ENTREVISTA

Entre el deporte y el arte, la diversión y el sacrificio del Club de Gimnasia Rítmica Ciudad de Sevilla

Barranquero Maya - 09/04/2017 03:08:32
De derecha a izquierda, Cristina Lamett, Paula Cano, Andrea Illescas, Rocío Espejo, Natalia Pechamiel, Amanda Allflat, Patricia Carvajal, Lucia Oliva y Mª Ángeles Ruiz Parra. De derecha a izquierda, Cristina Lamett, Paula Cano, Andrea Illescas, Rocío Espejo, Natalia Pechamiel, Amanda Allflat, Patricia Carvajal, Lucia Oliva y Mª Ángeles Ruiz Parra.
Visitamos al único club de gimnasia rítmica de Sevilla capital para conocer su situación y la pasión que sus gimnastas tienen por esta disciplina que, como dice su directora técnica y presidenta, vive a medio camino entre el deporte y el arte.

En la cima del Parque Miraflores se encuentra el Centro Deportivo Pino Montano, que a ciertas horas se convierte en toda una caja repleta de seres increíbles que tratan de llevar más allá los límites físicos de sus cuerpos, cuyos miembros parecen adquirir vida autónoma. Ahí se apelotonan al borde de la colisión múltiple, en apenas media cancha, brazos que parecen elásticos retorciéndose como serpientes, piernas erguidas como flechas que brincan como las de las gacelas, torsos que se desbocan de su verticalidad natural, toda una locura anatómica bajo la disciplina de la música que marca los ritmos de los desafíos y armada con las herramientas propias de este deporte tan plástico que es la gimnasia rítmica.

Incluso se antoja increíble que no ocurra una catástrofe con tantos aros, cuerdas, mazas, pelotas y cintas volando entre tantas deportistas (el club lo conforman doscientas chicas que tienen desde los cuatro a los 22 años) saltando, girando, contorsionándose, tenazmente concentradas en sus quehaceres a veces individuales a veces grupales. Pero es como si todo formara parte de una especie de ecosistema fraternal, pues en ciertas ocasiones sí que se produce el descarrilamiento, de maza sobre espalda por ejemplo, que se supera asimilándose, sin romperse el ritmo natural de esta caja de muñecas locas por la gimnasia rítmica.

“El club hasta donde yo sé surgió por una entrenadora de un club de Dos Hermanas, que casualmente fue mi entrenadora. Se llama Celia Corrales. Ella se vino a Sevilla, quería montar un club aquí, pues no había ninguno. Luego no pudo continuar y tuvieron que buscar una entrenadora. Y entonces me llamaron a mí”, explica Cristina Lamett Núñez fuera del pabellón, tras buscarnos un hueco de estática y silencio, lo que solo era posible fuera de aquella concentración de energía en expansión, energía que trata de gestionar como directora técnica y presidenta del club, El Club de Gimnasia Rítmica Ciudad de Sevilla.

Club de Gimnasia Rítmica Ciudad de Sevilla

El nacimiento del club fue en 2001, conformándose en un principio con una junta de directiva formada por padres y madres. En 2003 llegó Cristina, quien en su localidad ya había tenido responsabilidades al frente de clases extraescolares de gimnasia rítmica en dos colegios. Su relación con este deporte comenzó tarde pero está siendo férrea. Suelen pasar esas cosas. Fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 los que le accionaron la inspiración, empujándola, con ayuda de una amiga del colegio que ya lo practicaba, al interior de un pabellón.

“Yo era mayor para el tiempo en el que se empieza en la gimnasia. Tenía casi once años. Fui gimnasta poco tiempo, tenía 15 años cuando me retiré. También es que antes la vida de las gimnastas era muchos más corta, ahora se alarga mucho más, todo lo que podemos, antes cuando tenías cierta edad pasabas a otra cosa. Entonces dejé de entrenar y empecé a echar una mano los viernes, de forma completamente desinteresada”.

Y de ahí hasta hoy aquí, con niñas (y tres niños) desde los cuatro años hasta “todo lo que nos aguanten”, aunque hoy en día las mayores tienen en torno a los 22 años, niñas que primero pasan por una escuela de iniciación para luego, si dan el nivel, pasar a lo que es la preparación para la competición, que según explica Cristina, dispone de muchos niveles, desde campeonatos municipales destinados a niñas con una carga de entrenamiento de tres horas a la semana, hasta los Campeonatos de Andalucía y de España para deportistas que entrenan 16 horas a la semana.

Cuando llegué a este club había ocho niñas, ahora hay doscientas. Hemos accedido a lo mismo y tenemos prácticamente las mismas ayudas

“Cuando vine teníamos muy poquitas horas y entonces, poco a poco, hemos intentado luchar, luchar, luchar y luchar por más horas, porque la gimnasia rítmica es un deporte muy técnico, y en dos horas no haces nada. Necesitas tres mínimo, tres o cuatro”.

Deportistas que pueden llegar desde cualquier barrio de la ciudad, ya que es el único club de gimnasia rítmica de Sevilla, aunque especialmente vienen del barrio de Pino Montano por la cercanía. También tienen niñas que provienen de localidades de la provincia. “Muchísima gente practica gimnasia rítmica de forma extraescolar, igual que te apuntas a inglés o a sevillanas, porque tú puedes utilizar el aula de cualquier colegio para practicar gimnasia rítmica de base, pero una gimnasia rítmica enfocada a la competición tiene unas necesidades muy específicas y muy caras, entonces no todo el mundo puede”.

Club de Gimnasia Rítmica Ciudad de Sevilla

“A la hora de tu montar un club necesitas unas instalaciones concretas. Nosotros hasta tenerlas ha llovido mucho. Yo he llegado a venir desde Dos Hermanas para entrenar una hora solo, que he estado más tiempo en carretera que el tiempo que he entrenado, entonces el proceso es muy lento, muy difícil, con muy poca ayuda, muy complicado”.

La existencia de los clubes básicamente se debe, según destaca Cristina, al esfuerzo de los padres y madres y al de sus hijas, a su voluntad por dedicarse a este deporte, además de al compromiso de las entrenadoras. Pues ayudando a Cristina hay un equipo de entrenadoras que antes han sido gimnastas del club. “Es un deporte caro, carísimo, que no cuenta con ningún tipo de ayuda, que todo lo sustentan los padres. Es un deporte que económicamente lo puedes equiparar al golf y a ese tipo de deportes que son como para personas con un respaldo económico muy importante”.

“Llega un momento que con la exigencia de este deporte tu cuerpo dice basta, y bueno, muchas de ellas no quieren desvincularse y empiezan a formarse como entrenadoras, y nuestro club siempre ha apostado porque nuestros técnicos sean exgimnastas de club, y a día de hoy, excepto yo, todas las entrenadoras han sido o son gimnastas de nuestro club”. A pesar, según explica no solo Cristina, que sacarse el carnet también requiere un sacrificio. “Son tres niveles, las matrículas son muy caras, además es un mes de curso intensivo que igual te puede tocar en Cádiz, en Sevilla o en otra comunidad, normalmente en Andalucía siempre hay ofertas, pero es muy caro y muy intenso”.

Es un deporte que te enseña todos los valores de la vida, responsabilidad, compañerismo, competitividad, te enseña a expresarte, a vivir…

En lo que respecta a la financiación del club, esta se realiza a través de los 30-35 euros de cuota de cada gimnasta que integra la escuela de iniciación y de los 50 – 60 euros de cuota de aquellas que se dedican a competir. También disponen de un par de subvenciones “muy insignificantes, muy pequeñitas, que bueno, nos ayudan en algo, claro”, según señala Cristina. Con ellas se paga el alquiler del pabellón, aunque está subvencionado en un 50 por ciento.

“Antes teníamos una de 75 por ciento por tener a niñas en categorías máximas y submáximas, que es como ellos lo denominan, pero la gimnasia rítmica no tiene esa nomenclatura, no tiene cabida, eso son cosas de deportes de equipo, de fútbol, balonmano y estas cosas, pero eso desapareció, nos bajaron al 50 por ciento porque el BOJA recogía que era lo máximo que se podía subvencionar a clubes deportivos, y tenemos unas horas subvencionadas con un porcentaje mayor por tener escuelas deportivas”. Respecto a los materiales, el club solo aporta los tapices. Disponen de tres, uno de ellos lo compraron en navidad por cinco mil euros.

Club de Gimnasia Rítmica Ciudad de Sevilla

“Quien viene a este pabellón a jugar al fútbol tiene las porterías, nosotros los tapices los tenemos que poner, hemos comprado uno en navidad que nos ha costado cinco mil euros, después de yo que sé cuántos años ahorrando para comprar el tapiz. Tenemos tres, entiendo que no nos lo van a poner todo pero que nos dieran uno por lo menos”. También reclama Cristina la posibilidad de usar la pista al completo y más espalderas, “en este pabellón no ha habido espalderas hasta hace unos años, yo nunca he visto un pabellón sin espalderas”.

Además, en los años de crisis económica se les retiraron unas ayudas, según comenta Cristina, dinero que usaban para organizar campeonatos, algo que dejó de hacerse. “Nos gustaría hacerlo algún día pero necesitamos financiación, de parte del IMD o de empresas privadas”.

Es una disciplina que está a medio camino entre el arte y el deporte y aporta infinitos beneficios para las gimnastas, no solo en el plano físico si no también en el emocional, en el intelectual…

Respecto a la relación con el Instituto Municipal de Deportes (IMD) habida cuenta del cambio de Gobierno en 2015, Cristina asegura que la política no les ha afectado en los 14 años que lleva en el club, “no he estado ni mejor ni peor”, pero constata diferencias de trato en función de quien esté al frente del centro deportivo.

“El IMD no nos da trato prácticamente, nosotros tenemos unas subvenciones a las que accede cualquier club deportivo, nosotros justificamos y cumplimos las bases que ellos establecen, somos como cualquier otro club, como el que lleva un año o como el que lleva 37, yo cuando llegué a este club había ocho niñas, ahora hay doscientas. Hemos accedido a lo mismo y tenemos prácticamente las mismas ayudas”.

En lo que respecta a la competición, Cristina califica de “bastante buena” la temporada actual en todos los niveles de competición. “Lo más rimbombante, que es lo que siempre interesa, que al final parece casi que es lo único que importa, es que hemos tenido una niña bronce en el Campeonato de España, Cayetana Palomo Sánchez, benjamín, ella ha sido, con su compañera Adriana, tercera por clubes en el Campeonato de España y a parte ella ha sido quinta en la final individual”.

Cristina Lamett supervisando a

Cristina Lamett supervisando a Cayetana Palomo Sánchez.

Cierto es, más allá de los resultados cuantitativos, este deporte es conocido, además de por el sacrificio que requiere, por los beneficios que reporta. “Es un deporte que te enseña todos los valores de la vida, responsabilidad, compañerismo, competitividad, te enseña a expresarte, a vivir, porque la gimnasia es un deporte duro pero que te enseña un montón de cosas que te sirven para todo en la vida”, explica Irene Pardo, gimnasta de 19 años que llegó al club con siete y ha sido subcampeona de Andalucía en conjunto y en el nivel absoluto, y ha participado en tres campeonatos de España. También ha alcanzado dos de los tres niveles para ser entrenadora.

Si organizamos un Campeonato de Andalucía, igual ese fin de semana está jugando el baloncesto, el Sevilla, el Betis, nuestra competencia es brutal

Quien ya ejerce de entrenadora es Amanda Allflatt Lazo, de 28 años, quien lleva en el club más o menos desde que se fundó, primero como gimnasta, a los doce años, después a los 16 años como entrenadora. Y entró por otros beneficios que reporta la gimnasia, pues padecía de pies cavo valgos (pies con una anomalía estructural en la bóveda de la planta).

“Trabajamos mucho el esquema corporal, de hecho muchas niñas vienen así, con problemas sobre todo de piernas, de pies, de caderas hacia dentro, muchas madres se enteran y meten a las niñas en este deporte”. “Aquí aprenden a estar bien incorporados y, sobre todo, también lo que trabajamos mucho es la disciplina, los niños, con este tipo de deportes, como son tantas horas, aprenden a organizarse con los estudios y el deporte”.

Amanda Allflat

Amanda Allflat

También ayuda en funciones de entrenadora Natalia Pechamiel, quien llegó al club con siete años y ahora con 20 tiene dos de los tres niveles del título. “Este deporte lo desarrolla todo, la coordinación, la fuerza, tiene mucha presión pero mucha disciplina. También una rutina, porque las niñas que entran saben que su rutina es entrenar y después estudiar, y lo llevan muy bien, saben ordenar sus horas de estudio”.

Por su parte, Andrea Illescas, de 21 años, compagina su condición de gimnasta en activo con la de entrenadora en prácticas, pues este verano obtuvo el tercer nivel. “Es un deporte que requiere mucha disciplina y al final te acaba enganchando. Es un deporte que es bonito verlo, que se disfruta mucho, que es muy sacrificado pero merece la pena”.

Respecto a la situación de la gimnasia rítmica, no hace falta obtener la ayuda informativa de la Federación Andaluza de Gimnasia Rítmica, la cual ha sido nula, para saber de la marginalidad a la que se ve abocada respecto a otros deportes. “El trato a la gimnasia es así en todos los sitios, quitando en algunas provincias, que por algún motivo que desconozco sí la apoyan de manera bestial, y es más fácil en los pueblos que en la ciudad. Date cuenta que nosotros aquí, si organizamos un Campeonato de Andalucía, igual ese fin de semana está jugando el baloncesto, el Sevilla, el Betis, nuestra competencia es brutal. En un pueblo que tiene a lo mejor 50.000 habitantes, haces un Campeonato de Andalucía, y el ayuntamiento se mata por la afluencia que va a tener, aquí es insignificante”, comenta Cristina,

Y para contraponer esa insignificancia no parece que les quede otra que seguir entrenando, aferrarse a las virtudes de este deporte y estar lo mejor preparadas posibles para el momento en el que unos nuevos Juegos Olímpicos atraiga las miradas.

“Yo les diría que se animasen a practicar la gimnasia rítmica, que es un deporte muy bonito, es una disciplina que está a medio camino entre el arte y el deporte y aporta infinitos beneficios para las gimnastas, no solo en el plano físico si no también en el emocional, en el intelectual y ayuda a estas crías, que entrenan tanto tiempo, que tienen una carga horaria de entrenamiento tan altas… pero que no se asunten los papás que luego no sacan malas notas sino todo lo contrario, porque aprenden a organizar y aprovechar su tiempo. Y sobre todo es una manera muy bonita de ocupar el ocio, que muchas veces eso no se lo enseñamos a los niños, el “no tengo nada que hacer qué hago, me pongo delante de la tablet”, no, hay muchas cosas que se pueden hacer, y el deportes es una de ellas”.

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