BIENAL FLAMENCO / EL LEBRIJANO

Cuando Lebrijano canta, se cierra la Bienal

Sevilla Directo - 06/10/2014 13:54:26
Foto: Antonio Acedo Foto: Antonio Acedo
Una crítica de Antonio Ortega a la actuación de El Lebrijano en el Teatro de la Maestranza.

El Lebrijano es el poderoso maestro que encumbra el flamenco, que lo explora y lo dignifica. Su trayectoria está repleta de aportaciones musicales y de formas interpretativas personales de incuestionable riqueza. Cincuenta años acumula a sus espaldas de trayectoria profesional que ha exportado y promovido el flamenco por todo el mundo. Ese meritorio recorrido justifica que la dirección de la Bienal le dedicase, a modo de reconocimiento, la Gala de Clausura, no merecía a estas alturas de su vida menor deferencia. El maestro se ha ganado el más alto estamento de consideración, y es ahora cuando todavía puede recoger los frutos de su trabajo con las manos. Hoy no es día de entrar en detalles sobre el conjunto de este concierto titulado Cante se escribe con L, como se llamó su disco del año 1978, tampoco es el momento de hablar sobre el guión que estableció el repertorio, el triunfo personal del inconmensurable artista está por encima de las nimiedades. El que procede es él, y en esas intenciones, ya digo por adelantado que de no haber cerrado la Bienal difícilmente se hubiese superado su escalafón. Tire por dónde tire pone la supremacía encima de la mesa por talento, por conocimientos y por empaque. Ejemplo claro, la seguiriya. La salida marcaba un destino menos tortuoso por cómo colocó la voz en el tono que su sobrino Pedro María Peña le dejó en el palo. Pero los tercios le arañaron la garganta, y por momentos se le puso el cante cuesta arriba. El cantaor tiró de la casta y del oficio que atesora y venció en la pelea para instaurar la maestría de un genio sin parangón. Su voz recogía las angustias para devolverlas convertidas en el gozo de dolor más profundo y emocionante. Qué siguirellón. También tiró milla de jondura y de sabiduría en la soleá, por donde pasó poderosamente recorriendo todos los enclaves que le da procedencia a sus diferentes formas y estilos. Le dejó el sitio, entonces, a los que venían a tributarle el reconocimiento más categórico, antes lo habían hecho Inés Bacán y Tomás de Perrate cogiendo las vereas que van de Lebrija a Utrera, geografía que marca el devenir de los Peña. Ahora, le llegaba el turno a Dorantes. El pianista prologó la intervención de José Valencia con las melodías del tiento caracolero, más flamenco no pudieron sonar esas teclas… el prodigioso Valencia apareció junto al piano para cantar la bulería Bienaventuranza, obra emblemática de Juan Peña, grabada en 1972 en el disco Palabra de Dios a un Gitano. Juan José Amador, por su parte, dio una zancada de cuatro años en el repertorio discográfico de El Lebrijano, con su particular visión del cante de caravana Libre como el aire, de Persecución. Un tema que El Carpeta, otro de los artistas invitados, bailó con ciertos apuros por la imposibilidad de meterle los pies a la melodía. Finalmente, el menor de la saga de los Farrucos se desquitó por bulerías sacando esa genialidad aún incontrolada por la edad. De ese mismo disco el maestro recuperó para su siguiente aparición la Galera, cante de creación propia, que marca un antes y un después en su trayectoria. Estaba ya su voz en la cúspide, con la presencia y la seguridad que le es propia, y siguió por esos caminos de excelencia con el poema de Casto Márquez Lágrimas de Cera (1999), fue creciendo y se puso a una altura inalcanzable con Dame la Libertad, de su último disco Dos Orillas (2014). El sonido del grupo de músicos que le acompañaron sólo acapararía elogios en esta crítica, pero el protagonista es el eximio maestro. Andalucía y Marruecos estrechan sus vínculos en este tema pegadizo con el que puso el broche al concierto. Tras este gran cierre, sin embargo, quedaba la aparición posterior de Diego Carrasco con su guitarra y con su soniquete. “Sal que te quiero ver bailar”, le cantaba, y El Lebrijano salió para bailarle a Sevilla en su noche memorable. Cante se escribe para la historia con L de único.

FICHA ARTÍSTICA

Bienal de Flamenco de Sevilla/ Espectáculo: Cante se escribe con L (Gala de Clausura)/ Cante: Juan Peña El Lebrijano, Inés Bacán, Tomás de Perrate, José Valencia, Juan José Amador y Diego Carrasco/ Guitarras: Pedro María Peña, Antonio Carrión, Ramón Amador y Ramón Amador hijo/ Piano: Dorantes/ Baile: Carmen Ledesma y El Carpeta/Violín: Alexis Lefvre/ Voz Árabe: Redduane Kourrich/ Percusión: Agustín Henke y Nano Peña/ Palmas y coros: Juan Reina, Juan San Juan y Sergio Romero/ Dirección musical: Pedro María Peña/ Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza de Sevilla, 5 de octubre de 2014/ Aforo: lleno.

Clasificación: ****

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