No son lo mismo
11/01/2017

Ha sido uno de los argumentos más empleados en la apertura de los noticiarios del día 7 de enero: han comenzado las rebajas, pero lo han hecho sin las bullas y carreras con las que gustaban ilustrar el frenesí consumista de cuatro histéricos e histéricas capaces de sacarse los ojos por la primera ganga de la temporada. Esa imagen servía para despertar la ansiedad por no perder tiempo en aprovechar los suculentos descuentos que debían servir para aliviar la cuesta de enero y mantener el pulso del consumo en la depresión postnavideña.

Vaya por delante que siempre me ha parecido que había mucho de frikismo montajista en esa escena, heredera de otros tiempos en los que solo había un par de grandes almacenes que se repartían el mercado con el comercio tradicional, y las posibilidades de obtener descuentos sobre los pvp´s estaban constreñidas a momentos muy significados del año. Era correr o no pillar cacho de la necesidad de los comerciantes de dar salida a sus stocks de temporada… cuando aún estábamos en plena temporada climatológica.

Pero los tiempos cambian una barbaridad. El mercado se diversificó –o quizás se homogeneizó hasta el aburrimiento- con la irrupción de multitud de nuevos operadores comerciales, de las franquicias y de los pequeños, medianos y grandes establecimientos de cadenas internacionales. Se acabó lo de restringir las ofertas a los períodos tradicionales y se abrió la veda de los días dorados, plateados y bronceados, de las rebajas anticipadas en fraude de ley bajo denominaciones atípicas y engañosas, que daban al traste con los intentos regulatorios “para proteger al comercio tradicional”. A la par, fórmulas comerciales como el destockaje, factory u outlet hacían cada vez más difusa las fronteras reales y temporales entre las diferentes fórmulas de ventas en promoción.

Poner puertas al campo se tornaba tan imposible, y las administraciones públicas competentes quedaban tan en evidencia en sus intentos de control sobre estas prácticas, que ni siquiera vino mal que el liberalismo comunitario terminara de cargarse lo de establecer unos períodos temporales reglados para una “rebajas” tan disciplinadas administrativamente sobre el papel de los diarios oficiales como objetivamente manipuladas al antojo de los operadores.

En el fondo, el escenario ha cambiado de forma tan acusada, con la globalización del mercado provocada por el comercio on line y la irrupción de las nuevas “tradiciones” comerciales importadas, que incorporan grandes macropromociones capaces de saciar las necesidades del consumidor más compulsivo, que las rebajas han perdido buena parte de su aliciente, que no de su absorbente encanto cateto y las posibilidades que siguen ofreciendo. De hecho, si se cumpliera a rajatabla con los preceptos que se establecen para su regulación, a efectos de la protección de las personas consumidoras y usuarias, probablemente ofrecerían el marco más seguro para poder comprar en las mejores condiciones de precio. Sobre todo a la vista de la evidente dificultad competencial y fáctica de las autoridades a la hora de controlar las actividades de comercio electrónico desarrolladas por vendedores ubicados fuera de la Unión Europea, e incluso dentro de la misma.

Así, aun con todos esos condicionantes que hacen que las rebajas yo no sean lo que eran, no es menos cierto que, aplicando a rajatabla esos requisitos que deben garantizar que los productos a la venta –que tienen que haber estado a la venta en temporada- exhiban su auténtico precio anterior y el rebajado, que sean productos en perfecto estado y con todas sus garantías, y que se aseguren los derechos sobre medios de pago y regímenes de devolución o cambio habituales, las rebajas en el comercio convencional cuentan con el atractivo para el consumidor de la inmediatez, el ambientillo y el ahorro.

Y, si de paso tropezamos con ese capricho innecesario a precio de ganga, y aún le queda margen a la tarjeta de crédito, pues ustedes mismos. Total, el que no se consuela del fin de fiestas es porque no quiere.

José Carlos Cutiño
Abogado Experto en Consumo
@jccutino
jccutino.abogado@gmail.com

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