LITERATURA

F. Mansilla: “Las drogas están muy presentes en mi literatura”

Jesús García Serrano - 08/06/2014 02:00:49
Fernando Mansilla / J.G.S.

El carismático poeta, dramaturgo y cantante, nos habla de su exitosa primera novela 'Canijo', ambientada en los 80, entre la Alameda, el Pumarejo y las Tres Mil, y publicada en 'El Rancho', editorial de la famosa banda sevillana Pony Bravo.

‘Canijo’ es el único libro publicado hasta el momento por ‘El Rancho’ Editorial, que es el homólogo del sello discográfico independiente de Pony Bravo. ¿La idea de crear la editorial fue un pretexto para sacar su novela?

Mansilla y los Espías hicimos un disco, ‘Literatura de Baile’, y los Pony Bravo nos ayudaron mucho, nos asesoraron en la edición del cd, nos echaron un cable muy potente y nos hicimos amigos. Ellos tenían ya la idea de hacer una editorial, lo que pasa es que les enseñé el manuscrito y les gustó. También tienen publicado un disco libro de El Niño de Elche.

Parece que ‘Canijo’ está teniendo muy buena acogida entre los sevillanos. ¿Cómo lo está viviendo?

La verdad que no me lo esperaba. Pensaba que el argumento igual resultaba un poco adusto y monotemático, incidiendo todo el rato en lo mismo, en ir a comprar heroína, y en los palos que se dan. Pero parece que a la gente le está gustando mucho porque recuerda a una época, hay mucha descripción geográfica de las calles del barrio, de los ambientes, etc.

Al leer la contraportada no me pareció que los tiros fuesen a ir por el tema de las drogas.

Sí, parece más bien una historia de amor (risas).

Con la portada me pasó algo parecido, me costó bastante darme cuenta de que el dibujo que aparecía no representaba solo la figura de un clarinete. ¿Es algo que hayáis hecho intencionado para que pase desapercibido?

La verdad es que le ha pasado a mucha gente esto de no identificar de primeras la hipodérmica que hay disimulada. Lo que viene a representar es la simbiosis entre el chute de heroína con el Canijo de la novela, que toca el clarinete. El diseño es obra del bajista de Pony Bravo, Pablo Peña.

Usted nació en Barcelona, pero vino hace más de 30 años a Sevilla…

Sí, en el 81.

Pero a quienes llevamos menos tiempo aquí, como en mi caso, puede sorprendernos ese ambiente que describe (tanto en la Alameda como en el Pumarejo). Esa aridez, esa violencia, ¿eran tan extremas en la realidad como en la novela?

No, la realidad era aún peor. Más dura y conflictiva, desde luego. La heroína realmente degradó mucho las relaciones entre la gente, se perdió la cordialidad, se perdió la confianza…

Sin embargo, he podido leer por ahí que tiene cierta añoranza al ambiente de esa época.

Es una añoranza un poco literaria, o novelera, porque era un ambiente del que se podía sacar mucha materia prima a la hora de escribir.

Fernando Mansilla / J.G.S.Fernando Mansilla / J.G.S.

¿Cuáles considera que son sus referentes literarios? Me ha parecido percibir referentes de la literatura latinoamericana. ¿Se encuentran entre ellos Julio Cortázar o Roberto Bolaño?

Sí, Cortázar fue alguien que indiscutiblemente me abrió mucho los ojos en mi primera juventud, con novelas como ‘Rayuela’ me mostró esa libertad a la hora de escribir de forma atemporal, o esa manera tan especial de utilizar los diálogos. De Bolaño hay libros que me gustan, y otros que me parecen un tostón.

¿’Los detectives salvajes’?

Ese es quizás el libro suyo que más me ha gustado, pero tiene uno que se llama ‘2666’, y no he podido con él. Tenía pasajes que me interesaban muchísimo, y la temática también me gustaba, pero joder, hubo un momento en el que tuve que dejarlo porque no me estaba enterando de nada, se me iba el santo al cielo. De todas formas lo tengo por ahí, porque quiero volver a intentarlo.

¿Son entonces los pilares de la novela latinoamericana contemporánea sus principales referentes?

Hombre, me gustan mucho Cortázar, García Márquez, Benedetti… Pero también me gustan mucho los grandes novelones, tipo ‘La Regenta’ de Clarín, o ‘Los gozos y las sombras’ de Enrique Ballester. Me gustan las novelas muy bien construidas, con muchos personajes, y esas dos por ejemplo me parece que tienen una lectura genial.

¿Y en cuanto a lo musical? Porque hace un estilo que es único, entre beat box, contrabajo, spoken word… Lo más parecido, salvando las distancias, quizás pueda ser Lou Reed, ¿no?

Sí, hay mucho de Lou Reed en mí. A mí me gusta mucho el blues y el pop rock, sobre todo de los 70. A Luis, que es el saxofonista y el compositor de la música, le gusta más la música clásica, y a Dani Abad el jazz.

Hay una escena en la que dos personajes se meten un chute escuchando el ‘Beggars Banquet’. Me sorprende que en ‘Canijo’ aparezca la música de los Rolling Stones, pero que no lo haga la música de Smash, Silvio, Pata Negra o Triana, que era la que precisamente tenía en la cabeza cuando lo leía. ¿No se le ocurrió meter referentes del rock sevillano en su libro?

No, porque el Canijo viene del norte y tiene otros gustos (ríe). De los que aparecen en ese momento creo que ninguno es sevillano, están con la guiri esta que es belga, y también está Carlos Serena, que es de Madrid, ¿no?

Creo que en el libro no lo dice.

Puede ser. En todo caso, en mi cabeza tampoco era sevillano. En esa época escuchábamos sobre todo pop rock de los 70. Después he escuchado más a Silvio y a Kiko Veneno, por ejemplo, pero por aquella época no.

En la novela hay algunas cosas que están contadas con un realismo que te hace pensar si verdaderamente un hombre como usted, con todo lo que es ahora y lo que ha logrado, ha podido llegar a vivir esas cosas tan de cerca. Le voy a leer uno de los muchos pasajes que me han impactado: “No habían dado las ocho de la mañana cuando me despertó el mono con sus muy poco amables maneras. Abrí los ojos y tomé conciencia en el acto de la situación: sin droga, sin dinero; inmediatamente me inundó una sensación de malestar y se me soltó la barriga”…

Hombre, yo sé lo que es un mono porque tengo muchos amigos que han estado enganchados, pero hay cosas que están escritas en primera persona porque de esa forma adquieren una intensidad y una emoción diferente a si lo hubiera despersonalizado en una tercera persona. Sobre lo que hay en común entre mi vida personal y la novela lo dejo a la imaginación del lector. Hay algunas cosas que sí y otras que no.

Me parece interesante este aspecto en el sentido de que si un personaje que lo pasa tan mal y que está tan enganchado como el Canijo, se hubiese rehabilitado con los años, de tal forma que se encontrase en la situación que se encuentra usted, desde luego sería algo sorprendente.

Hay mucha gente que se rehabilita, lo que pasa que nos enteramos solo de las cosas más chungas. La gente sin familia, de la calle, los más tirados, desde luego lo tienen más difícil. Pero cuando hay algún familiar o alguien que te ayuda, sí que es más fácil. La verdad es que me documenté mucho para escribir esto, además de que tengo muchísimos conocidos que pasaron por ahí, pero también es verdad que he probado de todo, y que sé lo que es un chute. En la novela hay algunos personajes que son creados totalmente desde la ficción, y hay otros que están inspirados en personas de la vida real, hay de todo.

He leído que la próxima novela va a estar ambientada también en Sevilla.

Creo que sí, porque normalmente escribo siempre de lo que me rodea, de la vida cotidiana.

¿Habrá un cambio en el estilo, o va a volver a abordar la misma temática?

La misma temática no, de todas maneras, las drogas están muy presentes en mi literatura, tanto en la novela, como en la poesía, y aunque no vaya expresamente sobre ellas sí que influyen mucho.

¿La ha empezado ya?

La novela está empezada, pero la tengo un poco parada de momento, porque estoy muy liado con otras cosas.

Tardó unos ocho años en terminar de escribir ‘Canijo’. ¿Tendremos que esperar tanto para la publicación del siguiente?

Desde que me puse en serio a escribirlo tardé como tres años en terminarlo, lo que pasa es que hay capítulos que tenía escritos desde hacía mucho tiempo y que los aproveché para meterlos en el libro. Para el próximo no tardaré tanto, pero de todas maneras la escritura es una empresa ardua y difícil, por lo que un par de años al menos sí que calculo que tardaré. Entre tanto igual publicamos algún libro de relatos.

¿Y qué podemos esperar de Fernando Mansilla en el futuro próximo?

Mansilla y los Espías vamos a hacer un nuevo disco. Además estoy trabajando con la compañía de flamenco Marco Vargas & Chloé Brulé, preparando un trabajo que se llama ‘Me va gustando’, y que vamos a representar en la Bienal de Flamenco. Con respecto al teatro, el pasado enero estrenamos ‘Ultramarinos’, una obra que tuvo mucho éxito, y ahora mismo la tenemos en cartel.

Se llama como la primera canción de su disco con los Espías.

Sí, exactamente, está basada en esa canción, sí.

¿Y el proyecto con Pony Bravo?

Siempre habíamos tenido ganas de hacer algo juntos y con la presentación de la novela surgió la oportunidad de interpretar varias canciones en el Teatro central, fusionando el texto de la propia novela con música especialmente compuesta para la ocasión. Allí tocamos solo 20 minutos, pero para este viernes preparamos 5 o 6 temas más y las tocamos dentro del ciclo ‘Showcase’. De momento se trataba de la única representación, a ver si salen más trabajos por ahí. Con respecto a la novela, estamos intentando exportarla. El desafío ahora es que salga también fuera de Sevilla.

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