CHAMPIONS | BAY 0 - SFC 0

El Sevilla se despide de Europa con la cabeza alta

Sevilla Directo - 12/04/2018 00:04:59
El Sevilla dice adiós a la Champions League tras cosechar un empate a cero en su visita a Múnich. Los andaluces compitieron bien ante un rival que supo administrar el resultado favorable de la ida. Más de dos mil aficionados sevillistas se dieron cita en el Allianz Arena, aunque no pudieron disfrutar del sueño de la remontada.

Miguel Ibáñez | Corre el minuto 92 de partido y el Sevilla está a un minuto de terminar una maravillosa participación en la Champions League. Vamos a escribir la crónica de este este instante. Sin esperar a que acabe. ¿Quién no querría eternizar este momento, que no se sabe cuándo se va a repetir? No vamos decir nada de la pésima temporada sevillista en liga. Desde una perspectiva únicamente europea podemos hablar de un éxito. Aunque hoy sepa mal, a amarga despedida. Aunque las estrellas tardaran en titilar sobre el centro del campo del Sánchez Pizjuán, pintadas en una sábana. Con todo eso diremos que los sevillistas deben decir adiós a la máxima competición con la cabeza alta. Compitió al menos, que era lo mínimo que se pedía en el día de hoy. Luchó, a su manera, al ritmo lento y con la ausencia de glóbulos rojos que marca la columna vertebral pampeña que mantiene erguido al equipo. Si atendemos al resultado global de la eliminatoria (1-2), no hay nadie que se atreva afear la dignidad andaluza. Pero puede que algunos piensen que el pentacampeón de la Europa League podría sumarle un plus a la vergüenza, poner en aprietos a todo un gigante del fútbol mundial, pleno de millones y recursos. No lo hicimos, ni hicimos daño ni todo lo contrario. ¿Nos conformamos con lo hecho, que es mucho? El tiempo dirá.

Si había un día para darlo todo, para poner toda la carne en el asador, para morir matando, para los genios, para la inspiración, para arriesgar, para los innovadores, para escribir una página en la historia, era hoy. Sabedores de la infinita dificultad. La empresa era meter dos goles a un conjunto que de los últimos veintidós partidos europeos en casa había ganado todos menos uno. No. Era muy complicado. Algunos soñaban. Si metemos un gol pronto… Nada de eso. Sí miró a los ojos a los bávaros, eso no se puede negar. Pero no le hizo sangrar la nariz. Dignidad, de eso se va a hablar mucho. Cayó con dignidad, no es mentira. Lo hizo, y el aficionado sevillista lo agradece, aunque se le supone. Hoy no hubo sueño como el Old Trafford, el gigante alemán nos despertó.

No hubo variaciones significativas en ninguno de los dos onces al inicio. Montella, cual Isabel la católica, siempre con lo puesto; enemigo del cambio, sacó lo esperado. La vuelta de Banega, que cumplió sanción en la ida, ilusionaba y mucho. Los alemanes siempre juegan igual. Puede que los expertos internacionales en fútbol aporten datos tácticos al respecto, pero la realidad es que estos equipos, independientemente de quien juegue, cumplen dos máximas: corren mucho y marcan muchos goles.

Y estas armas trató de contrarrestar el Sevilla. Físicamente sí se notaba la diferencia. Los balones divididos, ese gran olvidado en los sesudos análisis futbolísticos, casi siempre caían del lado teutón, y eso inclina la balanza. A estos niveles, los detalles pequeños marcan los resultados. Las pequeñas guerras en cada metro del campo ganadas te dan el control del juego (véase Simeone). Con estos lastres tiramos la primera mitad, con un tremendo Navas batallando a vida o muerte con Ribery por la banda derecha, y sin pasar más apuros que los propios del escenario en defensa. Arriba la candidez de siempre. El borde del área haciendo de frontera húngara con cualquier atisbo de creatividad. El currywurts del descanso supo a eso; a ilusión e incertidumbre.

A los últimos cuarenta y cinco minutos salir con la cara pintada era una obligación. Poco que perder y muchísimo que ganar. Una frase tan repetida como real. El entrenador italiano del Sevilla cedió un poco, no mucho, y movió el banco. Metió a Sandro y Muriel para refrescar las pesadísimas piernas de los atacantes hispalenses (tiempo habrá en lo sucesivo para desentrañar la paupérrima sensación física que da el equipo, sus culpables y motivos). Lo único que se pudo rascar fue un magnífico cabezazo de Correa, otro jugador con déficit globuliano severo y que al final acabó expulsado, a la escuadra de la portería muniquesa. Lo que hubiera pasado de entrar ese balón, ya nadie lo sabrá.

El Bayern supo nadar y guardar la ropa a la perfección y dejó correr el crono pertrechándose muy bien atrás y sin pasar apuros. Así se llegó al fin. Los alemanes a semifinales, y los sevillistas para casa. Nadie puede exigir al Sevilla estar entre los cuatro mejores equipos del mundo. Y quizás sea injusta cualquier crítica desde este prisma, pero al verlo tan cerca, puede que se echara de menos un poco más, o mucho más. Y ese plus igual no habría que pedírselo a los jugadores, que hicieron más de lo que pudieron, sino a los que confeccionan una plantilla agotada y sin muchos recursos a estas alturas de la película. Ya solo queda la final de Copa ¿Solo la final de Copa? Piensen en eso.

Ficha del encuentro

FC BAYERN MÚNICH 0: Ulreich, Kimmich, Boateng, Hummels, Rafinha (Sule, minuto 86), Javi Martínez, James, Müller, Ribery (Thiago, minuto 71), Robben y Lewandowski (Wagner, minuto 77).

SEVILLA FC 0: David Soria, Jesús Navas, Mercado, Lenglet, Escudero, Nzonzi, Banega, Franco Vázquez (Nolito, minuto 80), Sarabia (Sandro, minuto 70), Correa y Ben Yedder (Muriel, minuto 65).

ARBITRAJE: William Collum, escocés. Roja para Correa. Amarillas para Mercado, Wagner, Nzonzi y Banega.

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