BIENAL FLAMENCO / PASTORA GALVÁN

La identidad de lo imitado

Sevilla Directo - 05/10/2014 14:13:25
Pastora Galván '&dentidades'. Bienal 2014. Foto: Antonio Acedo Pastora Galván '&dentidades'. Bienal 2014. Foto: Antonio Acedo
Una crítica de Antonio Ortega a la actuación de Pastora Galván en el Teatro de la Maestranza.

Pastora Galván se ha salido de ella misma para enfundarse en aquellas maestras sevillanas que han dejado una escuela en el baile flamenco. Pero no se ha ido a la reminiscencia, al guiño o detalle puntual, sino a la reproducción milimétrica. Este montaje es, por tanto, una exposición constante de piezas calcadas, un tributo a la imitación de los bailes más emblemáticos de quienes han puesto los puntales, creando arquetipos que son las catedrales de este arte: Matilde Coral, Loli Flores, Milagros Mengíbar, Eugenia de los Reyes (madre de la bailaora que en Pastora sí ha influido), Carmen Ledesma y Manuela Carrasco. En ellas están los moldes, el espejo en el que se ha reflejado Pastora para llegar a ser la fenomenal bailaora que es. En este sentido, la obra cumple con creces lo pretendido, porque, como digo, esas identidades se mostraron como un tatuaje en su piel. De este modo, duplicó la alegría de Matilde, la seguiriya con palillos de Loli Flores, el taranto (uno de ellos) de Milagros, las formas por romances de Carmen Ledesma y la soleá de Manuela. Todo dibujado como si fuesen los trazos de un pintor hiperrealista, que lleva al extremo de la perfección el resultado de su obra. Pastora se descubrió ayer como una excelente actriz: hasta en los gestos de la cara buscó a las originales. Pero no entendí qué sentido tiene esta propuesta: si esos bailes estuviesen abandonados en los sótanos del olvido, o en vías de extinción, habría tenido más coherencia el montaje. Pero todas las bailaoras a las que homenajeó, están en activo, excepto Matilde Coral, cuyo patrimonio se mastica a diario como el pan de cada día, al igual que el de las demás maestras. Esas escuelas están presentes en cada una de las bailaoras de esta generación y gozan de absoluta vitalidad. Por cierto, me ha quedado la duda siguiente: ¿por qué firma, según la ficha técnica, Pastora Galván las coreografías, si sus respectivas autorías son, como quedó de manifiesto, de las bailoras citadas?

Las matrices, los originales, son joyas de museo; la emulación que motiva este trabajo, en cambio, se ajusta más a una elaboración de taller, que bien podría haber acometido cualquier bailaora profesional con descaro y atrevimiento. No se trata de restarle méritos a Pastora, porque todos sabemos cómo baila y qué talento tiene. En cambio, en &Dentidades, ella no aporta más que sus tremendas cualidades para copiar, llevadas a la escena con el beneplácito de las maestras mencionadas, que han revisado personalmente cada uno de sus bailes, según me aclaró a la salida del teatro el director del montaje, Antonio Canales.

La escenografía está sustentada en dos ambientes. Uno, representaba el escenario donde se actúa; y otro, atiende a la reconstrucción de un camerino. En el segundo, una chica ejerce el papel cómico de la clásica ayudante de las artistas, de la modista-planchadora. Tal y cómo se proyectó esa parte del guion, de manera caricaturesca, restó al concepto estético del montaje. No tenía demasiada gracias. Insisto en que Pastora bailó de diez, por ahí no van los resortes de esta crítica; sus escombros fueron las falsificaciones innecesarias.  A esas, también venía el Farru para rememorar por soleá a su abuelo el gran Antonio El Farruco, otro pilar indiscutible del baile flamenco, pero con una diferencia: ese baile es de su sangre, del patrón que siguen en su casa y por tanto está en él desde que nació, anoche pudo exagerarlo para cumplir con el cometido del espectáculo, pero en rigor fue una prolongación de su cuerpo. Y más allá del empeño que puso en disfrazarse, con sombrero y gancha incluidos (ya sabemos de qué iba la cosa), quedó la sublimación de esas formas antiguas. Ayer, el Farru bailó por soleá para que le den el Giraldillo del baile. Apoteósico. De leyenda. Histórico. Con las señas de su verdadera identidad, acompañado excelentemente al toque, y por la voz sajada y profunda de Juana la del Pipa, que le ponía varetas en los sentidos para que se buscara en sus adentros. Luego, bailó por tangos, estilo cuajado en la figura de su tía La Faraona, o sea, de su casta también, con el regusto que le suele poner siempre a este baile. Pastora le cogió el relevo olvidándose ya de las maestras para llevarse los movimientos a sus propias maneras, con la misma letra y música que le cantó José Valencia en su anterior montaje “Pastora”, de la pasada Bienal, cuando se enfundó en los gitanos viejos de Triana para bailar los tangos del arrabal. El final fue por bulerías. En ella, me gustó más que en las demás, porque de por sí su baile ya es producto de todo lo que interpretó. Si el objetivo de la obra era ése, reproducir a la medida exacta lo que las grandes han creado, vayan por delante las cinco estrellas; pero si quiere dejar escuela y que algún día, en el futuro, haya discípulas que se acuerden de sus movimientos, más le conviene seguir siendo ella misma y no perder su lenguaje ni las oportunidades que le brinda la Bienal para que siga creciendo como bailaora.

FICHA ARTÍSTICA

Bienal de Flamenco de Sevilla/ Baile: Pastora Galván/ Cante:Galli de Morón y Cristián Guerrero/ Toque: Ramón Amador y Pedro Sánchez/ Interpretación y baile: María del Mar Montero/ Artistas invitados: Juana la del Pipa y El Farru/ Coreografía: Pastora Galván/ Coreografía de la soleá: El Farru/ Dirección: Antonio Canales/ Lugar y fecha: Teatro de la Maestranza de Sevilla, 4 de octubre de 2014/ Aforo: lleno.

Clasificación: ***

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