DERECHOS LABORALES

Konecta aplica un despido disciplinario a una trabajadora que exigía mejoras de conciliación familiar

Juanma Moreno - 30/05/2018 17:48:44
La trabajadora, con una hija de 19 meses, tenía un horario de 14 a 22 horas y demandaba un turno con el que pudiera compatibilizar su jornada y sus obligaciones como madre. El sindicato Cobas reclama la nulidad del despido y la readmisión. La empresa alega que la trabajadora bajó voluntariamente su rendimiento y señala incumplimientos de índole disciplinaria.

El lunes 21 de mayo Konecta Servicios de BPO, S.L. despidió a la trabajadora Julie Catherine Spruyt por “continuos incumplimientos durante los últimos seis meses en el desempeño de sus tareas en el servicio de Vodafone”, según se apunta en la carta de despido consultada por Sevilla Directo.

Julie Catherine Spruyt tiene 32 años y una hija de 19 meses. Tenía contrato indefinido desde marzo de 2010 con esta empresa, para la que trabajaba dentro de la campaña de atención al cliente para Vodafone-España. Julie es una empleada de larga duración contratada directamente por Konecta BPO y no por una empresa de trabajo temporal (ETT) como es el caso de muchos otros compañeros en este servicio.

El despido llega estando a la espera de que los juzgados sevillanos dicten sentencia sobre la demanda interpuesta por la trabajadora contra la empresa “ que le niega sistemáticamente y sin justificación el demandado cambio de horario con reducción de jornada”, según explican desde el sindicato Comisiones de Base (Cobas). Spruyt interpuso esta demanda después de que Konecta volviera a denegarle el cambio de turno tras su reincorporación al concluir un período de baja médica. El juicio tuvo lugar el 23 de abril. Julie Catherine Spruyt solicitaba a la empresa cambiar su horario de 14.00 a 22.00 por otro de 9.00 a 16.00 horas, incluyendo la reducción de jornada de una hora por guarda legal, que la empresa aceptaría pero siempre dentro de su horario habitual de 14.00 a 22.00 horas, según la afectada.

En declaraciones a Sevilla Directo la trabajadora explica que ese turno vulnera su convenio “porque al ser turno de tarde no debería empezar antes de las 15.00 horas” y que la reducción dentro de esa franja horaria “no soluciona el problema de conciliación”. Spruyt asegura que la empresa le deniega sistemáticamente este cambio de horario para poder conciliar su vida familiar y su trabajo. El abogado de Julie presentará la semana próxima la papeleta de conciliación previa a la vía judicial y solicita la readmisión inmediata de su defendida.

Spruyt explica que anteriormente, al reincorporarse tras el permiso de maternidad, solicitó ese mismo cambio de horario, incluyendo la reducción de jornada por guarda legal. La segunda petición de cambio de turno y que motivó la demanda vista para sentencia, vino precedida de un periodo de baja laboral por depresión de la trabajadora. Una circunstancia que añade conflictividad a la relación entre trabajadora y empresa porque la empleada aseguraba no estar recuperada de su enfermedad pero el tribunal médico de la Seguridad Social indicó el alta y la inmediata reincorporación para el 29 de septiembre de 2017, si bien, la trabajadora tomó los días de vacaciones que le correspondían y retornó al trabajo semanas más tarde, en octubre.

Argumentos de Konecta para el despido disciplinario

En este marco de tensión entre las partes, el pasado día 21 de mayo Konecta notificaba a la trabajadora su despido motivado por “continuos incumplimientos de sus tareas”. Dichos incumplimientos habrían sido constatados en uno de los “continuos informes y auditorías que analizan la productividad de las campañas” que esta empresa realiza. En base a ello la empresa informa de que Julie C. Spruyt “presenta un rendimiento claramente inferir al que se considera debido dentro de un cumplimiento diligente de la prestación de servicios, en relación al rendimiento del resto de compañeros de trabajo que desempeñan idénticas funciones y que acreditan unos términos de razonable comparación, al certificar que el rendimiento pactado se trata de un objetivo alcanzable por cualquier trabajador que permanezca en el desempeño de dichas funciones”.

La carta de despido se agarra a que la trabajadora se habría ausentado en dos ocasiones –durante 19 y 23 minutos- de su puesto de trabajo sin autorización de su superior. De la auditoría también se desprenden cuestiones como: “falta total de motivación, falta de empatía con el cliente, falta de personalización en el trato, demasiados cortes en las llamadas, demasiadas transferencias a otros departamentos, falta de excelencia o trato preferente hacia el cliente”. También se apunta que la empleada sí lograba anteriormente los objetivos, por ello, la empresa concluye que la disminución del rendimiento de la trabajadora es “voluntario, constante y progresivo” y que se debe a su “desinterés”.

Julie C. Spruyt niega tales acusaciones y apunta al conflicto anteriormente expuesto. “Me han hecho seguimiento y para justificar la bajada de producción aluden a llamadas en las cuales yo no podía realmente ofrecer una solución al cliente y también me critican por llamadas que se cortan, cuando es el cliente quien cuelga”, asevera. Spruyt cuento con el apoyo pleno del sindicato Comisiones de Base, que la está asesorando en este proceso.

Un supervisor habría cuestionado su derecho a la maternidad

No obstante, la carta incluye otros motivos para el despido considerados “graves”. Se refiere a la actuación de Julie C. S. en la red social Facebook, donde emitió videos críticos con Konecta. En una de esas publicaciones la trabajadora dice que tras una conversación con un supervisor tuvo problemas de ansiedad y éste habría llegado a recomendarle que no se hubiera quedado embarazada sabiendo cuál era su situación laboral. La empresa, en buena medida, basa el despido disciplinario en esta acción de la trabajadora, que aunque no dice en su video el nombre del supervisor, sí lo hace en los comentarios que acarrea la publicación. En este caso la empleada carece de pruebas de tal conversación pero se reafirma en su contenido.

Por otro lado, en la carta de despido la empresa llega a apelar a un posible riesgo para la seguridad de los trabajadores en sus instalaciones del polígono Pibo en Bollullos de la Mitación. Ese supuesto riesgo estaría motivado por un video que Spruyt compartió también entre sus contactos de la red social Facebook, en el cual unos jóvenes provocaban una estampida. En los comentarios de esta publicación Julie proyectaba una situación similar en el centro de trabajo de Konecta. La trabajadora señala que se trataba de una conversación en clave de humor y considera esta interpretación como desproporcionada y fruto de un seguimiento personal para lograr su despido.

Por último, la empresa arguye que la trabajadora ha sido sancionada en seis ocasiones durante los últimos seis meses “por comportamientos indebidos”, en concreto se refiere a “reiteradas faltas de puntualidad” a la hora de comenzar su jornada laboral.

Desde el sindicato Comisiones de Base (Cobas) califican este despido como “contundente, vengativo, represivo y aleccionador”. Luisa Garrido, portavoz de Cobas en Konecta, critica que “la denuncia laboral en medios sociales de Julie le ha pasado factura y nos sitúa en un paradigma laboral estremecedor. La lucha por los derechos laborales y la libertad de expresión son reprimidos en Konecta Sevilla, que simboliza y abandera la recesión laboral y la política del miedo”. “En lugar de rectificar su política negligente hacia esta trabajadora, la repudia y la echa a la calle”, añade.

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