OPINIÓN

El populismo de la moderación, de la altura de miras y del interés general

Barranquero Maya - 15/10/2018 02:33:12
¿Se puede permitir una ciudad con los tres barrios más pobres de España y con una desigualdad profunda una bajada de impuestos sin progresividad alguna? Sevilla se lo permite y lo hace con trompetas y tambores. Qué espléndidamente fueron acogidos los acuerdos entre Juan Espadas y Javier Millán y entre Juan Espadas y Beltrán Pérez para la aprobación de los presupuestos con bajadas de impuestos.

Primero Millán lo intentó, aunque torpemente, condicionando una bajada del diez por ciento del IBI a lo largo de los tres ejercicios siguientes al aumento de los ingresos procedentes del Estado. Al año siguiente aprendió la lección y pidió una bajada del tres por ciento para 2018 y 2019 sin condiciones. Aunque rápidamente llegó Beltrán pidiendo el cinco por ciento, así como otras reducciones. Pero la cosa sigue, y ahora piden el siete por ciento, y Espadas, que dice que como ha aumentado la recaudación pues fiesta. Y flores para todos.

“Jugada maestra por ambas partes”; “El alcalde de Sevilla, ejemplo para España”; “Una jugada casi perfecta”; “Puede presumir de ser el único en haber conseguido salvar los grandes exámenes municipales pactando con todas y cada una de las fuerzas de la oposición”, se escribía en El Correo de Andalucía.

“Este año ha rizado el rizo”; “No es poca cosa lo que ha hecho Espadas. Ha demostrado una capacidad de negociación hasta ahora desconocida en la política Sevilla”; “Tenemos, de pronto, un alcalde transversal que es capaz de llevarse bien con todos, de ceder cuando hace falta y de anteponer los intereses generales por encima de los puramente estratégicos o de partido”; “El alcalde Juan Espadas se está convirtiendo en un Santo Varón del PSOE”; “Demuestra que está feliz. Porque ha ganado él”; “Parece que no es del PSOE”, se podía leer en Diario de Sevilla.

“Espadas puede presumir de haber maniobrado de forma astuta como el gato que deja jugar a los ratones hasta que se aburre de ellos y les da caza”; “Su gestión de perfil bajo no se ha traducido en una mejora evidente de la ciudad pero su talante conciliador y el no haber cometido errores de grueso calibre durante su mandato le dan hoy por hoy el aprobado general de los sevillanos”; apuntaba ABC de Sevilla.

También por supuesto flores para Beltrán Pérez: “Cuando Sevilla estaba contra las cuerdas, el Partido Popular –lejos de frotarse las manos– ha dado un paso adelante que lo convierte en un partido serio y riguroso, anteponiendo los intereses generales de la ciudad a los partidistas o personales”; “Pues el partido, que había quedado fuera de las negociaciones de los presupuestos, volvió a la escena con la negativa de Participa, y por la puerta grande”, decía El Correo de Andalucía.

“Al PP de Beltrán Pérez le ha tocado asumir el entuerto con todas sus consecuencias”; “Está imprimiendo ritmo político a una oposición que estaba en encefalograma plano”, apuntaba El Diario de Sevilla.

“Beltrán Pérez puede sacar pecho de su responsable abstención que permite a la ciudad disponer de presupuesto aunque haya tenido que desdecirse de su postura inicial de usar su proyecto alternativo como base para negociar”; “Sale más o menos airoso a base de pelear con Ciudadanos por presentarse como la opción más útil para atemperar las veleidades izquierdosas de los socialistas”, se podía leer en ABC de Sevilla.

No se andaban con remilgos. Puente de plata y flores para el tripartito, aunque hay quien prefiere quedarse en lo de la gran coalición

Sin olvidar a Javier Millán: “Ciudadanos, qué buenos son, siempre pactan cuando hace falta”; “A su aire, sin la visibilidad mediática de otros, ha ganado espacio con una presencia personal en la ciudad que puede rentabilizar”; “En Ciudadanos, por ejemplo, Javier Millán no tiene dudas: siempre elige la utilidad”, se escribía en Diario de Sevilla. “El partido naranja sigue a lo suyo, que no es otra cosa que presentarse como una formación sin aristas ni piruetas tácticas”, se señalaba en ABC de Sevilla.

Y más y un poco para todos en Diario de Sevilla: “el alcalde, en su papel de habilidoso negociador para sacar adelante sus números, Beltrán se hace mayor y fuerza la situación imponiendo sobre al adversario sus políticas, mientras Ciudadanos apuntala su papel de socio colaborador leal y fiable”.

No se andaban con remilgos. Puente de plata y flores para el tripartito, aunque hay quien prefiere quedarse en lo de la gran coalición. En el otro lado de la esquina: “Participa e IU, arrinconados en su radicalidad combativa que los empuja a ser irrelevantes”; “En casi cuarenta años de ayuntamientos democráticos, no hay parangón posible con la torpeza y la falta de implicación concreta en el gobierno de la ciudad con la que ambas formaciones”, apuntaba ABC de Sevilla. “Los presupuestos son de izquierdas. Pero de izquierda centrada”; “Para Participa porque ha quedado muy claro que su participación no sirve para nada, se han situado como un cero a la izquierda”, apuntaba Diario de Sevilla.

Pero los tres barrios más pobres de España y una desigualdad profunda, casi crónica.

“Sevilla es, entre las ciudades andaluzas, la que presenta una mayor desigualdad urbana, con unas rentas cuatro veces más altas en los barrios más ricos que en los más pobres (…)”. “(..) Pero la principal particularidad de Sevilla es que alberga siete de los 15 barrios más pobres de España, según los datos de los Indicadores Urbanos 2017 del INE, que sitúa a Los Pajaritos-Amate en la cola de los barrios españoles, seguido de Polígono Sur, Torreblanca, El Cerro, Polígono Norte, Su Eminencia y San Pablo. A otro nivel, pero sin datos, se encuentra El Vacie, considerado el asentamiento chabolista más antiguo de Europa”, señala el II Informe del Observatorio de Desigualdad de Andalucía.

Al margen de las formaciones con sus enmiendas acordadas, pues cierto es que hubo de todas en los presupuestos, fruto de un gobierno en minoría que tenía que dialogar, ¿qué hubiera pasado si no hubiera tenido que dialogar?; y al margen de los cumplimientos e incumplimientos y de los niveles de ejecución de los sucesivos presupuestos aprobados normalmente de forma tardía, fruto de la eficiencia o ineficiencia del gobierno, ¿se puede permitir Sevilla bajar impuestos a diestro y siniestro?, ¿se puede permitir eliminar criterios de renta, por ejemplo, en las tarjeta de Tussam para universitariosmayores o para menores

Dice el Consejo Económico y Social de Sevilla (CESS) que no. Que no a la bajada que se acometió en 2018 y que no a la que se avecina en 2019. Critica una bajada de impuestos “injustificada y sin elementos de progresividad”. Asegura que conllevará una disminución de la recaudación que afectará de manera desigual a la población. “La población en general apenas notará esta bajada”, señaló la semana pasada, indicando que esto ocurre de igual forma con el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obra (ICIO). Por supuesto que la CES (los empresarios), PP, C’s y el propio PSOE no están de acuerdo. 

Y es que, independientemente de quien gobierne dentro de aproximadamente siete meses, esta Sevilla necesita radicalidad de actuaciones en esos barrios donde no llega la luz del Casco Antiguo

Un ejemplo, con ese aumento de la recaudación que enarbola Espadas y sin bajar impuestos o bajando progresivamente, como se supone que hacen los gobiernos progresistas (recordemos que la suma PSOE, Izquierda Unida y Participa da más que la de PP y C’s), se podría actuar sobre la infravivienda de una forma mucho más “radical” a como se está haciendo hasta ahora. También cabe recordar que hay 11.647 demandantes de VPO y en lo que va de mandato se han adjudicado aproximadamente 600. Se quiere llegar a mil en 2019. Y a 3.500 en 2023. También para el periodo 2018-2023 se prevé la construcción y rehabilitación de 1.098 viviendas para alquiler, contándose con el objetivo de comprar o alquilar 550 viviendas vacías. Hay que tener en cuenta que existen 22.984 viviendas vacías y que el primer plan de captación se ha quedado en 18. ¿No se podría hacer todo esto de forma “más radical”? Si es que incluso dicen que hay cuatro veces más pisos turísticos que viviendas sociales.

Además hay más de 63.000 viviendas de cuatro o más plantas que no disponen de ascensor, es decir, que no tienen la accesibilidad garantizada para una población ya envejecida, y con la convocatoria de subvenciones del Ayuntamiento de 2017 se subvencionaron 25 proyectos. 25. La de 2018 cuanta con una partida mayor, dos millones frente a 1,2 millones de euros. ¿Se podría o no se podría hacer de forma más radical?

Cierto es que en este mandato se constituyó la Oficina de la Vivienda Digna, aunque en sus primeros dos años cifra en 166 las personas en riesgo atendidas que han accedido a una vivienda pública de 900 casos. Por supuesto que no cabe duda de que el Gobierno local ha sacado de la cicatería a Emvisesa, pero no que la haya sacado o la esté sacando de un ritmo “conservador”, pusilánime.

Servicios Sociales en pie de huelga

Pregunten del ritmo que se lleva sino a los Servicios Sociales, levantados ya en pie de huelga, convocando las plantillas de las áreas de Servicios Sociales y Mujer del Ayuntamiento una marcha y una huelga para el día 18. Se ha empeorado respecto al anterior gobierno, dice el presidente del Comité de Empresa. Advierte de un aumento de los usuarios de estos servicios y de una reducción de plantilla, lo que evidentemente afecta al servicio y a la relación de los usuarios con los trabajadores. Movilizaciones que también han convocado para noviembre los trabajadores del área de limpieza de colegios y edificios públicos del Ayuntamiento por las vacantes sin cubrir. Por no hablar de la atención que se da a las personas sin hogar. Ahora el Ayuntamiento se aviene a la descentralización de los recursos y a aumentar la atención para este colectivo, todo por las denuncias de los vecinos de la Macarena de problemas de convivencia.

Sí, se aboga mucho por la responsabilidad, la altura de miras, el interés general desde púlpitos de audiencias privilegiadas para acometer una línea económica concreta, llamémosla “conservadora”, son esos púlpitos que ven mal una subida del salario mínimo o se proclaman protectores de la clase media trabajadora ante propuestas de subidas de impuestos a las rentas altas, cuando realmente los números dicen que se puede actuar sobre ciertos problemas con más “radicalidad”. Problemas todos ellos reconocidos por Espadas, quien llegó a afirmar que hay que disponer de más recursos económicos y humanos. ¿No puede Sevilla afrontar un esfuerzo más “radical” con quienes más lo necesitan? ¿O es la próxima campaña electoral la que condiciona esta última parte del mandato? ¿No suena la bajada de impuestos a populismo de los implicados? Cuando no hay dinero porque no hay y cuando hay porque hay.

Con lo claro que lo tenía el alcalde cuando no era más que un opositor. Pero ande el turismo caliente ríase la gente parece ser. Aunque si Sevilla ríe o es por la fantástica luz que riega esta ciudad y que embriaga, debería ser patrimonio de la humanidad; o por no llorar o porque es justo ahí hacia donde están dirigidos los micrófonos. El más allá al Casco Histórico y alrededores parece ser la luz al final del túnel. Espadas ha tenido y tiene miedo a esa luz durante el que está siendo su mandato”.

Breve retrato de un mandado con oposición al fondo

Un mandato en el que, a pesar de estar dirigido por la “izquierda centrada” posteriormente coalición tripartida, han sucedido cosas raras, muy raras, al menos para el periodista imberbe: desde una aprobación de presupuestos anulada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) por prohibir la presidenta del Pleno a lo “independentista” la presentación de enmiendas a la oposición y cuya “radicalidad” no tuvo demasiadas consecuencias, hasta una melé dentro del propio consistorio conformadas por extrabajadores de Lipasam, ediles de Participa e IU y policías locales, (El TSJA declaró el pasado 21 de junio “despido improcedente” la no contratación de uno de estos exeventuales de Lipasam).

Desde un Pleno postureo, porque va más allá de la misión de un Pleno, por la unidad de España, hasta mociones postureo, porque van más allá de las funciones de un Pleno: por el levantamiento del bloqueo a Cuba, la prisión permanente revisable, la equiparación salarial de guardias civiles y policías, la moción de censura a Rajoy (la fallida), contra el pacto UE- Turquía para la expulsión de refugiados…

Se ha podido ver desde masas de católicos congregados a las puertas del Ayuntamiento ante la posible expulsión de Dios del Consistorio, hasta masas de patriotas convocadas en esa misma plaza ante la ruptura tectónica de España. Se aboga por la responsabilidad, la altura de miras y el interés general por un lado y por otro se infantiliza el escenario político.

También se ha podido ver a un PP pasarse medio mandato en una guerra interna al modo “comunista”, para pasar a ser liderado por un hiperactivo Beltrán Pérez, quien intentando compensar el tiempo perdido le ha dado por empezar la campaña electoral mucho antes de tiempo, eligiendo como eslogan ‘Sevilla por encima de todo’ y colocando su nombre y el de su partido encima del ‘encima de todo’.

Asimismo le ha dado por tratar de presentar su propio presupuesto al Pleno sin ser alcalde y por conformar su propio “consejo” en forma de, por el momento, intrascendente “consejo de sabios”. Su hiperactividad, muy similar a la del presidente de su partido (a su pesar pues votó por Santamaría) por la cantidad de titulares que pretende dar en poco tiempo, se ha visto especialmente incisiva en materia de arbolado, aunque luego metió la cabeza debajo del árbol caído cuando existía la posibilidad de aprobarse una comisión de investigación. Sobre la política municipal de vivienda tampoco ha hecho demasiado ruido, por algo será.

Por otro lado, Javier Millán ha tenido un perfil más ordenado, menos alocado, aunque la aparición de Beltrán, quizás por su semejanza a su líder nacional Albert Rivera, le ha trastocado un poco. Le ha ganado la partida en ese juego de la silla que tienen ambos partidos. Millán se define como líder del partido “que baja impuestos”, para luego ser el que reclame para los sevillanos “los servicios públicos que merecen”. Será cuestión de merecer. También es alguien muy dado a apostar por ejemplo por grandes centros comerciales, (los últimos: Torre Sevilla, Palmas Altas, Sevilla Park. ¿Realmente hay tanto sevillano para tanto centro comercial?), y al día siguiente acercarse al pequeño comercio para reivindicar su importancia, así, sin inmutarse. Aunque eso también es muy de sus miembros de tri-coalición. Realmente aquí pase lo que pase nadie se inmuta, salvo que pase en la Carrera Oficial.

Por supuesto también rarezas han demostrado Participa e IU, muchas, para empezar que sean dos partidos y no uno, quizás víctimas de su tendencia a la confrontación. Pierden demasiada energía en ello. Y ese recelo a la iniciativa privada… Esa iniciativa que, por ejemplo, se ha apropiado de la vista más alta de la ciudad, como si no se hubiera visto venir. Sí, sí, era suya, por supuesto.

Imagen del desalojo de exeventuales de Lipasam y de ediles de Participa e IU el 7 de junio de 2017.

Rarezas, rarezas muchas en este mundo dirigido por moderados conservadores de la izquierda centrada. Como que se califiquen de moderados conservadores a quienes se aferran a la figura de Queipo de Llano y a aficionados a los toros. Pongan como se pongan no es una afición muy moderada, no. Sí, se aboga por la responsabilidad, la altura de miras y el interés general por unos motivos pero no tanto para asuntos donde asoma el racismo o la nostalgia fascista, como se pudo ver en el frustrado centro de atención a inmigrantes en la Ronda de Capuchinos que iba a gestionar Cruz Roja o en la manifestación por la unidad de España de Plaza Nueva. Los sevillanos somos gente extraordinaria pero traten de levantar una mezquita propiamente dicha.

Pero lo dicho y como ya advertimos, la radicalidad va por barrios pero no llega a ellos como debe llegar, por ejemplo con una Comisaría de Policía prometida en el Polígono Sur, pero ni eso. Y es que, independientemente de quien gobierne dentro de aproximadamente siete meses, esta Sevilla necesita radicalidad de actuaciones en esos barrios donde no llega la luz del Casco Antiguo.

“Mantenga esta ciudad así como la tiene”, despidió así a Juan Espadas la periodista Àngels Barceló en una entrevista perniciosamente amable el 28 de septiembre. Corremos el riesgo los periodistas de ver a las ciudades con ojos de turistas.

“Espadas demuestra que es un dirigente con cintura política y visión general de los problemas de todos los ciudadanos, muy lejos del sectarismo y los maximalismos de otros líderes incapaces de comprender la realidad fragmentada y compleja que nos ha tocado vivir”, se escribía en el Diario de Sevilla. Realidad “fragmentada y compleja” cuando las carencias “radicales” llevan tiempo estando en los mismos barrios, realidad “fragmentada y compleja” que lleva a hacer dispendios como los de la pretendía ampliación del tranvía de San Bernardo a Santa Justa, buen ejemplo de los tiros al aire con dinero público que pueden volverse a acometer desde la moderación, la altura de miras, el interés general y los ojos de turistas.

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