ENTREVISTA

Luisa Márquez: “Una ciudad no soluciona nada ocultando la exclusión social”

Alba C. de la Hoz - 10/10/2016 05:53:12
Hablamos con Luisa Márquez, presidenta de Elige la Vida, asociación que busca fondos para reformar su sede, en Triana, donde a diario un equipo de voluntarios luchan contra la exclusión social al lado de personas drogodependientes.

Formada por personas voluntarias, Elige la Vida es una asociación que trabaja en la prevención de las drogodependencias y la ayuda en la rehabilitación e incorporación social de personas con problemas de drogodependencia y exclusión social.

Con 27 años en la espalda, la entidad busca ahora fondos a través de una campaña de crowdfunding para reformar su sede, en el número 5 de la calle Manuel Arellano. Unas instalaciones desde donde se comenzó a prestar un servicio de prevención con los jóvenes del barrio y que se han ido adaptando con el tiempo a las necesidades de las personas que han pasado por allí: taquillas para la guardar enseres, duchas o servicio de custodia de documentos.

¿En qué consiste el proyecto de reforma que estáis llevando a cabo en la sede de la asociación?

Consideramos que las condiciones de nuestras instalaciones no eran lo suficientemente dignas para las personas que atendemos: humedades, una instalación eléctrica deficiente, un termo eléctrico que se queda pronto sin agua caliente, taquillas rotas… Es por ello que nos embarcamos a buscar la financiación necesaria para hacer una reforma adecuada de nuestro local. Pedimos presupuesto y buscamos alguna manera de conseguirlo. Fue a través de la página web de financiación, migranodearena.org, donde la asociación lleva recaudados unos 28.000 euros, de los 35.000 euros necesarios para realizar el proyecto de reforma. Sabemos que es mucho dinero, pero contamos con mucho apoyo, nos sentimos una asociación querida en el barrio.

Nos sentimos una asociación querida en el barrio, contamos con mucho apoyo

Las obras comenzaron antes de verano, ¿en qué momento se encuentran?

Estamos haciendo una reforma total. Hemos cambiado suelos, puesto toda la instalación eléctrica nueva, adaptado el baño a personas con discapacidad, pintura… Ahora mismo se está llevando a cabo el arreglo del techo. El espacio sigue siendo el mismo, aunque creo que con las obras lo hemos aprovechado mejor.

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Estado de las instalaciones de Elige la Vida antes de comenzar las obras de reforma.

¿Cómo ha sido la evolución de la asociación en los últimos años?

Ha aumentado considerablemente el número de personas atendidas, no sé si por la crisis o por nuestra filosofía, como entidad abierta a todo el que quiera acudir. También creo que otra de las causas de este aumento puede ser que el perfil de las personas drogodependientes ha cambiado, existiendo numerosos casos de personas con problemas mentales que son expulsadas de recursos más rígidos donde está prohibido fumar, tener mascota… en nuestra entidad estas barreras no existen. En Elige la Vida creemos que el espacio sea suyo, que se impliquen, que ellos mismos se responsabilicen de cuidarlo, propongan actividades, y sean los protagonistas de su propio proceso.

Apostáis por un espacio autogestionado por los usuarios, ¿en qué consiste este modelo de organización?

Somos un equipo de personas voluntarias y un pequeño equipo técnico que los apoya, pero intentamos que el espacio sea idóneo para que ellos se encarguen de su organización. Semanalmente se celebran asambleas de personas sin hogar donde son ellos los que proponen actividades, tratan temas que les importan, y se posicionan. Hay muchas actividades que las gestionan los usuarios directamente. En el desayuno, por ejemplo, se hacen turnos y son ellos los que se encargan de servirlo, de limpiar… Además, las actividades reivindicativas o de sensibilización que llevamos a cabo como concentraciones o el mercadillo que montamos en la calle San Jacinto, las hacemos todos juntos, tantos voluntarios como usuarios, y todos nos implicamos.

No puede ser que con unas cuantas subvenciones una asociación de barrio se haga cargo de problemas muy graves

Al fin y al cabo, nosotros, los voluntarios, somos vecinos del barrio preocupados y concienciados con que este problema le puede pasar a cualquiera. Tenemos claro que los usuarios tienen que implicarse, el cambio no está en darle de desayunar a una persona y dejar que se duche en la sede.

¿Cómo es el perfil de las personas que acuden a la asociación?

Según los datos que tenemos de 2015, en nuestro principal servicio, de apoyo en el proceso de incorporación social de personas sin hogar, atendimos a 180 personas, 130 hombres y 50 mujeres. La mayoría de ellas con edades comprendidas entre los 30 y 59 años. En cuanto al país de procedencia, hemos recibido a personas de ocho nacionalidades: España (35), Marruecos (32), Rumanía (30), Bulgaria (27), Argelia (21), Portugal (15), Mauritania (15) y Senegal (5).

¿Es Elige la Vida un recurso temporal o hay usuarios que lo han incorporado a su rutina diaria?

Hay algunos que llevan mucho tiempo. En mi opinión, creo que algunas personas siempre van a tener un problema de adicción y creo que debe haber programas específicos para ellos, como se ha demostrado en otros países, como Suiza. El hecho de que sean ilegales las sustancias que consumen hacen que se encuentren en ambientes muy marginales y relacionados con la delincuencia. Al final lo que ocurre es que entran en un círculo de prisión, vivir en la calle, Comunidad Terapéutica… y cuando salen la realidad que se encuentran es el desempleo, el deterioro de la imagen física, y es muy difícil salir de ese círculo de marginación. Aunque hay gente que sale, y aunque solo lo consiga una persona, para nosotros habrá merecido la pena todo el esfuerzo.

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¿Qué obstáculos habéis encontrado a lo largo de estos 27 años?

La falta de financiación siempre ha sido uno de ellos, pero hemos ido tirando. Hemos pasado por momento realmente dolorosos cuando muere algún usuario, o entra en prisión, por delitos relacionados con su adicción.

Comentabas antes la grave situación de las personas que sufren patología dual y la falta de recursos para ellos.

Sí, en los últimos años hemos recibido a muchas personas que sufren de forma simultánea una adicción a las drogas y un trastorno mental. Reivindicamos más recursos para estas personas, de las que no se hacen cargo los centros públicos de drogodependencia por tener un problema mental, ni tampoco Salud Mental porque son personas consumidoras en activo.

Al final son recursos como el nuestro, llevado por voluntarios, que a veces no estamos preparados para algunos casos que nos llegan, que además ponen en peligro el proceso de personas más normalizadas que están avanzando correctamente. Esto nos genera un conflicto porque distorsiona mucho el trabajo que hacemos, pero por otro lado no queremos dejar de atender a ninguna persona. No podemos ser colchón de todos los problemas del barrio, hacen falta más recursos. No puede ser que con unas cuantas subvenciones una asociación de barrio se haga cargo de problemas muy graves como los que nos encontramos.

¿Cómo es la relación de la entidad, los usuarios y el barrio?

Muy buena. Hablamos de un colectivo donde se han dado casos de manifestaciones vecinales en otras ciudades cuando han intentado establecerse en un barrio. Nuestra labor siempre se ha centrado en hacer partícipes a los vecinos de nuestros proyectos, informarles sobre el origen de estas personas. En definitiva, hacer barrio, que es lo que a nosotros nos gusta.

Problemas ha habido, pero siempre se han terminado por solucionar. Recuerdo una vez que unas vecinas se quejaron de que usuarios de nuestra asociación estaban ensuciando un arriate de la calle. Lo tratamos en asamblea y los propios usuarios se ofrecieron a limpiar el jardín. Cuando estaban en ello, las vecinas que se habían quejado bajaron a limpiarlo con ellos, y hasta contrataron a uno para que todas las semanas arreglara ese espacio.

¿Colaboráis con otras entidades el barrio?

Sí. La asociación Resiliencias nos ha dejado un espacio en sus instalaciones para que podamos seguir con la actividad mientras concluyen las obras en nuestro local. Aunque ahora no podemos ofrecer algunos servicios como los desayunos o duchas, tener un espacio en esta entidad nos permite ofrecer una atención más personalizada a cada usuario que se acerca por allí.

Los voluntarios somos vecinos del barrio preocupados y concienciados con que esto le puede pasar a cualquiera

¿Estáis satisfechos con la ayuda que recibís las administraciones públicas?

Recibimos ayuda de todas ellas, tanto del Gobierno central, como de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, en las convocatorias de Sevilla Solidaria y Sevilla Sin Drogas. Aún no hemos intentado optar a ayudar europeas, aunque próximamente quizá lo planteemos.

También recibimos colaboración económica de empresas como La Caixa, Inés Rosales o Instituto Español. Nosotros llamamos a todas las puertas para pedir ayuda, no tiene que ser solo económica. Hemos tenido a gente que sabía cortar el pelo y nos ha ayudado pelando a los usuarios, o dando clase de castellano… Somos una asociación donde todo el mundo puede colaborar de alguna forma.

¿Cómo valoráis el número de plazas en albergues y centros que existen en Sevilla capital?

Insuficientes y con unos requisitos muy rígidos para la población a la que van destinadas. Los horarios, el no poder mascotas… Además, lo que he comentado antes, que hay personas que son expulsadas de estos lugares por ser drogodependientes y tener alguna enfermedad mental. Y debería ser al contrario. Son estas personas las que no pueden dejar de ser atendidas, ni estar en la calle, porque necesitan su medicación. Queda mucho por hacer en este aspecto.

En general pedimos más recursos públicos destinados a la patología dual, que actualmente está desatendida. Está bien que existan entidades como Elige la Vida que aporten su granito de arena, pero es responsabilidad pública la atención de estas personas.

Hace unos días nos enteremos de que habían retirado los bancos del Mercado de Triana porque comerciantes se habían quejado de que los usaban las personas indigentes y daban muy mala imagen. ¿Qué pasa? ¿Qué no queremos ver a estas personas? No hacemos estamos solucionando ningún problema ocultando la exclusión social. Por ello pusimos en marcha el taller de fotografía y exposición ‘Fotografiando lo invisible’, expuesta en el centro cívico Tejar del Mellizo. Una iniciativa que itinerante que recorrerá más espacios de la ciudad para visibilizar la realidad de este colectivo.

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