados y obvios como éste.

Que a estas alturas sigan los juzgados de instancia admitiendo interrogatorios y testificales de los prestatarios en los litigios por estas cláusulas cuando el 99% de las hipotecas controvertidas responden al modelo “lentejas” (la tomas o las dejas), para indagar en la capacidad de negociación y comprensión de los consumidores sobre los complejos mecanismos de los mercados financieros internacionales, tiene su miga. Colapso de juzgados, retraso de sentencias, hartazgo de los afectados y los bancos cachondeándose de sus clientes ofreciéndoles acuerdos insultantes para evitar todo eso.

Al final, que quepa la posibilidad de que la totalidad de las costas se las coma el banco, no deja de ser el chocolate del loro.

José Carlos Cutiño
Abogado Experto en Consumo
@jccutino

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*