Cerdos, búhos y pulpos
19/01/2018
Mi exacerbado sentido del ridículo mezclado con una timidez codificada en el ADN de mi apellido ha provocado que nunca, y lo digo absolutamente seguro, haya salido de mi boca un “piropo” a una mujer que no conociera, por muy agradable a la vista que me resultara.