Sevilla sin caña
09/11/2017

Siendo consciente de mi salvaje optimismo expongo aquí la extracción de una idea positiva derivada de la triste, vergonzosa y hasta ridícula situación en Cataluña. Concretamente hablo de la fuga de sedes empresariales que se están reubicando en otras regiones de esta nuestra España.

Como viene siendo costumbre, Sevilla anda por su linde, y la linde se acaba, pero Sevilla sigue. Ni una tentativa conocemos de integrar cualquiera de estas empresas en nuestro suelo. O no las conocemos o algo peor: que se ha intentado y no se ha conseguido.

No digo yo regalar suelo o edificios, hablo de atraer con ventajas de cualquier tipo a empresas solventes que puedan conseguir referenciar esta gran ciudad como centro de negocios y creación de empleo. ¿De verdad Sevilla no ha podido atraer a ni a una sola de esas empresas? Quizás sería algo digno de explicar por las autoridades municipales y autonómicas, al menos por su responsabilidad con los sevillanos.

Ya conocidas las circunstancias y consecuencias que se derivan de esta huida de empresas, (limitadas en lo económico y social), hay que decir que “pescar” una de estas empresas tampoco acabaría con el paro de la ciudad, pero sería una magnífica propaganda para animar un tejido industrial hispalense que lleva muchos años sin dar señales de crecimiento.

Sevilla prefiere andar por la senda a pesar de que la senda ni se adivina en la maleza mientras otros más listos pescan en ese río revuelto.

Pablo Cambronero Piqueras es letrado.
Responsable de Comunicación de Ciudadanos Sevilla.
@AlbaMensual

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