CULTURA

La Sevilla alternativa pierde luz

Juanma Moreno - 21/03/2015 03:40:53
Foto: Ricardo Barquín.
El festival Zemos98 se despide de la ciudad tras 17 años ofreciendo un espacio de cultura libre y crítica. En su adiós repasamos sus aportaciones y las causas de su marcha.

“Nuestro Festival siempre ha tenido una función, la de mostrar proyectos, colectivos y obras que no pasan por el circuito de Sevilla y que tienen que ver con cultura libre y crítica, o bien, con nuevas formas narrativas o con proyectos de innovación social”. Nada más que eso, todo eso, es lo que pierde la ciudad de Sevilla con el fin del festival Zemos98.

Una dura decisión que llega tras 17 ediciones llenas de creatividad, cultura y aportaciones a la sociedad hispalense. Las causas inmediatas la falta de compromiso desde las instituciones y la precariedad, entre las mediatas, el hartazgo ante la gestión política de la cultura, en lo que describen como “torpeza administrativa” y “negligencias políticas”. “La única forma de evitar el final del festival sería volver a contar con un presupuesto como el de 2008 y eso ya sabemos que es imposible” (unos 220.000 euros).

Es una cuestión de voluntad política, un triste adiós tras gestos cutres, tras la ausencia de un diálogo eficaz con los administradores de la cultura. Una gestión política que evidentemente tiene una traducción monetaria abocada al recorte, a la precariedad y al “ninguneo”. “Lo económico no es la raíz, es la consecuencia”. Una despedida que llega después de ver como mengua el presupuesto cada año, como los compromisos no se certifican hasta semanas antes del inicio del festival, con la consiguiente dificultad añadida de programar un evento de calidad y con carácter internacional.

Guillermo Zapata en el festival Zemos98 / Julio Albarrán.

Guillermo Zapata en el festival Zemos98 / Julio Albarrán.

El Ayuntamiento de Sevilla no confirmó su participación para esta próxima y última edición hasta el 19 de febrero. Menos de dos meses antes de su celebración. Sí estuvo más rápido para elaborar un comunicado de prensa tras la noticia del fin de ciclo para alardear de un incremento de su aportación para este año (de 19.000 a 26.000 euros) y para instar a otras administraciones -ya en clave de campaña electoral- a “cumplir su compromiso con el festival Zemos98”. El programa electoral de Juan Ignacio Zoido de 2011 se titulaba “15 objetivos para la Sevilla que queremos”. En el 13 hallamos “una ciudad que respeta su legado cultural”, un apartado que incluía promesas como “la defensa de la creatividad y el talento de esta ciudad” o “el impulso de un importante sector empresarial, el del arte y la cultura, como fuente de creación de empleo y dinamización de la economía”. Un planteamiento que ha fracasado si atendemos al caso de este festival y que a los organizadores del mismo debe sonar a burla grotesca.

Y mientras nuestros políticos de la esfera local y regional dan la espalda a propuestas como las de Zemos98, se retratan cuando en el exterior se aplaude y valora su trabajo como proyecto pionero. Recientemente han sido invitados a formar parte de una comisión mixta promovida por la Unión Europea para hablar sobre temas relacionados con bienes comunes. Y la edición de 2014 fue posible gracias a la involucración de la European Culture Foundation.

“Son una serie de vaivenes que se mezclan con la mala costumbre de tener hijos y pagar las facturas. Hace años, con menos responsabilidades, podíamos hacer sobreesfuerzos y reventarnos para sacarlo adelante pero actualmente estamos en una situación muy precaria: arrastrando deuda, con condiciones a veces indignas, con precios por debajo del salario mínimo interprofesional…”. Quien nos relata la situación y responde a nuestras preguntas es Felipe G. Gil, director de proyectos audiovisuales en Zemos98, pero podrían haber sido Pedro, Sofía, Rubén, Guillermo, Gema, Lucas, Benito, Juan o muchos otros que, de manera colectiva, han ido generando y nutriendo este espacio de pensamiento crítico que hoy pierde su pata más emblemática pero que aún tiene mucho que ofrecer a la ciudad de Sevilla.

Inicios y derroteros del festival Zemos98

“Hemos tenido una relación bastante contradictoria con la Academia, porque ninguno de nosotros da clases en la universidad pero sí hemos sido llamados muchas veces para impartir talleres o conferencias en distintas universidades, para hablar de cultura popular y digital por ejemplo”. Nos cuenta Felipe al preguntarle por la aportación de Zemos98 en el plano de la investigación. Aportaciones que han ido destilando y transmitiendo mediante un proceso social y abierto que, como subrayaba el periodista Carlos Mármol en su reflexión para El Mundo, supone un proceso de ‘Inteligencia compartida’.

Un proceso abierto y cambiante elaborado desde aquel 8 de enero de 1999 en El Viso del Alcor, que arrancó con un certamen de cortos. En un recorrido por los festivales de Zemos98 puede apreciarse su evolución estética y discursiva pero manteniendo siempre “el valor del audiovisual como creación de conocimiento y el uso de las herramientas digitales para propiciar espacios expandidos de reflexión y discusión”.

En su segundo año la programación se alargó tres días y ofreció exposiciones y espacios para la música o el teatro. En la tercera edición se mezclaban largometrajes como Terminator II, Sor Citröen, o cintas de Buñuel y Kubrick. El festival se extendía a cinco días y la motivación por encarar problemas sociales ya se mostraba claramente en su programación dedicando un lugar especial a la información y reflexión sobre el SIDA.

Cada año algo más, algo nuevo. Desde la séptima edición ya era posible vislumbrar el carácter central del festival atendiendo a la novedad de incluir un título. En esta ocasión ‘Inteligencia colectiva’ o ‘Más allá de la televisión’ en 2006 durante el octavo Zemos98, cuando se pudo ver al cineasta Peter Greenaway haciendo de video-jockey en un software hecho para él en el Teatro Lope de Vega.

Fiesta de cierre del 15 festival Zemos98 'Los vulnerables' (2013) / Julio Albarrán.

Fiesta de cierre del 15 festival Zemos98 ‘Los vulnerables’ (2013) / Julio Albarrán.

Luego vendrían ‘Fuera de control’ (2007) y ‘Regreso al futuro’ (2008) para hablar de Internet, de memoria, de arte, de videojuegos, de flamenco, de remix, de utopías digitales… Con el 11 festival, ‘Educación expandida’ (2009) se exploraron las posibilidades de la educación como fenómeno de aprendizaje que puede suceder “en cualquier momento y en cualquier lugar”, desde un instituto o desde el juego. En el capítulo de aportaciones de este año destacó el libro de título homónimo a esta edición, producido por el equipo de Zemos98 y con licencia creative commons.

Entre los hitos más memorables Felipe recuerda también el encuentro entre Israel Galván, Fernando Terremoto y Orthodox, donde la remezcla, otra de las señas de identidad de Zemos98, ofreció al público del festival otro de sus momentos álgidos. Son unos ejemplos como se podrían destacar otros. La memoria de estos 17 años da para mucho en el imaginario de sus creadores, de sus asistentes y de Sevilla en general. Una Sevilla que con Zemos98 no es solo escenario cultural, sino también producto de conocimiento exportado a muchos lugares del mundo.

“El año de Educación Expandida hicimos un banco común de conocimiento en un IES de Las Tres Mil Viviendas para disolver roles entre profesores y alumnos, se hizo luego un documental con subtítulos en inglés, del cual se hablará en un evento de alfabetización mediática entre 200 profesionales que tendrá lugar en Polonia este próximo mes de abril. Cosas así las hemos hecho muchas veces estos años, viajar a través de las redes europeas que tenemos para contar cosas que surgen desde Sevilla, desde el sur de España. Frente a esto es cierto que la Sevilla que más vende, la Sevilla visible, es la que se impone. Como si nos dicen París, todos pensamos en la torre Eiffel pero seguro que en barrios parisinos cuyos nombres desconocemos ocurren cosas interesantes desde el punto de vista cultural”.

Zemos98 forma parte de esa cara oculta de las ciudades, de su cultura underground, una parte muy rica de esta ciudad y que sin este festival pierde uno de sus mejores canales de comunicación. “Pertenecemos a esa Sevilla que no está siempre bajo los focos. Se trata de que en la opinión pública entre el conocimiento de otros espacios y otros modelos culturales, no es sustituir una cosa por otra, sino que las propuestas hegemónicas no gocen de todos los recursos y facilitarlos también a otros eventos que no tienen nada o muy poco para que puedan proponer otras formas de vivir Sevilla”.

Para lograr ese objetivo Felipe señala que es necesario contar con voluntad política pero también con una comunicación eficiente con las instituciones: “Hay falta de interlocutores cualificados, hay mucha mediocridad instalada en las instituciones, falta cualificación para evaluar la potencia de muchos proyectos similares al nuestro. Proyectos innovadores, creativos y comprometidos socialmente que generan reflexión además de entretenimiento”.

Peter Greenaway en el Teatro Lope de Vega en la edición de 2006.

Peter Greenaway en el Teatro Lope de Vega en la edición de 2006.

Otras formas de ser y de estar en la ciudad del Guadalquivir son las expuestas en ‘Microbios’ (2010), en lo que fue un auténtico caldo de cultivo para virus y bacterias culturales, una nueva dosis de encuentros y espacios artísticos donde tuvieron lugar propuestas de la Sevilla más callejera y de barrio como Radiópolis, el mercadillo El Jueves o Migrantas del Pumarejo.

Propuestas locales hoy en crisis y cuya subsistencia está conectada también con la voluntad de los gestores de la cosa pública. En paralelo, desde Zemos98 se manda un mensaje en sentido contrario, destacando la importancia de vincular los grandes centros artísticos con su ciudadanía. “Los centros de producción artística del futuro o conectan con el tejido y la ciudadanía local o van a ser museos muertos de obras que no conectan con lo que está pasando en el territorio”.

En ‘Progresa adecuadamente’ (2011) se introducían desde el campo reflexivo de Zemos98 conceptos como el de ‘overbooking cultural’. “La cultura converge y se vuelve transmediática e híbrida. Educación, comunicación, arte, ciencia y tecnología copulan amigablemente. Somos expertos de nada y amateurs de todo. En este punto nos hemos quedado pensando, muy quietos, tratando de saber qué es lo que se pierde cuando el tiempo se va”. Así presentaba el equipo de Zemos la 13 edición de su festival, que dejó entre sus mensajes de esa semana de marzo la reivindicación de tres líneas de investigación que hoy día siguen centrando sus esfuerzos: la educación expandida, el audiovisual integrado y la comunicación en beta.

Un nuevo espacio para Zemos98

En su comunicado lo advierten: “Zemos98 no desaparece, se diluye en la marea, seguiremos ahí pero haciendo otras cosas”. Otras cosas que para su desarrollo y contacto con la ciudadanía requieren de un lugar en la ciudad.

“Nosotros siempre hemos dejado claro que Zemos98 era más que un festival y nuestro trabajo no solo se circunscribe a la semana del festival, nuestro trabajo puede trascender lo expuesto durante una semana. Esto quiere decir que podemos asociar nuestra programación de contenido a un espacio, esa es una de las razones para apoyar la iniciativa del proyecto de La Carpa, pero aún es pronto para decir si esto colmará nuestras necesidades, hay todavía muchas incógnitas por resolver. En Sevilla hay un montón de equipamientos vacíos que con muy pocos recursos podrían ser reactivados para desarrollar cualquier tipo de actividades, no solo culturales”.

En este sentido Felipe indica casos de éxito de espacios gestionados por la sociedad civil con una labor de servicio público en otras ciudades como La Casa Invisible en Málaga o El Patio Maravillas en Madrid, “en esa lógica nos movemos nosotros”. Se refiere a la “crisis actual de legitimidad de las instituciones, que no están haciendo un servicio público”, y en este contexto apunta a las múltiples fórmulas para llegar a acuerdos con las administraciones para el aprovechamiento de equipamientos públicos en desuso. Aunque matiza “tampoco puede sustituirse por completo la responsabilidad de las instituciones sobre lo público por la acción de la sociedad civil, lo que sí está claro es que considerando la situación actual de las instituciones públicas dudo que tengan la misma capacidad de resiliencia que alternativas como las nuestras”.

Para saber más de esa capacidad de resiliencia y de sus argumentos para aprovechar el espacio público basta con seguir indagando en el zurrón del colectivo Zemos98. Procomún, amor y remezcla. Tres conceptos enmarcados en su 14 festival, titulado ‘Copylove’ (2012). Entre la programación de este año destacaban las residencias copylove, una herramienta para compartir y discutir hasta generar bienes comunes. O mirando a la edición de 2013, ‘Los vulnerables’, que bajo el formato de residencias, códigos fuente, proyecciones y mucha música incidió en esa idea tratada durante años en este festival de la multitud agredida y empoderada desde lo colectivo, desde ese copylove.

Cartel del 14 festival Zemos98 'Copylove' (2012).

Cartel del 14 festival Zemos98 ‘Copylove’ (2012).

¿Por qué una propuesta como Zemos98 debe permanecer en Sevilla? Por muchas razones, pero bastaría decir por su capacidad de servicio público, por su devolución social. “No negamos que existe un tipo de cultura de entretenimiento o prácticas más mainstream, pero también hay otras formas de cultura más reflexivas y más conscientes de la realidad que vivimos, también más ligadas a lo social y a la idea de laboratorio, a la necesidad de explorar nuevos caminos. Cuando hubo recursos estábamos más ligados a esta vertiente experimental, haciendo una especie de I+D+i de lo cultural. Y claro que esto debe tener una vocación de servicio público, ofreciendo actividades accesibles y materiales reutilizables, dando una devolución de los recursos públicos a la sociedad”.

Y esas devoluciones se producen a veces en forma de documentación, de creaciones con licencias abiertas… y otras veces de manera intangible e incalculable. “Hemos recibido un mensaje de Facebook de una chica agradeciendo a Zemos98 su taller sobre el teatro de lo oprimido y ahora su trabajo profesional tiene que ver con esto”. Este festival ha sido una actividad sin ánimo de lucro y con la intención de generar algo para los demás, un pozo de conocimiento, de contenido. Una forma de hacer cultura que está lejos del negocio y cerca del servicio público y que, por tanto, justifica que sea subvencionable e incluso deficitario, porque supone una inversión en ciudadanía.

“No se pueden evaluar ni medir en términos económicos aportaciones como cambiar la vida de una persona a través de un libro que has publicado. Lo que sí sé es que todos los proyectos que tienen que ver con el nuestro piensan la cultura como un derecho, no como un recurso. Y el acceso a esa cultura es un derecho”.

Para ilustrar esta línea de aportaciones y enriquecimiento cultural de la ciudadanía a través de la labor de Zemos98 basta con detenerse de nuevo en su festival, ese que se celebrará por última vez entre el 15 y el 18 de abril. Código fuente, cuidados y, de nuevo lo común, lo colectivo.

Foto: Ricardo Barquín.

Foto: Ricardo Barquín.

“El código fuente es la combinación de líneas de texto que permiten a un ordenador ejecutar un programa. Compartir el código fuente es la base del software libre. El Código Fuente Audiovisual parte de la idea de aplicar esta noción a la cultura, para hacer ver que cualquier producción cultural se produce a través de diferentes voces en relación con el contexto en el que se produce”. Este texto extraído del blog del 16 festival sirve para entender el eje central de su penúltima edición, ‘Remapping Europe’. Una cita con los movimientos migratorios y la memoria, la individual y la colectiva, para, desde la imagen y la remezcla reelaborar la cultura, entendida como palimpsesto infinito.

Y así llegamos al que será su último festival, el 17. ‘Caring for the city: Reclaim the commons’. Desde el título reclaman de nuevo esa necesidad de converger en el bien común, de cuidar la ciudad. Esa ciudad, Sevilla, que es parte imprescindible en el código fuente de Zemos98 y cuyos administradores no le han devuelto el cariño y el esfuerzo dedicado. “¿Cómo vamos a cuidar de estos espacios públicos que han sido abandonados por estas mismas instituciones tan preocupadas por preservar su poder?, ¿Cómo vamos a ser capaces de hacer de nuestras ciudades y pueblos lugares para el buen vivir?” serán algunos de los interrogantes que tratarán de resolver en unas semanas.

El futuro de Zemos98

Son días de sensaciones sacudidas para los integrantes de Zemos98, de emociones y recuerdos con las personas que caminaron junto a ellos, de reconocimientos. De textos que, como éste, tienen un halo de homenaje póstumo, pero que reconociendo su pecado original no quieren dejar de aplaudir lo realizado y alentar a lo que está por venir.

Ni en su despedida Zemos98 pierde su razón de ser con un texto hecho para motivar la reflexión sobre políticas culturales. Sin su festival Sevilla pierde una forma de expresión, una manera de vivir la ciudad, de contar una parte de su realidad. Pero pese a los reveses tratarán de seguir contando Sevilla: “El punto nuestro es estar aquí, nosotros no tendríamos la misma razón de ser en otra ciudad, hay que ser capaz de vivir muchas Sevillas en la misma Sevilla, si no se apoya esto, solo permanecerá la visión única”.

“Lo siguiente es hacer el último festival y hacerlo bien”. Se titulará ‘Caring for the city reclaim the common’, un mensaje por lo común en paralelo con las demandas sociales: “esa palabra o referencia a lo común va incrementándose porque representa una forma de organización de recursos que parte de la sociedad civil y que pretende importarse a la institución, de hecho, ese es el cambio que está viviendo el estado español”. En esta edición se darán cita 60 personas de más de 15 países: activistas, hackers, creadores audiovisuales y gentes de la Academia, que se van a reunir en un hackatón de seis grupos de trabajo para pensar en prototipos, cuyos códigos se liberen a la comunidad.

Proyecto Macarena Remedia / Gema Valencia.

Proyecto Macarena Remedia / Gema Valencia.

Otros proyectos de Zemos98 en Sevilla son Macarena remedia, un ejercicio de alfabetización mediática digital en el barrio de la Macarena, que en estos momentos precisa financiación para su continuación; ComunicAcción, un programa de formación a distancia con la Consejería de Educación para institutos que quieran montar un medio de comunicación en su propio centro; o Agualandia, que es una campaña de concienciación en institutos andaluces sobre la privatización y la contaminación del agua.

Procomún, copylove, cultura libre… son conceptos ligados a los valores de Zemos98 y hasta ahora mal entendidos por las administraciones públicas, valores poco considerados a la hora de distribuir presupuestos en materia de cultura. El lamento mostrado días atrás ante el anuncio del fin del festival aún puede convertirse en un gesto de compromiso con la cultura sevillana. Para mostrar hacia donde quiere dirigirse Zemos98, qué mejor que dejarles a ellos explicarlo:

“A un lugar donde podamos programar contenidos vinculados a la cultura libre, al audiovisual independiente y experimental o la educación que se expande y desborda los límites de lo formal. Un lugar donde podamos defender la cultura como un proceso de investigación para el aprendizaje colectivo. Un lugar donde los cuidados ocupen el lugar central. Un lugar para pensarnos y para recrear. Un lugar donde podamos hacer nuestro humilde y laborioso trabajo: cultura. Si conocéis alguno avisad, seguimos necesitando comer”.

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