Un semáforo para Rossi
12/04/2018

Quizás sea yo uno de los más fieles admiradores del mejor piloto de motos que ha existido. Probablemente me he comprado todos los “perejiles” que se han creado con el número 46 y he vibrado con cada victoria del doctor a pesar de haber sido casi siempre venciendo a españoles.

Cierto es también que en el box de Rossi hay un personaje que ocupa el rol de amigo, protector, fan y cara desagradable de la impoluta figura del campeón, que sin duda concentra en su persona las críticas que quizás debería tener su jefe. Como todo gran campeón, a lo largo de los años ha habido pilotos que han hecho sombra al 46, pero es cierto que ninguno ha llegado a estar a su nivel e incluso por encima como Márquez.

Lo vivido en el Gran Premio de Argentina de este año tiene muchas lecturas, la mía es que en una carrera muy complicada por el estado de la pista hubo un piloto manifiestamente por encima de los demás, por talento, ganas, riesgo y pasión, fue el 93. No es menos cierto que tuvo mala suerte cuando la honda se paró en la línea de salida, ello le costó que a falta de pocas vueltas tuviera que emprender una remontada épica, y así fue.

A su llegada a uno de los hermanos Espargaró, Márquez entró a la peor curva pasado y golpeó a este, lo cual le costó una nueva sanción que cumplió sin rechistar. A pesar de ello, el 93 adelantaba pilotos con facilidad, como si su moto fuera de superior cilindrada, hasta que llegó Rossi. A la entrada en la misma curva, Márquez, que sacaba más de un segundo por vuelta al Doctor, metió la moto en el escaso hueco que había entre Rossi y el vértice de la curva. Ello provocó que ambos fueran escupidos hacia el césped en el que Valentino cayó. Maniobra ciertamente desafortunada, por la que además recibió una tercera sanción que le sacó de los puntos a pesar de ser con diferencia el más rápido de la pista.

Lo cutre, penoso y síntoma de mala educación manifiesta fue al término de la carrera cuando Márquez y su mánager se dirigieron a pedir disculpas a Rossi y le recibió el amiguísimo expulsándoles del box con muy malos modos. Incluso después de la carrera el 46 se manifestó en medios argumentando que tenía miedo a Márquez, lo cual no sólo me sorprende, sino que además resulta irrisorio habiendo protagonizado él mismo escenas lamentables de vendettas y luchas en las que metía la moto donde no había espacio, cayera quien cayera.

Rossi, campeón, lo que no va a hacer un piloto fuerte, arriesgado, talentoso y con ganas como Márquez es esperar a que el semáforo de adelantar a Rossi se ponga en verde.

Pablo Cambronero Piqueras es letrado.
Responsable de Comunicación de Ciudadanos Sevilla.
@AlbaMensual

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