Miguel Ángel Pérez: “Cuando la caridad sube es que los servicios sociales del Estado están fallando”

Juanma Moreno - 31/03/2013 10:20:07

La Iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle es la casa de 1.000 hermanos cofrades, que cada Domingo de Resurrección, si el tiempo lo permite, tienen el honor de cerrar la Semana Santa de Sevilla. Hoy charlamos con su hermano mayor, Miguel Ángel Pérez, quien cuenta a Sevilla Directo las directrices de la obra social de su hermandad y hace un repaso sobre la actualidad que nos rodea. La realidad de sus vecinos en el barrio de San Julián, el sentido de la caridad y sus expectativas sobre el reciente Papa Francisco I son algunos de los temas que contemplamos en la siguiente entrevista.

Sevilla Directo: Buenas tardes Miguel Ángel. Háblenos sobre la Hermandad de la Sagrada Resurrección, ¿cómo es la rutina de una hermandad que está en el seno del casco antiguo donde abundan parroquias y hermandades?

Miguel Ángel Pérez: Pues imagínate. Ahora dependemos de la Parroquia de San Julián y somos 1.000 hermanos. Considerando que estamos en un barrio muy cofrade con muchas hermandades -Macarena, Los Javieres, Servitas, Montesión, San Julián con la Hiniesta, el Carmen Doloroso, etc…-, cuesta trabajo sobrevivir. En nuestra hermandad todo el mundo es de la Resurrección y de otra más. Estamos satisfechos. Sacamos 330 nazarenos este año, más de un tercio del total, más acólitos, músicos y costaleros, supone que tenemos una participación muy alta.

Escudo de la Hermandad.

SD: En esa amalgama de hermandades vosotros aparecéis con raíces lasalianas, ¿no es así?

M.A.P.: Sí, somos hermandad lasaliana, nacimos en el seno del Colegio La Salle La Purísima y tenemos acción directa con ellos, atendiendo a principios de curso a los niños más necesitados con varias becas de libros y materiales, según indicaciones de la dirección del centro.

SD: Vuestra solidaridad llegaba antes hasta Latinoamérica, ¿verdad?

M.A.P.: Con la crisis no tenía mucho sentido dispersar las ayudas y no hacer algo realmente bueno con nuestros vecinos, por eso optamos por arreglar las necesidades que teníamos más cercanas. Antes ayudábamos con una aportación mensual de 100 euros al mes que permitía solventar algunas necesidades de un colectivo de personas en Cajamarca, en Perú.

SD: ¿Cuál es ahora vuestra principal acción social?

M.A.P.: La pasada Navidad desarrollamos la Operación Carretilla, cuando pudimos repartir más de 1.000 kilos de comida con los recursos de nuestra bolsa de caridad más la ayuda de vecinos y de Cajasol, que nos permitió repartir 100 lotes de 15 kg de comida cada uno a gentes necesitadas, con productos de primera necesidad y algunos productos navideños.

SD: ¿Cómo es el perfil del ciudadano que hoy necesita ayuda?

M.A.P.: Son personas que están en una situación de verdadera necesidad. Cáritas Parroquial de San Julián se encarga de informarnos sobre el estado real de muchas familias y según sus indicaciones repartimos nuestra ayuda.

Imagen de archivo en pregón.

SD: Y entre los vecinos, ¿qué necesidades especiales se observan?

M.A.P.: Es un chorreo constante de gente pidiendo para la bombona, diciendo que le van a cortar la luz, que no tiene para pagar la comunidad… Nosotros lo que hacemos es pagarles las cosas o comprarlas directamente, cogemos el recibo y vamos a la entidad bancaria a pagar.

SD: Con el creciente paro en nuestra ciudad suponemos que cada vez son más las personas con necesidades.

M.A.P.: Claro. Muchas veces son nuestros propios hermanos quienes nos avisan de algunas necesidades de amigos o familiares que conocen y que no se atreven a pedir ayuda. Son vecinos de nuestro barrio los que vienen a pedir ayuda, y muchas veces nos conocemos. El perfil del demandante de ayuda ha cambiado últimamente, porque ahora vienen en busca de ayuda personas que se han quedado en paro y no tienen para vivir.

Nuestro barrio, San Luis, estaba históricamente tildado de conflictivo y, aunque ahora se trata de una zona más cotizada, es un barrio obrero y cada vez son más las personas que están sufriendo la lacra del paro, que está haciendo estragos y eso se nota mucho.

SD: Además apoyáis a un comedor social.

M.A.P.: También colaboramos, tanto económicamente como con recursos humanos, con el comedor de la caridad de las Hijas de San Vicente de Paul. Procuramos facilitarles comida y ropa, ya que antes no hacía falta ropa pero ahora sí, ropa de todas las edades. Y nuestro grupo joven suele prestarse a ayudar repartiendo la comida en el comedor porque cada vez es más la gente necesitada y hacen falta más manos.

SD: ¿Es una situación que también se ha extendido a algunos miembros de la Hermandad?

M.A.P.: Sí, antes los hermanos colaboraban mucho y ahora es la hermandad la que tiene que devolverle a los hermanos parte de lo que otra veces dieron. Aunque envidiamos los grandes proyectos que otras hermandades por sus dimensiones pueden realizar, la bolsa de caridad nuestra es humilde pero a final de año es una parte importante de nuestro presupuesto.

Miembros de la hermandad en un acto de convivencia con la Hermandad del Silencio de Sanlúcar de Barrameda.

SD: ¿Qué opinión le merece el hecho de cada vez la caridad de hermandades y organizaciones sociales tenga más peso en el día a día de los ciudadanos?

M.A.P.: Obviamente hay una cosa muy clara, cuando la caridad sube, los servicios sociales del estado fallan. La caridad debe estar en un segundo plano, no puede ser lo primero y no debemos vivir de la caridad. Cuando no hay justicia social debe saltar la caridad, pero este ascenso de la caridad es un fallo del sistema, aunque demuestre el carácter solidario de los ciudadanos. Algún problema ha habido cuando la caridad asume obligaciones que son del Estado.

SD: Y en referencia al nuevo Papa, ¿cómo recibisteis su nombramiento?

M.A.P.: Para nuestra hermandad ha sido una gran alegría porque es jesuita e hispanoparlante, y su nombre, Francisco, también es muy significativo. Cuando nos enteramos de su nombramiento, antes de que Palacio comunicara a todas las hermandades que este año las intenciones de las estaciones de penitencia serían por el nuevo Papa, nosotros habíamos celebrado un cabildo y transmitimos que nuestras intenciones serían este año por el Santo Padre y por su Pontificado. Es más, el paso del Señor Resucitado va a llevar en su frontal un lazo bicolor, amarillo y blanco, con los colores de la bandera pontificia en homenaje a Francisco I.

SD: ¿Qué esperáis en vuestra hermandad de Francisco I?

M.A.P.: Creo que con este Papa vamos a ver una nueva cara. La Iglesia, como todas las instituciones, es poliédrica y ahora veremos algunas caras que en los últimos tiempos no estábamos acostumbrados a ver. Sólo hay que fijarse en los gestos que está teniendo cuando ha dicho que quiere una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia más real y más cercana a las circunstancias que estamos viviendo.

SD: Para terminar, ¿cuál es vuestro deseo para este Domingo de Resurrección?

M.A.P.: Espero primero que no llueva porque las predicciones son malas, pero si el tiempo lo permite espero que sea como viene siendo hasta ahora. La nuestra es una estación de penitencia distinta, que yo divido en dos partes. Primero vamos de penitencia hasta la Catedral, y luego volvemos con la gloriosa resurrección de Jesucristo. Espero que se siga consolidando aunque ya está muy consolidada y el público abarrota las calles, y también espero que sea una protestación pública de fe donde se refrenda el misterio que cierra el círculo y le da sentido a todo.

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