El ajuste de cuentas de José Luis Castro Lombilla contra Queipo de Llano

Barranquero Maya - 04/10/2013 10:56:41

José Luis Castro Lombilla2

Es esta la historia de una venganza, de un ajuste de cuentas. A un lado, un muerto, enterrado con honores en la basílica de la Macarena, Queipo de Llano, general del ejército de Franco, símbolo de la toma de Sevilla por parte del ejército español en los prolegómenos de la Guerra Civil. Al otro lado, José Luis Castro Lombilla, escritor y humorista gráfico sevillano. Y en medio, en un libro repleto de literatura, humor, sátira y compromiso, el arma homicida, ‘El hombre que mató a Queipo de Llanos’, su primera novela.

“Necesitaba una frase para ubicar bien a Queipo y a mi interés por ajustarle cuentas, entonces tuve un golpe de suerte, tenía que operarme de hemorroides, y eso me permitió dar la definición exacta de Queipo y la motivación. Yo estaba en la mesa de operaciones, boca arriba, en una postura poco adecuada para mantener la dignidad en unos niveles aceptables, no sentía las piernas como Rambo por la Epidural, pero la cabeza estaba medio despierta. Entonces, de pronto, vi una luz como de rompimiento de gloria, y en una especie de bocadillo de tebeo algodonoso se me apareció Queipo en diversas fases de su vida, como héroe en Cuba matando Mambises, a caballo en África protagonizando cargas, la última creo que fue en Alcazarquivir, y en Sevilla, cuando entró a sangre y fuego, vomitando soflamas por su radio, y en definitiva, causando por la represión, sangre y dolor, lo mismo que causan las hemorroides. Entonces comprendí en ese momento que Queipo fue una gran hemorroide en ese culo de España que fue Sevilla”. “Se convirtió en eso que a mi me dijeron los cirujanos que me habían quitado, un prolapso hemorroidal necrosado o necrótico, que es algo muerto que tienes ahí y que te lo tienen que quitar, y claro, esa fue mi motivación, ser un cirujano que le quitara ese prolapso hemorroidal a Sevilla. A mi me hicieron una hemorroidectomía, y yo quise hacer una queipodellanoctomía”, trató de explicar con todo lujo de detalles José Luis.

Y eso se hace a través de tres partes que se entrecruzan, que transitan  realidades y ficciones, primero a través de la historia de tres personajes, antihéroes por su torpeza, su bravuconearía, muy en consonancia con la comicidad propia de los hermanos Marx, personajes de bar y cháchara que pretenden matar a Queipo de Llano sin moverse de la barra, en lo que afirma el autor es una parodia de las novelas de magnicidios, de héroes, y por supuesto también, de las novelas sobre la guerra civil, aunque José Luis sea de la convicción de que son muy necesarias.

En una segunda parte el autor pasa a parodiarse a él mismo, como baño de humildad, asegura, y para que el lector sepa de primera mano porque el autor hace lo que hace. Es esta la parte trascendental de la obra, según el autor, donde se recoge todo lo que había que explicar de la novela. La tercera es la parte más simbólica, donde recae  toda la carga satírica. Ahí se cuenta la vida de Queipo desde que llega a Sevilla hasta que muere a través de una mosca que lo merodea.

“No cargo las tintas ni me invento nada, todo está bien documentado. La sátira está en el enfrentarse a un personaje, una mosca, que es el verdadero protagonista de la novela, no Queipo de Llano. Toda la solemnidad impostada, todo la ridícula pomposidad de este personaje, la agresividad grotesca, queda desarmada al enfrentarla a una simple mosca con sentimientos humanos”. “Ninguna caricatura que yo hiciera, ningún personaje que yo creara podría transmitir lo grotesco, lo ridículo de ese personaje como él mismo”.

Inspirado en los cuentos de Max Aub, ‘El hombre que mató a Queipo de Llano’  fue galardonado con el XXXIII premio de novela corta ‘Casino de Mieres’, premio que conceden diferentes personalidades asturianas relacionadas con el mundo de las letras. Está editado por Autores premiados, editorial ubicada en la localidad de Dos Hermanas, de corta trayectoria, que trata de traer a primera línea obras de autores premiados pero que no han tenido una buena distribución.

En la presentación realizada en la librería Beta Imperial,  junto a José Luis Castro Lombilla estuvieron la escritora y periodista sevillana Eva Díaz Pérez, recientemente galardonada con el Premio Málaga de Novela 2013 por su obra ‘Adriático’, y el escritor cordobés Salvador Gutiérrez Solís, Premio Andalucía Narrativa por su novela ‘El escalador congelado’, quienes apoyaron, no solo la obra de José Luis, sino también su compromiso.

“Me adscribo a esa corriente de recuperación de la memoria histórica con esta novela, sobre todo para posicionarme frente a esa ola revisionista que no para de sacar hagiografías de, por ejemplo, este personaje, Queipo de Llano. Frente a eso yo tomo partido, pero lo hago con el humor, con este elemento distanciador que me permite hacer una novela sin aspavientos, sin crispación ninguna, pero con su pozo de compromiso”, explicó José Luis.

Comentarios

  1. hannalo

    “Queipo de Llano, símbolo de la toma de Sevilla por parte del ejército ¿¿¿español???”…la memoria histórica también pasa por nuestro rigor, por un necesario cambio de expresiones que la dictadura convirtió en “normales”. El ejército de Franco era español -salvo los que vinieron de fuera a rematar el golpe de estado- y el ejército republicano era español y, además, defensor del orden establecido por la República y legitimado por unas elecciones democráticas.

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