ENTREVISTA

Delia Jorge: “Queremos promover la integración y participación de la mujer musulmana en la sociedad”

Barranquero Maya - 06/08/2017 03:43:32
De izquierda a derecha, Samira Fajardo Mesones, Yessenía Melendez Zelaya, Sara Oliva Pérez y Delia Jorge Postigo. De izquierda a derecha, Samira Fajardo Mesones, Yessenía Melendez Zelaya, Sara Oliva Pérez y Delia Jorge Postigo.
Hablamos con Delia Jorge, Sara Oliva, Yessenía Meléndez y Samira Fajardo, responsables de la recién constituida Asociación de Mujeres Musulmanas Ishbilia.

Surge bajo el calor de la Comunidad Islámica Mezquita Ishbilia para ayudar a integrar en la sociedad a la mujer musulmana. Lo hacen por supuesto desde un Islam alejado de cualquier tendencia patriarcal. Rechazan cualquier acusación de machista sobre el Islam y aseguran que es la religión que mejor considera a la mujer. Son conversas, nacidas bajo la influencia del catolicismo, cuyo tratamiento a la mujer también ha sido y es cuestionable conviene recordar. Son Delia Jorge Postigo, Sara Oliva Pérez, Yessenía Meléndez Zelaya y Samira Fajardo Mesones, presidenta, tesorera, secretaria y vocal de la Asociación de Mujeres Musulmanas Ishbilia.

“Nosotras ya llevábamos tiempo aquí en la mezquita, en esta zona. Nos congregábamos para hacer los rezos. A partir de esas congregaciones se fueron haciendo reuniones para aprender a rezar, porque el Corán se reza en árabe, entonces hacíamos esas reuniones para aprender esa Shura o capítulos del Corán, y a partir de ahí empezamos a reunirnos todas las tardes, a hacer convivencia y empezamos a ver un poco la problemática que había entre las mujeres. A partir de ahí pues ya empezamos a trabajar, a ayudarnos unas a otras”, explica Delia Jorge Postigo.

Además de enseñar el Corán, según explica la presidenta, también ofrecen otros servicios, como información sobre distintos trámites burocráticos que puedan necesitar, así como sobre actividades socioculturales o sobre cualquier tipo de talleres públicos, para lo que aseguran estar en contacto con los distritos y los centros cívicos.

“Nosotros queremos promover la integración y la participación de la mujer musulmana en la sociedad. Entonces para ello estamos trabajando directamente con los equipos interdisciplinarios y los recursos sociales – del Ayuntamiento– para tener un contacto directo con las actividades que ellos desarrollen”, señala Delia.

Hay una parte de hombres que son mucho más cerrados, e incluso tenemos el problema ahora mismo de que no dejan salir a las mujeres de su casa

Según sigue contando la presidenta, este es uno de los ámbitos de actuación de la asociación, pero existen dos ámbitos más, que son el familiar y el individual. Dentro del familiar hacen hincapié en el problema de la violencia de género. “Hemos constatado que muchas mujeres musulmanas tienen ese problema y es porque muchos vienen de países que traen muchos estereotipos del Islam”.

“Hay una parte de hombres que son mucho más cerrados, e incluso tenemos el problema ahora mismo de que no dejan salir a las mujeres de su casa, que es con lo que también estamos luchando, porque ese es otro tipo de violencia de género, no es solamente que te abran la cabeza o te golpeen”.

asociaciónmujeresishbilia

Consecuencia de esta intención de ayudar es el Plan Estratégico Islámico que han desarrollado y que tiene por título ‘Maltrato no es Islam’. Este plan, según comenta Delia, actúa en dos vías, primero trata de desarraigar cualquier actitud o discurso, tanto como si proviene de un líder islámico como de cualquier otra “errónea” interpretación del Islam, que fomente la violencia contra la mujer; y segundo, formar a la mujer en sus derechos. Ahora asegura Delia que están trabajando con cuatro casos.

A pesar de lo ejemplar de la iniciativa uno no puede dejar de preguntarse si en la asociación se tiene la formación suficiente para abordar dichos casos tan delicados. Académicamente no disponen de ninguna especialización al respecto, Delia proviene del campo de la estética y de la salud (peluquería, dietética, quiromasajes), también dispone del título de formador de formadores. Sus conocimientos religiosos provienen del estudio autodidacta y de lo aprendido a través del contacto directo con los Imanes. No obstante, la ayuda la canalizan a través de un protocolo de actuación que deriva en asuntos sociales o en la policía.

Al principio son gente que viene con la cabeza agachada, no me toques, no te miro, no hablo, con un miedo a todo (…) aquí estamos nosotras, levantándole la cabeza, hablándole y poco a poco explicándole cosas del Islam

“Cuando hay violencia de género grave hacemos una consejería, que es individual, vemos que nivel tiene de violencia de género, y entonces la inducimos a llevarla al Centro de la Mujer, ya te he dicho que trabajamos con todos los recursos sociales, vamos con ella, está la psicóloga, los abogados, y le explicamos sus derechos y por qué no tiene que aguantar eso. Y aparte, si hay que denunciar pues también se denuncia a la policía para retirarla del hogar, todo eso se hace en una consejería, la consejería islámica, que es un trato individualizado”, explica.

Es sobre las mujeres que provienen de países con una visión patriarcal o machista del Islam donde advierte Delia que hay que prestar más atención. “Al principio son gente que viene con la cabeza agachada, no me toques, no te miro, no hablo, con un miedo a todo, dependiendo también del país, pero claro, aquí estamos nosotras, levantándole la cabeza, hablándole y poco a poco explicándole cosas del Islam”.

Pero las críticas al Islam sobre el sometimiento que realiza a la mujer pueden provenir de la propia lectura del Corán, por ciertos pasajes, donde incluso se invoca a pegar a la mujer, o como indica Delia, por las leyes establecidas en muchos países islámicos.

Respecto a aquello que dice el Corán, Delia señala el versículo 4.34 como el más explícito. “Eso son traducciones, hay muchísimas traducciones al castellano, no se puede traducir lo que significan las palabras árabes, ¿qué es lo que pasa?, que todas las traducciones no son tal cual se están traduciendo, porque en el Corán hay que mirar el contexto donde está, el tiempo en el que se hace y además relacionarlo con todo lo demás que dice el Corán, porque a lo mejor eso solamente es un versículo del Corán pero después tiene cuarenta versículos más que te están diciendo que a la mujer la tienes que respetar, y que a la mujer le tienes que dar de comer, vestirla, es obligación del hombre”.

La mujer está mucho más reconocida en los derechos islámicos desde hace muchísimos más años

Delia alude un capítulo que hace referencia a cómo debe tratar el hombre a las mujeres y habla de igualdad de derechos, de equidad, de justicia. “Precisamente nuestra labor es esa, enseñar los derechos de las mujeres y no solamente los derechos sociales que tenemos en nuestras leyes de España sino también los derechos que son islámicos, porque la mujer está mucho más reconocida en los derechos islámicos desde hace muchísimos más años. Por ejemplo, el Islam permitió a la mujer divorciarse, desde hace 1400 años, puso las leyes para que la mujer votara, cosa que aquí hace poco tiempo. En muchas cosas, como en la herencia. La mujer está tratada en el Islam como algo muy valioso, porque se considera que la mujer es la que educa y la que forma a la sociedad, la base de la familia, la educación la lleva la mujer, incuso la administración”, señala.

También rechaza Delia la obligación de la mujer musulmana a casarse si así lo estima oportuno su padre. “Eso son cosas que están haciendo algunos países o algunas personas por un sistema patriarcal, cogen versículos del Corán y lo interpretan como quieren y hacen lo que quieren para manejar un pueblo, pero en realidad el matrimonio concertado igual que la ablución o la lapidación no están consideradas en el Islam”.

“Estos pueblos culturalmente tienen un sistema muy patriarcal o muy machista, ese es el problema, pero el Islam en sí no. Lo importante es dar a conocer lo que es el Islam, estudiarlo, darlo a conocer a las mujeres musulmanas, para que sepan sus derechos. O sea, si una mujer musulmana por ejemplo no quiere que su marido se case con otra, no se puede casar. Está en su derecho. La mujer tiene muchísimos derechos que no conoce, es lo que estamos intentando, que las mujeres los conozcan”.

Dentro de las actividades que ofrecen también está la de impartir formación matrimonial, que consiste en ofrecer pautas para conocer a la pareja, para compensar el poco conocimiento que puedan tener del hombre, habida cuenta, como comenta Delia, que en algunos países es costumbre casarse muy pronto o no llegar a conocer muy bien al hombre, formación enfocada también a conocer si pueden existir indicios de malos tratos. También ofrecen formación en la educación de los hijos, como prevención de la violencia de género.

Es incluso increíble que haya personas que están luchando por un Islam feminista cuando ya el Islam está poniendo a la mujer en el más alto nivel

Esta forma de vivir el Islam, de entenderlo, de defenderlo, se podría considerar que es una concepción feminista del mismo, por su labor por el reconocimiento de la igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres, pero Delia lo niega categóricamente. “De hecho consideramos que es incluso increíble que haya personas que están luchando por un Islam feminista cuando ya el islam está poniendo a la mujer en el más alto nivel. El que no lo pone en el más alto nivel es el hombre machista con el que te encuentres, pero el Islam sí, lo que hay que seguir son los preceptos del Islam, conocer lo que viene en el Corán, y además las sunnas, los hadices”. Hay mucha desinformación, añade Delia. Otro elemento al que afecta esta desinformación es al popular pañuelo o Hiyab.

“El pañuelo es una cosa que tiene que ser que se sienta y cómo se sienta. Se siente cuando tu quieres tener un recato especial, porque el pañuelo lo que hace es que te protege un poco de las miradas de los hombres, si vas muy guapa y luciendo mucho es más normal que llames la atención de los hombres, que se enamoran y te conquistan por la vista, pues el pañuelo es eso, es mantener las formas. Es voluntario. Te hace sentir también un sentimiento más de humildad, como no vas arrogante, presumida, pues te hace sentir más humilde, te lleva más al camino espiritual del Islam”.

Respecto a otras consideraciones, que se pueden insertar en el campo de las aspiraciones pero que no sería otra cosa que conseguir una efectiva igualdad de derechos, igualdad que no se ha adquirido aún aquí, en el occidental catolicismo/cristianismo cabe recordar; sería por ejemplo que las mujeres pudieran ser imanes en las mismas condiciones que los hombres, ya que actualmente solo pueden serlo si toda la congregación es mujer, aunque ya hay mujeres que están desafiando este precepto. Delia reconoce eso como demasiada tarea para ellas. “Tenemos que dejarle algo a los hombres”, añade.

Así pues, Delia defiende esta forma de vivir el Islam como la correcta a pesar de las críticas que puedan minusvalorarla por provenir de una conversa. “Bueno, hay muchos neomusulmanes, que es como se llama o nos llamamos ahora. Neomusulmanes son los que hemos nacido aquí, y tenemos una visión diferente del Islam a la que nos quieren inducir otros países árabes, porque ese Islam no es un islam correcto”.

Delia Jorge Postigo es sevillana y vive en Sevilla Este. Su conversión se produjo hace siete años. En su juventud pasó por un colegio de monjas donde asistió a misas, a catequesis. Después decidió estudiar teología en el Convento de San Buenaventura e impartió clases de catequesis en varias iglesias. Estuvo muy implicada en todas las actividades que se organizaban pero su estudio de las religiones no paró ahí. Por lo que comenta, ella era de las contestatarias, de las que no pueden evitar discutir con los sacerdotes. Entonces, según cuenta, en plena época de expansión de Internet por los hogares, abordó el Islam, el cual asegura que le daba mucho miedo. “Y empecé a leer y dije: pero si esto es lo que yo pienso”.

Delia tiene marcado en la memoria un sermón de un sacerdote en un bautizo que le provocó una indignación que derivó en protestas. “Era un sermón catastrófico. Que el niño si se moría iba al infierno, que no era hijo de dios hasta que no se bautizara. Estaba diciendo a los padres que a los niños había que bautizarlos rápido, porque si pasaba un mes o dos y se moría el niño iba a ir al infierno”.  Así que estas discrepancias la llevaron a profundizar en su estudio del Islam y a frecuentar mezquitas. “La persona que es creyente y quiere llevar  su Islam bien es la mejor persona que te puedes encontrar”, añade.

La historia de Yessenia, la secretaria de la asociación, no dista demasiado de la de Delia. Ella es de Managua, Nicaragua. Allí también vivió las costumbres y sacramentos del Catolicismo a través de la religiosidad de su familia. Dio clases en un colegio religioso donde, a través de una convivencia de religiones en la que se debía elegir una y realizar una exposición, conoció e investigó el Islam.

“Yo creía que los del Islam eran unos terroristas, que asesinaban a los cristianos, porque era lo que a mí me habían dicho, y no era lo que decían… que el Islam respetaba a la iglesia, a los cristiano, que los miraban como hermanos, y entonces con mi investigación fui viendo que era lo que estaba buscando”.

asociaciónmujeresishbilia2

“Yo iba a ser monja de clausura, tenía todas las doctrinas de la Iglesia Católica, pero me sentí más atraída por el Islam, porque yo en lo único que creo es en dios, no creo en santos, y ahí conocí esa unicidad de dios, y dije: es lo que he estado buscando toda mi vida”.

Después conoció a su marido, por supuesto musulmán. Lo hizo a través de Internet, en foros sobre el Islam. Fue lo que la trajo a Sevilla hace ocho años. Vive en Tres Barrios. Lleva 14 años como musulmana. En Sevilla asegura haber encontrado gente maravillosa, incluso cuenta que recién llegada se perdía y se encontraba a personas a las que no les importaban acompañarla a su casa. Destaca de la ciudad su carácter abierto. “Es una ciudad increíble”, dice. Lo peor, el calor.

Sara, la tesorera, no estaba tan involucrada con la actividad religiosa como sus compañeras. Era católica aunque no lo practicaba, según asegura. “Me lo enseñaban los padres y en la catequesis como siempre, pero ya una vez que haces la Comunión, te sales de ahí y no echas mucha cuenta, no vas a la iglesia tanto como se debería ir. El Islam lo conocí por una persona que conocí a través de las redes sociales”. Una persona con la que finalmente se casó.

“Yo tenía esa curiosidad de saber cómo era el Islam, porque ya en el colegio algo dábamos en religión pero no estaba tan profundizado, y entonces entablé una relación, le dije que si me podía mandar el Corán, libros y cosas que me explicaran. Me gustó. Vi que como persona fui cambiando, madurando, no era la misma que antes, me enseñó a conocer cosas que yo no sabía y que te cambian como persona y conoces lo que es el Islam, que es lo correcto”. Sara lleva seis años como musulmana. Vive en Torreblanca. Tiene un niño de tres años.

Por último la más joven, Samira, vocal de la asociación de 26 años, natural de Extremadura. Vive en San Pablo. “Antes de casarme estuve averiguando cosas del Islam, era lo que yo pensaba, como yo veía la realidad. Yo era cristiana pero nunca había ido a la Iglesia, no me gustaba porque no me gustaban las cosas que decían los curas, y entonces por ahí es por donde me ido encaminando, y todavía sigo aprendido del Islam y vengo aquí a la mezquita a aprender”.

Supongo que habrá personas católicas o cristianas que lleven una religión muy estricta, pero hoy en día no se ve ya ese tipo de religiosidad en la cristiandad

Más allá de los principios fundamentales, las principales diferencias que Delia ve entre ambas religiones tienen que ver con el ejercicio de la espiritualidad que se traduce en su comportamiento en sociedad.

“Hay mucha diferencia. Las musulmanas siempre tienen la intención en cada día de tener ese nivel espiritual y de hacer todo lo que son sus rituales, sus rezos, que son cinco veces al día, precisamente para eso, para no caer, como dicen los católicos, en pecado, nosotros decimos errores o transgresión, porque el pecado es otra cosa”.

“Los musulmanes son distintos a las personas que no son musulmanas, porque por ejemplo, aquí somos muy vivos, y si me dan las vueltas en un sitio y me dan de más me voy, el musulmán no puede hacer eso, no se puede colar en el autobús sin pagar, no puede meterse en una cola, no puede hacer muchos detalles que a lo mejor cualquier persona que no es musulmana dice que no pasa nada, es la diferencia que nosotros tenemos con el católico. Supongo que habrá personas católicas o cristianas que lleven una religión muy estricta, pero hoy en día no se ve ya ese tipo de religiosidad en la cristiandad”.

La asociación se constituyó en pasado 15 de julio y según estiman pueden alcanzar las 300 socias. Sobre los problemas que ven en el barrio donde se encuentra señalan la falta de trabajo, lo que conlleva a otros problemas como las drogas y la prostitución. También niegan que existan problemas de racismo o islamofobia, no obstante, algún nombre tendrá el rechazo sistemático que provoca la construcción de una gran mezquita en Sevilla, proyecto por el que sigue luchando la Comunidad Islámica Ishbilia. “Es cuestión de tiempo”, asegura Delia, quien niega que haya algún tipo de oposición particular de la sociedad sevillana contra la construcción de esta mezquita.

Para terminar, cuando se le pide un mensaje que anime a un acercamiento al Islam, por supuesto que no tiene que ser en la medida en la que ellas lo han hecho, Delia prefiere hablar, más que de sus beneficios, de la necesidad de vivir en convivencia.

“Hablaría de que las personas tienen primero que vivir en sociedad y relacionarse unas con otras, no hacer guetos como hay en otros países, sino relacionarse todo el mundo y mantener la cortesía y lo que es la educación cívica. Y a partir de ahí ya se van conociendo, que de hecho está pasando. Aquí este tema se puede desarrollar muy bien y está pasando, que haya una interrelación”. Y añade un llamamiento a todas las mujeres musulmanas, para que sepan que bajo el edificio Amate, en la Avenida Carlos Marx, tienen una asociación de mujeres listas para ofrecerles ayuda o para acompañarlas en los rezos o para una simple pero necesaria convivencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*