Policías de saldo
07/09/2017

Desgraciadamente es en momentos de debilidad social como el que actualmente acontece cuando la opinión pública conoce las verdaderas condiciones en las que algunos cuerpos policiales trabajan por y para su seguridad.

Cuando todos vimos a los Mossos pertrechados con equipos de asalto, cascos balísticos, subfusiles y todos los medios de protección existentes es cuando empezamos a ser conscientes de que aquellas miles de notas de prensa que sindicatos y organizaciones de Policía Nacional y Guardia Civil denunciando brutales carencias no hacían sino exponer una desigualdad que no solo les afecta a ellos, nos afecta a todos. ¿Acaso la seguridad de los catalanes es más importante que la de los madrileños o sevillanos?

En un somero análisis de la historia sindical en el ámbito de la Policía Nacional se detecta claramente un punto de inflexión: la renuncia al derecho de huelga. De ahí en delante de lo único que se ha preocupado la Administración es de permitir la creación de fuerzas sindicales contrapuestas que calculadamente se enfrentan entre sí para obtener el monopolio de la representación sindical, (divide y vencerás). Ello supuso una evidente debilidad a la hora de demandar las mejoras salariales y “en especie” que este cuerpo hace décadas merece y no recibe por el hecho de que “el trabajo se sigue haciendo”.

Hoy podemos saber que un Mosso, un Ertzaintza, un Foral e incluso algunos Policías Locales perciben salarios llamativamente superiores y condiciones laborales mucho más ventajosas que un Guardia Civil o un Policía Nacional.

Llama poderosamente la atención que las funciones principales de seguridad ciudadana, policía judicial, información, policía científica, extranjería y documentación estén asignadas preferentemente por la Ley Orgánica 2/86 de 13 de marzo a los cuerpos menos retribuidos. En este punto quizás convenga recordar que el hecho de que un Policía Nacional se enfrente turnos que incluyen el trabajo nocturno, la penosidad de su trabajo y el evidente riesgo para su integridad le cuesta a la Administración la friolera de 120€ mensuales por funcionario. Y la plena dedicación y exclusividad en las funciones policiales se retribuye con 0€, más barato imposible.

La situación de estos funcionarios comienza a hacerse insostenible, y sus fuerzas sindicales ya se han unido para acabar con estas injusticias. La frustración se acumula mientras los Ministerios competentes siguen mirando a otro lado. Para más inri, GC y PN sufren recortes de personal que hace mucho más peligroso y duro su trabajo. Parece que el estado especula con lo básico, es preciso recordar a los responsables políticos que el estado de las autonomías jamás debe ser menester para establecer diferencias injustas entre funcionarios que hacen lo mismo, diferencias que hablan de la máxima de las irresponsabilidades en el ejecutivo.

Sin seguridad no hay sanidad, no hay educación, no hay convivencia, en definitiva, no hay estado.

Pablo Cambronero Piqueras es letrado.
Responsable de Comunicación de Ciudadanos Sevilla.
@AlbaMensual

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