Una causa universal
08/03/2018

Muchos han sido a lo largo de la historia los que se han apropiado las justas causas y las han convertido en su forma de llegar a tener el poder, efectiva, eso sí. Por desgracia para la inmensa mayoría estas justas causas sólo han servido para el acceso al poder, una vez allí, ni rastro de ellas.

Hoy se está celebrando una huelga universal de género para reivindicar muchos derechos que aún se distribuyen de forma diferencial y denunciar las desigualdades, entre las que destaca la brecha salarial entre hombres y mujeres. Pero esta justa causa no puede ser identificada con colectivos que pretenden apropiárselos.

La mujer que lucha y reivindica sus derechos no viste de morado ni rojo, es mujer y por ello tiene libertad para mostrarse afín a cualquier condición política legítima, sin que ello implique renunciar a ningún derecho que, en este país, la Constitución contempla. Parece que encabezar una manifestación reivindicativa sin pertenecer a los colectivos feministas radicales convierte a esas mujeres en intrusas o, en el mejor de los casos, extrañas. No hablo ya si eres hombre y pretendes apoyar la causa obviando dichos extremismos.

El auténtico enemigo de las justas causas universales es la parcialización ideológica o la apropiación política que puede hacerse de ellas para que un grupo reducido pueda erigirse en exclusiva como su propietario.

Pablo Cambronero Piqueras es letrado.
Responsable de Comunicación de Ciudadanos Sevilla.
@AlbaMensual

 

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