Rafa Nadal y el populismo
07/06/2018

El número uno del tenis mundial seguramente esté planteando su retirada. Varios “Podemitas de moqueta” se han sentido ofendidos porque el mejor tenista español de la historia, ejemplo de superación y de buen hacer en un deporte muy “señor”, tuvo a bien decir lo que la mayoría de los españoles pensamos: que tal cual está la cosa, quiere votar.

Ese ejercicio democrático de nuestro tesoro nacional ha molestado infinitamente a los de Pablo Iglesias, que han comenzado a esputar veneno para intentar deslegitimar las declaraciones del número 1. Varios cargos incluso han osado a calificar el juego de Nadal como aburrido, “pasabolas” e “hipermusculado”. Llámenme malpensado, pero detecto un halo de envidia insana sobre todo viendo las hechuras del podemita en cuestión.

Puedo decir que Nadal me ha hecho aficionado al tenis, me ha hecho vibrar y emocionarme en un deporte en el que, a pesar de tener buenos profesionales, nunca tuvimos un número uno tan número uno. Y es que lleva más de diez años ganando títulos y siendo fuente de alegrías e ilusiones en todos los que nos enorgullecemos de verle morder trofeos.

Señores de Podemos, si Nadal estornuda, su estornudo es más relevante e importante que sus divagaciones marxistas-leninistas, que, dicho sea de paso, cada vez interesan menos y a menos “gente”.

¿Acaso no les viene bien que votemos? Evidentemente no.

Pablo Cambronero Piqueras es letrado.
Militante de Ciudadanos Sevilla.
@AlbaMensual

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