ENTREVISTA

Gómez Vidal: “Murillo es mucho más complejo y poliédrico que el pintor de Inmaculadas que nos han vendido”

Barranquero Maya - 06/11/2017 02:29:20
Foto: 'Murillo, el último viaje'. Foto: 'Murillo, el último viaje'.
Al Festival de Cine Europeo de Sevilla llega Bartolomé Esteban Murillo gracias al sevillano José Manuel Gómez Vidal, quien ha dirigido el documental 'Murillo, el último viaje'. Además de este lunes en el Lope de Vega se podrá ver el miércoles en Cines Nervión y los días 17, 18 y 19 de noviembre en el Cine Cervantes.

Sevilla se encuentra a las puertas del Año Murillo, para el que hay previsto un programa de actividades en torno a la obra y la vida del pintor sevillano, en conmemoración del cuarto centenario de su nacimiento, oportunidad que podría verse como una especie de satisfacción de una cuenta pendiente existente con el pintor, debido a cierto ostracismo al que se le ha condenado, cierta condescendencia a la que se le ha sometido, según exponen expertos en el tema cuando se aborda su figura.

Con esa premisa de ajustar cuentas se adelanta a este Año Murillo por mero amor al arte el sevillano José Manuel Gómez Vidal (1974) con su documental ‘Murillo, el último viaje’, que se estrena este lunes en el teatro Lope de Vega, en el marco del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

“Mi obsesión, por llamarlo obsesión, era hacer ver que Murillo es mucho más complejo y mucho más poliédrico que el pintor de Inmaculadas que nos han venido. Personalmente era una persona bastante compleja, aunque se sabe muy poco de él, pero a través de la pintura, del dibujo, se puede ver que era una persona que no era fácil, y como artista no te voy a decir que se le ha caricaturizado a pintor de Inmaculadas, pero sí ha sido un poco el de las estampitas de comunión, de los calendarios, los almanaques, y efectivamente es un pintor que le va muy bien pintando Inmaculadas y temas religiosos, pero a la vez es un artista muy de su tiempo, muy en el siglo XVII, muy en el contexto social que le toca vivir en Sevilla”, explica José Manuel.

Ese contexto era el de una ciudad que perdía su esplendor de antaño, una Sevilla azotada por la peste y la pobreza, respecto a lo cual Murillo no vivió al margen. “Es un pintor muy social, refleja lo que está pasando en la ciudad en ese momento a través de sus pinturas. Y es una persona que es consciente de su valía, que es otro tema que me interesa. A través de los autorretratos, esto lo estudió muy bien Benito Navarrete y lo cuenta en el documental, se está proyectando en el futuro, y lo hace como él quiere ser, no como un pintor “meapilas”, sino como un auténtico grande, que es lo que es, dando una imagen que es la que quiere dar, la de un intelectual, como por ejemplo en el autorretrato de la National Gallery de Londres”, cuadro que alude José Manuel cuando se le pregunta por su preferido de la obra del artista sevillano.

Murillo está muy penalizado en el siglo XX por las vanguardias, nunca ha estado penalizado por el pueblo pero sí por la crítica

Y en esta minusvaloración hacia Murillo, también ha influido el propio devenir histórico, con la pérdida de peso de la religión católica en la sociedad, así como el posterior transcurso de las guerras mundiales. “Murillo en el XIX tuvo más éxito en Europa que en España, pero al final del XIX principios del XX, cambia todo. Después de dos guerras mundiales, después de dios ya no es el centro del mundo, todo ha cambiado. Entonces la amabilidad de Murillo está penalizada, después de dos guerras mundiales, como decía Manuela Mena, yo ya no estoy para Inmaculadas, ni para vírgenes ni para tal, estoy para otro concepto de pintura mucho más conceptual, mucho más esquemática, más trágica”.

Foto: 'Murillo, el último viaje'.

Foto: ‘Murillo, el último viaje’.

“Murillo está muy penalizado en el siglo XX por las vanguardias, nunca ha estado penalizado por el pueblo pero sí por la crítica, de hecho me he dado cuenta después del documental, cuando hemos entrevistado a gente del Museo del Louvre de París, del Museo del Prado, que todavía queda una especie de regusto ahí como popular que no acaba de romper a un nivel ya top, aun siendo top. Yo me acuerdo que en la facultad, cuando dábamos barroco en Sevilla, pues un poquito estaba como penalizado que te gustara Murillo, porque en esa época te tenía que gustar Zurbarán, que es mucho más conceptual, o Valdés Leal, que era mucho más técnico”.

Tomar la figura de Murillo como base de una primera obra audiovisual no está nada mal, y pudiera considerarse como osadía sino fuera porque José Manuel es gestor cultural y se licenció en Historia del Arte, por lo que este mundo no le cae nada lejos. Así pues, lejos de abrumarse por la cuestión, y más allá de las millones de reconocida dudas que le fueron surgiendo, fue el interés por la figura de Murillo la que le hizo tirar hacia adelante y le hizo superar las dificultades que planteaba este reto, como el hecho, según señala, de que Murillo no sea un artista fácil de llevar al cine, porque no tiene una vida tan ajetreada como la que pudieron tener El Greco o Caravaggio o Velázquez.

Esto es una cosa que levanté por gusto, por amor al arte, nunca mejor dicho. A Bernabé Rico le gustó y nos lo hemos trabajado desde el principio

Todo este viaje pictórico lo ha realizado con la productora sevillana Tal y Cual, a cuyo director, Bernabé Rico, expuso un guion escrito por su cuenta, en ratos libres, y que en un principio no tenía pensado dirigir, pero las circunstancias lo llevó a ello, lo cual agradece porque asegura que se ha divertido mucho. El carro precario, porque era precario como quedará claro más adelante, de José Manuel y Tal y Cual lo empujaron Canal Sur, con buena parte de la financiación; y el Ayuntamiento de Sevilla, con distintas colaboraciones, como por ejemplo cediéndoles imágenes. También ayudó al resultado final Victoria Lammers, editora de la galardonada en los Goya ‘Frágil Equilibrio’, a quien subieron a carro.

O sea, que la pomposidad pública que puede rodear la proyección de este documental por el Año Murillo no lleve a confusión. Como deja claro José Manuel, esta obra no ha sido ningún encargo público. “Esto es una cosa que levanté por gusto, por amor al arte, nunca mejor dicho. A Bernabé Rico le gustó y nos lo hemos trabajado desde el principio”, responde con cierta rotundidad cuando se le plantea la cuestión.

Otra dificultad estribaba en tomar una decisión sobre el desarrollo del propio documental. José Manuel quería evitar lo máximo posible contar la vida de Murillo desde un principio a través de una sucesión de “bustos parlantes”, propio de este tipo de obras, por eso, para hacerlo más dinámico, eligió seguir el traslado de un cuadro que se expuso en la Fundación Focus, en una muestra sobre Velázquez y Murillo, y que tiene en el Museo del Louvre su residencia, reflejo de otro de los inconvenientes que complica este reto, y que tiene que ver con el expolio que sufrió la obra de Murillo, repartiéndose por varios lugares del mundo.

Murillo, último viaje4

Foto: ‘Murillo, el último viaje’.

“A través de ese cuadro vamos salpicando un poco quién es Murillo y por qué es Murillo quien es. Y en la última parte del documental se cuenta como la fama de Murillo se propaga una vez muerto por toda Europa, como es un pintor súper cotizado, y como el expolio pues hace que nos quedemos en Sevilla prácticamente sin cuadros excepto en el Convento de Capuchinos. Y toco un poco el siglo XX, por qué la pintura de Murillo a nivel crítico declinó”.

La grabación le ha llevado desde Madrid, que es donde vive y trabaja como gestor cultural en Acción Cultural Española, entidad pública que se encarga de promocionar la cultura española dentro y fuera del país, hasta por supuesto Sevilla y París. La falta de presupuesto ha impedido una mayor cobertura.

“Cada vez que hemos cogido un cuadro teníamos que pagar derechos de reproducción, eso ha sido lo que nos ha costado todo, el 70 por ciento del presupuesto del documental. Y los únicos que nos lo han dado todo gratis han sido el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Fundación Focus, la Academia de San Fernando de Madrid y todos los museos norteamericanos — Museo de Dallas, Detroit y la National Gallery de Washington — el resto todo pagando”. Pago que se cifra, por ejemplo, en el caso de los cuadros de la National Gallery de Londres, en 600 libras cada reproducción, señala José Manuel.

También lamenta que no le hayan dejado grabar los cuadros de Murillo ubicados en el Hospital de la Caridad, ni en la Catedral de Sevilla, sin obtener ni explicaciones en el primer caso ni respuesta en el segundo. No obstante, los 70 minutos de este ‘Murillo, el último viaje’ son suficiente, según explica, para que el público se vaya de la sala con ganas de ver y saber más sobre el arte pictórico de Murillo, lo que era otro de sus objetivos.

Foto: 'Murillo, el último viaje'.

Foto: ‘Murillo, el último viaje’.

Dentro de las escenas que más le han llamado la atención está una entrevista a Manuela Mena, conservadora en el Museo del Prado, especialista en dibujo, quien, a través de los dibujos del pintor, dibujos que son trabajos preparatorios para luego abordar la obra en sí, interpretaba su personalidad. “Es la pintura de una persona muy segura de ella misma, con un puntito de agresividad, no agresividad física, sino sabiendo un poquito quién es el número uno de la ciudad en ese momento, de hecho después empiezas a investigar y Murillo desbanca a todo el mundo”. “Nos enseñó que era una persona que pinta de un solo trazo, muy seguro, de arriba hacia abajo, nunca rectifica y bueno, eso es el dibujo de una persona con una alto ego, está clarísimo, y esa parte fue impresionante. Estábamos todo el equipo con la boca abierta, hizo un retrato impresionante de la psique”.

Murillo puede estar en el top 20 de los pintores españoles de todos los tiempos

Más allá de todo esto cabe preguntarse cuál es el verdadero lugar de Murillo en la historia, si como dicen algunos en estos tiempos murillistas que se avecinan, es el mejor pintor sevillano de todos los tiempos, o si esto solo es fruto del dejarse llevar por la efusividad de la efeméride.

“Yo no hubiera dicho eso en la vida, podría haber sido uno de los mejores de todos los tiempos si hubiera salido a Italia como hizo Velázquez, pero como no salió de Sevilla… Hombre, te das cuenta de que más mérito tiene, sin haber salido de Sevilla, sin haber tenido contacto con la pintura flamenca más allá de los cuadros y grabados que llevaban los mercaderes. Bueno, cuando estuvo en la corte si fue a ver la colección real, que le abrió los ojos evidentemente, pero él jugó en desigualdad de condiciones con respecto a Velázquez, que estuvo en la corte, que se familiarizó con los cuadros italianos de Tintoretto, de Tiziano, de Rubens, y a parte se va en dos etapas a Italia, una de tres años. Murillo juega con desventaja, pero no es el más grande de todos los tiempos”. “Murillo tiene prestigio, eso está clarísimo. A mí no me gusta hacer una especie de lista pero Murillo puede estar en el top 20 de los pintores españoles de todos los tiempos”.

De sus potencial siempre se destaca su modernidad, algo que, según explica José Manuel, tiene que ver con su relación con el tiempo en el que vive, de su conexión con el público. “Zurbarán, que es un grandísimo pintor, a mí me encanta, es una persona que hace encargos todo el tiempo, pero va en paralelo a la sociedad, no le interesa ni pintar ni reflejar la sociedad en la que vive, a él le encargan un convento y siete santas y el pinta siete santas maravillosas, hace esa escena y punto final, la resuelve estupendamente, pero es una persona, como el noventa por ciento de los pintores de esa época, que no tiene mayor interés por lo que pasa a su alrededor. Murillo es una persona que sí es consciente de lo que le rodea y además lo pinta, y técnicamente es una persona que evoluciona y que es muy empática, logra conectar con el público, eso tampoco era una cosa que los pintores buscasen en esa época, lo que buscaban era el beneplácito del que te pagaba. Murillo va más allá. Supo conectar perfectamente con las sociedades, lo amaban todos, desde el pueblo hasta la élite, eso le da un plus de modernidad interesante”.

Foto: 'Murillo, el último viaje'.

Foto: ‘Murillo, el último viaje’.

Otra decisión importante a la hora de abordar el documental debió de ser elegir cómo la cámara se debe acercar al cuadro, cómo transportar los ojos de los espectadores por las obras de arte. “Es complicado. Depende de cada cuadro. Hay cuadros que se prestan al plano general y hay cuadros que te dan muchísimo juego para abordar detalles. Yo jugaba bastante con la explicación en off, cuando un profesor explicaba ese cuadro, si veía que había material para alargar, yo alargaba y entraba en el detalle. Normalmente lo que he hecho, excepto en un par de veces, es primero general y después me adentro en el cuadro. Una cosa que es muy friki, que me encanta, es acercarme a dos centímetros. Ahí vez la pinceladas, los surcos del pincel del pintor, un rollo muy fetichista. A dos centímetros se desvirtúa lo que es la pintura, entonces tiene como más mérito. Cuando te acercas mucho ya no ves pintura, ya ves un detalle y muchos detalles componen ese cuadro”.

Por lo pronto, este cuadro, ‘Murillo, el último viaje’, lleva ya su firma, la primera de la que puede ser una carrera en el mundo del documental de este gestor cultural que de la Sevilla de Nervión pasó a la del Porvenir y después a la de la Alameda, para emigrar hace 14 años a Inglaterra y de allí pasar a Colombia para retornar a su país natal vía Madrid. Y es que a pesar del esfuerzo, pues califica la experiencia de la realización del documental como una especie de parto, José Manuel va esbozando cuál puede ser su próxima criatura. Entre las que le gustaría tiene tres, cuatro o cinco en la cabeza, pero solo confiesa algo referente con la memoria histórica, contándola desde un punto de vista aséptico, lejos de partidismos. Todo dependerá de lo mismo de siempre. El presupuesto. Mientras, no queda otra (y suerte) que disfrutar de aquellos que como él ya lo han conseguido.

Foto: 'Murillo, el último viaje'.

Foto: ‘Murillo, el último viaje’.

De eso se encarga José Manuel como gestor cultural en Acción Cultural Española, de ver obras audiovisuales, así que algo debe saber. Apunten. Como primer nombre menciona a Chico Pereira con su ‘Donkeyote’. También recomienda el documental ‘Converso’. Y como clásico que ha tenido de referencia a la hora de abordar a Murillo, ‘El Bosco. El jardín de los sueños’ de José Luis López Linares. Además califica como “maravilloso”, “sublime”, otro de López Linares llamado ‘Jerez y el misterio de palo cortado’.

Respecto al SEFF, señala ser consciente de la suerte que ha tenido de poder formar parte de la programación, pues asegura que es muy complicado entrar. Murillo le ha dado el pasaporte, aunque a su favor decir que pocos programadores se la jugarían a ciegas con un tema tan sevillano y tan en boga ahora en esta ciudad. Aunque en contra decir que nunca se sabe. Sea como sea, su relación con el festival es de cierta confianza. “Vengo todos los años porque al trabajar en Acción Cultural Española llevo el departamento de cine y tenemos el programa para la internacionalización de la cultura española, entonces nos traemos al SEFF y a todos los festivales de España a programadores internacionales. El de Sevilla es un grandísimo festival de cine. Para mí de los mejores”.

Y sobre la Sevilla que dejó hace 14 años un detalle que a quienes miramos a dos centímetros ese cuadro quizás se nos escape. “Ahora Sevilla está mil veces mejor que cuando yo me fui. Cuando me fui, en Sevilla, en temas culturales, no había mucho, ahora cada vez que voy hay más cosas, es mucho más dinámica, más interesante”.

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