BIENAL FLAMENCO / ROCÍO MOLINA

El Bosque tapó al flamenco y descubrió las “sinergias”

Sevilla Directo - 30/09/2014 10:30:23
Foto: Antonio Acedo
Una crítica de Antonio Ortega al espectáculo de Rocío Molina 'Bosque ardora', representado este lunes en el Maestranza.

Bosque Ardora, no es un espectáculo de flamenco, sino de danza contemporánea, con algunos guiños muy minúsculos al flamenco, incluidos a empujones para justificar la participación de la muestra sevillana en la coproducción de esta obra, a la sazón con la Bienal de París y otros tantos festivales de danza. Poco se entiende que el certamen participe en semejantes condiciones en un sólo montaje y que éste sea de otra disciplina dancística, y se entiende menos si cabe, que ni siquiera se haya reservado el estreno absoluto para esta edición en el Maestranza, ya que la puesta de largo se llevó a cabo hace unos días en el Festival de Lyon. ¿Está la cosa para dilapidar el dinero público en un gasto que no se justifica en la partida para el que se destina, o sea el flamenco? Estas circunstancias delatan que la dirección del evento vive en los sarcófagos del Convento de Santa Clara y no a pie de campo del mercado artístico que comercializa este arte. Cristóbal Ortega, el director de la Bienal, habla en todas las entrevistas de “sinergias”-esta es su palabra favorita, la corona que reina su discurso- y estaría bien si las “sinergias” fueran con lo que respecta al flamenco, pero en este montaje, no es así. ¿Acaso se le permitiría a José Mercé, por poner un ejemplo, dar en la Bienal un concierto de rock? Bueno, a tenor de lo que vemos, cualquier día, sí; pero nadie negará que sería indecoroso y una extravagancia intolerable.

Rocío Molina, ya se sabe, es una artista virtuosa y una gran flamenca cuando quiere serlo, pero parece que esto se le está quedando pequeño, que es un granito de arena en su universo creativo, y que se aburre ciñéndose a lo estrictamente flamenco, disciplina en la que la considero una bailaora portentosa y de innegable talento. Pero ya, por lo que expone, parece que no puede sacarle más jugo a lo jondo, aquí lo ha dejado de manifiesto. Porque esta nueva propuesta no es ni siquiera flamenco de vanguardia, sino vanguardia sin flamenco. La ha aliñado, metiéndole a un cantaor, que actúa casi de forma testimonial, a un guitarrista que cada vez suena menos natural y a un palmero, El Oruco, que es el único que tiene algo de pellizco en este Bosque Ardora, donde detrás de los árboles no subyace ni un jipío. Esa era la escenografía: una alameda con el camino cubierto por la hojarasca de un otoño gris y húmedo, y una hilera invertida de tallos con ramas. Todo muy extraño.

Nada es más estimable para los lectores, que ejercer la pulcritud informativa y, yéndome al contexto del guión, dejo claro que Bosque Ardora es una maravilla como obra artística. Una genialidad más de Molina, con unas coreografías atrevidas, repletas de movimientos sugerentes. La soleá que bailó, contextualizada en la dramaturgia, fue bellísima. Lo que ocurre es que la bailaora malagueña, que en esta creación viste incluso con atuendos clásicos de la danza contemporánea, se entrega por completo a lo retorcido, a lo críptico, al caos, al vacío que la persigue en sus últimas creaciones. Y ese cataclismo, lo digo desde la conmoción que bulle en mi interior, me termina cansando. Me interesa más la Rocío Molina que hechizaba con su frescura, la que volvía loco a los duendes y embelesaba a los sentidos, pero la trascendental ha tumbado a la flamenca. No, no podemos decir que haya ni un tufillo de alegría en el argumento que rige a la protagonista del papel que desempeña. Pero es su camino, el que ella, que es inteligente como pocas, ha elegido, y mi respeto y admiración vayan por delante; asunto diferente es que comulgue con la mentira y no es verdad que sea flamenco lo que ha traído a una Bienal a la que le cabe hasta la menor duda, con las “sinergias” incluidas.

FICHA ARTÍSTICA

Bienal de Flamenco de Sevilla/Coreografía, dirección artística y musical y baile: Rocío Molina/Dramaturgia, dirección artística y concepto de la idea del material videográfico: Mateo Feijoo/ Dirección musical, composición y arreglos para cantes: Rosario La Tremendita/ Composición de guitarra original y arreglos para trombones: Eduardo Trassierra/ Composición original para trombones de la pieza “Mandato”: David Dorantes/ Bailarines: Eduardo Guerrero y Fernando Jiménez/Músicos: Eduardo Trassierra (guitarra), José Ángel Carmona (cante y bajo eléctrico), José Manuel Ramos El Oruco (palmas y compás), Pablo Martín Jones (batería y electrónica), José Vicente Ortega “Cuco” (trombón) y Agustí Orozco (trombón)/ Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza de Sevilla, 29 de septiembre de 2014/ Aforo: lleno.

Clasificación: sin clasificar.

Comentarios

  1. María Blanco

    Se termina la Bienal, pero ojalá que no se terminen tus artículos, Antonio. Porque con ellos nos transportas hasta el teatro, nos haces espectadores de un momento que en realidad no vivimos pero que, a través de tus palabras, se hace verdad en nuestra mente. Sin dar lecciones de flamencología, sin alardes ni complicadas metáforas, pero con calidad. No nos dejes…

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