La ley del embudo
14/11/2017

Hemos asistido, dentro de la vorágine “pseudoconstitucionalista” en la que nos encontramos, a un nuevo capítulo del estilo más deleznable de la política. El ministro Montoro en nombre propio y del gobierno de Rajoy ha intervenido las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. Se ve que esto de las intervenciones les pone, les sube la moral y además lo consideran un verdadero descubrimiento del poder político.

Lo hacen, como no, en nombre de la ley, faltaría más, pero no de cualquier ley, sino de la mejor de las leyes, la del embudo. No tienen ningún rubor, ni siquiera se le ponen las orejas coloradas al ministro en cuestión, lo hacen con la naturalidad que da la arrogancia de quienes se sienten respaldado por la gente abanderada. Y además encuentran, de manera automática, el respaldo de las chicas y los chicos de la vanguardia derechista, esas y esos que creen que han ganado el futuro con su adelanto por la derecha al PP. Que dimita el concejal de Hacienda, que lo digo yo, porque se ha saltado la regla del gasto, gritan desaforado por las esquinas del Palacio de Cibeles, obra faraónica de Ruiz Gallardón uno de los hacedores de la enorme deuda del ayuntamiento de Madrid.

Ese señor, Carlos Sánchez Mato es su nombre, ha incumplido la regla del gasto en un total, de 271 millones de euros, frente a la disminución de la deuda municipal de más 2000 millones de euros. Es un irresponsable que debe desaparecer de ese ayuntamiento lleno de rojas y rojos, que han modificado las cuentas, para que paguen los que más tienen y crezcan las políticas sociales y de distribución de la riqueza hacia los que menos poseen. ¿Qué se habrá creído esta gente? Los ayuntamientos están para lo que están, para que ganen dinero los que arriesgan su propio dinero, no para dar cobertura a los desgraciados que inundan las calles. Y si eso hay que hacerlo, en nombre de la ley, se hace y punto.

Eso sí, no importa que el brazo ejecutor de la intervención sea el alcalde que más deuda, en términos proporcionales, ha generado en todas las poblaciones de España, el exregidor de Jaén, provincia de origen del ministro, aunque sea diputado paracaidista por Sevilla desde 2011. Al fin y al cabo el irresponsable, no es el que más gasta sin dinero para gastar, sino que lo gasta ahorrando. El embudo perfecto, utilizo la ley para decir, que ese ayuntamiento es un ejemplo de lo que no se debe hacer. No utilizo la ley, sino todo lo contrario, para llevar a un puesto de alta responsabilidad al alcalde con más deuda. ¿Quizás estamos en el mundo al revés? Se prima al que incrementa la deuda y se interviene al que la reduce.

O, tal vez, ¿se está mandando un mensaje envenenado a los ayuntamientos para que se sigan apretando el cinturón y que los servicios municipales se privaticen en su totalidad? El ayuntamiento de Madrid va en la dirección contraria, está municipalizando todos los servicios que puede y aún así está ahorrando. Ese no era el currículum oculto de la ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local (LRSAL). Esta ley pretendía privatizar al máximo la actividad municipal. Solo la convicción de muchas concejalas, concejales, alcaldesas y alcaldes están poniendo coto a ese propósito con un enorme esfuerzo y mucho arrojo. Pero a este gobierno inhumano y trufado de corrupción y con un presidente que, indiciariamente según el Inspector Jefe de la UDEF, cobraba dinero de la Gurtel no le importa seguir apretando las tuercas de los presupuestos municipales.

Miembro de la Coordinadora Nacional y responsable de Comunicación de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA).
@jochimet

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