Quitapesares versus Puerta Real
17/04/2017

Me puedo permitir, en función de mi edad, ser un abuelo cebolleta y en razón de ello escribo desde la memoria de mi primera infancia en una zona de Sevilla, cercana a la plaza del Museo y a la Puerta Real. En la calle Redes en una casa de vecinos, nací y viví mis primeros años de forma continuada y a la vez intermitente, hasta que la ruina de la casa donde vivíamos nos facilitó el acceso a un piso en el Polígono de San Pablo (barrio A).

En el barrio céntrico había vida de calle y en la mía mucho más, calle sin coches (lo de peatonal es posterior), un marmolillo en cada entrada nos daba la tranquilidad de jugar alegremente, hasta que llegaban los “guindillas” que nos quitaban la pelota. Alguna mojadura de pantalón corto soporté con la presencia de aquellos personajes siniestros, que en aquel entonces no adivinaba entender, pero que siempre me acompañó en mis carreras delante de los “grises” pocos años después. Reminiscencias del rigor dictatorial de la época, que marcaron nuestras vidas y que luego tuvo sus consecuencias.

Siendo ya un poco más grande y a pesar de los cuidados exagerados de mis adultas mujeres (abuela y su hermana soltera) mi madre me mandaba a comprar a la Calle Alfonso XII a la confitería que estaba en la acera que continuaba hacia la Puerta Real. Enfrente de la confitería, entre la calle Bailén y la calle Gravina, había una taberna grande en una casa alta, que tenía un portalón de entrada de arco de medio punto que se llamaba “Quitapesares”, este lugar no tiene nada que ver (que yo sepa) con el bar del mismo nombre que regentó Peregil en la plaza Jerónimo de Córdoba. En aquella taberna inmensa solo había vino y los hombres que entraban en ella (era muy difícil ver una mujer en su interior, las mujeres que bebían lo hacían a escondidas como una prueba más de la sumisión que sufrían) iban a quitarse las penas entre vaso y vaso de vino a granel. Son recuerdos difusos y probablemente inexactos, no era sitio al que yo pudiera acceder ni solo ni acompañado y no recuerdo que mi padre lo frecuentara. En cualquier caso yo lo veía y se quedó marcado en mi memoria remota y con ocasión de las fechas actuales se me ha puesto delante en relación con el otro lugar muy cercano a la taberna, la Puerta Real.

Me sirve este recuerdo, para utilizarlo reivindicando y promoviendo el pensamiento republicano. Quitapesares frente a Puerta Real, todo un símbolo. Los pesares derivados de la larga noche dictatorial que continuó tras el Golpe de Estado contra el gobierno de la República, que aún tiene fuertes ramalazos en nuestras vidas, que obliga a luchar contra el adormecimiento de las conciencias de los mayores que las vivimos directa o indirectamente y debe servir para alumbrar las ideas de los más jóvenes que ni tan siquiera han conocido otra cosa que no sea un monarca por razón de sangre como Jefe del Estado. Puerta Real (antes Puerta de Goles) que aún permanece en el nombre de la calle que prolonga la puerta que simboliza el sometimiento de la ciudad ante la llegada de otro monarca, Felipe II en 1570, cuando el lugar fue escogido para que el rey entrara a la ciudad desde el río con todo el mayor de los boatos.

Cada vez quedan menos personas vivas que puedan contar los acontecimientos del Golpe de Estado en primera persona, cada vez la memoria es más una reivindicación justa y necesaria para que el pensamiento republicano ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad. No solo por justicia democrática, que ya sería suficiente, sino por democracia pura y dura, porque la República como forma de estado es más democrática que la Monarquía. Dos razones que deberían ser suficientes en sí mismas. Pero hay más razones para luchar por la república. La pertenencia a una república nos iguala a todas, la república es la forma más natural de desarrollar la libertad, de hecho el símbolo de la república es la libertad representada por una mujer, la república es la mejor manera de que las mujeres puedan estar en igualdad de condiciones que el hombre, en definitiva optar por la república como forma del estado es querer más democracia, más justicia, más libertad y más equidad.

Una república federal es la mejor manera de superar la actual situación territorial modificando elementos que están distorsionando la sociedad española. Una república que reconozca la naturaleza plurinacional y que garantice la equidad entre los territorios, que dé luz a las personas con su propia identidad, que acabe con los pesares e injusticias actuales.

Una república que sea más justa con la representación de la personas reformando una ley electoral que favorece a los grandes partidos, una república que garantice los derechos sociales, laborales y civiles. Una república que incorpore los derechos ecológicos como básicos.

Frente a esa Puerta Real que simboliza una monarquía que no corresponde a las ideas de una sociedad moderna, desde Andalucía necesitamos un estado republicano y federal para salir de la situación de parálisis en la que nos encontramos. Somos conscientes de que este asunto puede no ser fundamental para muchas andaluzas y andaluces, pero igualmente sabemos que continuar en la dirección que se ha marcado la Coordinadora Andaluza de organizaciones republicanas, que durante esta semana ha organizado de manera coordinada movilizaciones en toda Andalucía, es la mejor forma de hacer visible el pensamiento republicano.

¡Por un Estado republicano y federal! ¡Viva la República!

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Miembro de la Coordinadora Nacional y responsable de Comunicación de Iniciativa por Andalucía (IxA).
@jochimet

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