BIENAL FLAMENCO / ARCÁNGEL

Lo que es y lo que quiso ser Arcángel

Sevilla Directo - 04/10/2014 14:16:38
Foto: Antonio Acedo. Foto: Antonio Acedo.
Una crítica de Antonio Ortega a la actuación de Arcángel en el Lope de Vega.

Arcángel ha venido a la Bienal a ofrecer un recital de flamenco sin más contemplaciones. Y eso hizo. Se hartó de cantar para agradar a un público contenido y poco dado al arrope, y no porque cantase mal, él es un prodigioso cantaor que se puede permitir mirar al futuro porque antes ha partido del pasado y está dotado de una joya en su garganta, sino por la frialdad que planeó en el ambiente durante toda la noche. Y no fue por falta de entrega ni por defectos en su cante, quede la insistencia. El artista quiere ser libre y conquistar al público con su concepto interpretativo, pero ya no sabe con qué llave abrir esta puerta. Aquí, en esta ciudad, cuenta los triunfos con el mismo orden que los palos que ha recibido, lo que le lleva a estas alturas a dudar hasta de sí mismo. Esta es la realidad del arte, y el dilema que arde en su pensamiento, quizá de ahí que al Lope de Vega trajese un repertorio de estilos clásicos con algunas tímidas incursiones vanguardistas, es decir, que pretendió el equilibrio para saciar todos los gustos. Le premio la generosidad, pero me pregunto por qué esa concesión, ¿por qué no asume lo que es con todas las consecuencias? Morente, uno de sus maestros de referencia, murió con las botas puestas y no cedió ante los desaires. A los que les gusta el Arcángel modernista no les satisface el tradicional, y él ya debería saber que sus seguidores están en ese lado de la frontera.

Las entradas se agotaron. Sin embargo, le costó romper el témpano del patio de butacas. Con el pregón de Macandé y con el del uvero de los Palacios de Caracol, se metió en faena y terminó ligándolos con el fandango. Este año ésa es la moda: ligar un palo tras otro, hasta ensartar por la misma aguja tres o cuatro estilos distintos, a mí me gusta cuando está bien hilvanado y en su propuesta, lo estuvo. Ésa fue la línea que trazó gran parte del recital. Asimismo, con la bulería por soleá, que endilgó con la malagueña del Mellizo. Estaba cantando muy bien, pero el esfuerzo lo empañaron las guitarras. Dani de Morón, guitarrista portentoso y de gran talento, está en la corriente de la moda y cada vez es más barroco y excesivo. Vive obsesionado en meter los dedos en todos los acentos para acabar rompiéndolos. ¿Por qué no se dedica a tocar? ¿Qué pretende con alterar los toques? ¿Por qué no se codifica y se mentaliza de qué ha de hacer según la empresa? El maestro Miguel Ángel Cortés se contagió de ese sarao de alardes técnicos y armónicos que acaban empecinando los oídos y perdió sus propias credenciales. En realidad, ambos ofrecieron un concierto de guitarra encubierto. No pusieron sus toques a disposición del cante, sino de la farándula y de la espectacularidad. En los tangos que ligaron, con la procedencia de los fandangos de Lucena, reinó la desmesura entre ellos, era incontrolable la búsqueda constante del efecto, la rebujina de falsetas, de rasgueos, de golpes en la madera y de cortes entre compases. Todo esto, lejos de la flamencura, atendió más a la inelegancia del sonido. Los dos guitarristas ofrecen una calidad incuestionable, pero ayer, no fueron al arrope de los cantes. En la taranta Arcángel se templó bien y le dio su impronta sin salirse del patrón, y en la seguiriya -a su estilo- fue portentoso, sobre todo en el Reniego de Tomás Pavón, la matriz utilizada, donde ofreció un despliegue de facultades extraordinarias, que bien se vieron en la ligazón de los tercios y en la respiración. Magnífica factura. A la postre, el cantaor se apartó del escenario para que Dani y Miguel Ángel ofrecieran un solo de guitarra al alimón, y ahí dieron la medida de lo que anoche respiraban, claro. Se trató de una transición para que Arcángel, junto a los Mellis y a Agustín Diassera, apareciera por los pasillos del patio de butacas cantando por bulería a palo seco. En la moqueta, sí que el público se entregó con él. Cantaba con gusto y acento, dominando el compás excelentemente, como le es propio. Del patio de butacas partió el cambio de tercio. La vuelta al escenario fue para aliviarse con un tema de su disco Quijote de los Sueños. No obstante, el repertorio, estaba configurado con cantes de su cosecha: las alegrías que prosiguieron no fueron de nueva creación, ya las conocemos: son diferentes, más aptas para la tranquilidad por sus pausadas melodías y rítmicas, más elaboradas. Ésas, en lo concerniente a la estructura, sí que iban en el concepto de cambio arcangeliano, en el que él brilla o se matiza, como todos los genios, y del que no debe desprenderse para bien de unos oídos o para desagrado de otros. Dejó para el final otra tanda de bulerías y, en el bis, su ya tradicional ronda de fandangos de Huelva, que no falla en el deleite del respetable. El Lope de Vega, el teatro más bonito y coqueto de Sevilla, se ha convertido para algunos intérpretes en un frigorífico, Arcángel notó las bajas temperaturas, y por entrega y empeño no quedó. Lo que ocurre es que esta Bienal, aunque más flamenca que la anterior, está siendo muy, muy rara…

FICHA ARTÍSTICA

Bienal de Flamenco de Sevilla/ Cante: Arcángel/ Guitarras: Miguel Ángel Cortés y Dani de Morón/ Percusión: Agustín Diassera/ Coros y palmas: Los Mellis/ Lugar y fecha: Teatro Lope de Vega, Sevilla, 4 de octubre de 2014/ Aforo: lleno.

Clasificación: ****

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