ENTREVISTA

Rosa del Mar Salido: “En España fomentamos mucho los tópicos y somos un poco antichovinistas”

Barranquero Maya - 13/11/2015 06:00:07
Rosa del Mar Salido
Este viernes se proyecta en el SEFF 'Lo que vale un peine', reflexión sobre el cine español y los tópicos que le persiguen, hablamos con su directora, la sevillana Rosa del Mar Salido.

Con solo 24 años y recién salida de la Facultad, del Centro Universitario EUSA concretamente, Rosa del Mar Salido ya expone en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, incluso ni falta le hizo acabar la carrera para idear este documental que aborda los porqués del tan manido y tópico desprecio al cine español por los propios españoles, incluso por gente del sector que reniega de él, para algunos todo un caso de juzgado de guardia, de expediente X, aunque por supuesto para otros algo lógico y normal, como si hubiera sido vivido desde siempre. Toda una tradición.

Y qué mejor que el SEFF para contrariar tradiciones y exponer las reflexiones sobre la realidad de la industria y la cultura cinematográfica española con lo que empezó siendo un trabajo fin de carrera.

“Surgió cuando yo estaba en cuarto de carrera de Comunicación Audiovisual. Tenía que hacer un trabajo de fin de carrera y decidí hacer algo audiovisual. Después de darle muchas vueltas a la cabeza me di cuenta que tenía muchos compañeros y gente del sector, amigos, gente que me rodeaba que opinaba muy mal sobre el cine español. Y estudiando a fondo la historia del cine español me di cuenta que había una concepción muy negativa hacia nuestro cine y no entendía por qué, entonces digamos que me dio un poco de coraje y decidí investigar desde las raíces de nuestro cine”.

Y así fue elaborando un documental basado en entrevistas a profesionales del sector cinematográfico, aproximadamente a unas 20, desde productores, a directores, a actores y también a algún que otro catedrático, gente como Alberto Rodríguez ( director), Gervasio Igesias (productor), David Verdaguer (actor), Daniel Guzmán (director y actor), Gonzalo García Pelayo (director), Rafael Utrera (catedrático), Jordi Costa (crítico), Román Gubern (escritor e historiador de medios), o Fernando Franco (director); entrevistas que la han llevado desde Sevilla a Madrid, a Barcelona y a Málaga. La conclusión de todo este viaje tiene varios puntos, varias aristas que para cuya concepción completa Rosa aconseja ver el documental, aunque avanza dos puntos.  Uno tiene que ver con la inversión que se realiza sobre el cine español, que al ser escasa y al producir pocas obras, la gente relaciona la calidad de las obras con la poca inversión realizada, en comparación con la abundante y rica producción estadounidense por ejemplo.Y otro tiene que ver con el título del documental, ‘Lo que vale un peine’.

Desde el principio, el cine en España no se ha valorado como un producto cultural a conservar

“Desde el principio, el cine en España no se ha valorado como un producto cultural a conservar. Otras cinematografías de otros países, en los primeros 20 o 30 años de cine se hicieron filmotecas para conservar ese patrimonio, pero en España al contrario, como siempre vamos un paso por detrás, y hasta los años 50 no se hizo la primera filmoteca. Como conclusión, bajo mi concepción, es que hasta entonces no empezamos a valorar el cine como algo a conservar, como patrimonio, yo creo que ha sido uno de los puntos importantes”.

“Y como hasta los años 50 no se conservaba el cine, mi pregunta era qué se hacía con esas películas. Investigué y me confirmaron que todas esas películas cuando ya se habían vendido al cine y se habían exhibido, lo que hacían era venderlas a traperos o a fabricante de plástico, y convertían esas películas en peines, en botones de plástico, en pintura de uñas incluso”.

La falta de inversión en el cine español, esta concepción del cine de usar y tirar, así como la tradición española mayoritaria de ver las películas dobladas, son algunas de las causas que apunta Rosa que han podido afectar a esta concepción del cine español repleta de frases que funcionan como sentencias dictadas que no admiten recurso, como aquella que reprocha un exceso de películas de la Guerra Civil, o como aquella otra que recrimina que haya mucho sexo en el cine español, (como si eso fuera negativo), o como la que le acusa de despilfarrador de subvenciones, así como de estar politizado, sin olvidar el adjetivo ya histórico que se acuña a determinada obra española para marcarla de por vida cual res, acusándola de ser una “españolada”.

En España se subvenciona muchísimo más a una empresa extranjera que a nuestro cine

“En España fomentamos mucho los tópicos y somos un poco antichovinistas. Por ejemplo, Francia es como nuestro polo opuesto, a todo el mundo le encanta su cine, lo fomenta, dan muchísimo dinero al cine, y lo ven, pero aquí somos un poco lo contrario. Por ejemplo, la temática de la Guerra Civil, realmente te pones a mirar los números sobre las películas que se hacen sobre esa temática y es solamente el cinco por ciento en los últimos años, entonces te preguntas, ¿por qué la gente habla tanto sobre esto?, es un poco complicado pero creo que el problema fundamental es la educación, a los chavales no se les educa no ya solamente sobre cine sino sobre la cultura audiovisual como por ejemplo en Francia”.

Y de nuevo el ejemplo francés expuesto al hablar de cine. Esto sí que es tradición. “Por ejemplo allí, a los chavales, los colegios les lleva toda la semana al cine, eso hace que la gente se vaya acostumbrando desde el principio a ver cine, y a saber de esa cultura y a aprender mucho más, y no solamente sobre tu país sino sobre otros países, y aquí eso no pasa, la gente se queda con los tópicos”.

Si desde arriba hablan mal sobre nuestro cine, y si desde arriba no lo fomentan como hacen en Francia, pues obviamente es normal que se piense de esta manera

Sobre el asunto tan manido de las subvenciones al cine, según asegura Rosa citando a productores entrevistados, el cine español es de las industrias que menos se subvencionan en España. “Y no solo en España sino en comparación con el resto de países. En España se subvenciona muchísimo más a una empresa extranjera que a nuestro cine, esto la gente no tiene por qué saberlo a no ser que lo investigue, pero claro, si desde arriba hablan mal sobre nuestro cine, y si desde arriba no lo fomentan como hacen en Francia, pues obviamente es normal que se piense de esta manera, tampoco quiero hablar mal de la gente porque el público español en general creo que no tiene culpa realmente de tener esa concepción, sino que había muchos puntos importantes que han hecho que ellos piensen así”.

El tema de las subvenciones desemboca siempre en el tópico o no tan tópico de la politización del mundo del cine. “A mí no me han dado una subvención, entonces no puedo decirlo claramente pero supongo que también puede interesar subvencionar más a una película que a otra, y por ejemplo, hace poco se estrenó una película sobre Bárcenas, ‘B de Bárcenas’, esa película no sé cómo ha conseguido estar en los cines, de hecho muchos cines la han censurado”. “El cine tiene un poder importante, da un poder de percepción importante, entonces creo que sí, la política tiene mucho papel y no solo por las subvenciones”.

Pero a pesar de los tópicos y los vicios, la situación del cine español está cambiando, aunque lentamente según expone Rosa. “Poco a poco está mejorando la cosa, hay películas como ‘La isla mínima’ que creo que están ayudando a que se fomente más nuestro cine, a que la gente diga: “bueno, no me gusta el cine español pero a lo mejor esta película sí”, que esto antes no pasaba, pero también creo que falta todavía mucho”.

Aquí ahora mismo o conoces a gente muy importante en el sector, o te lo compra la televisión o si no vas a estar muy a la sombra, y esa es mi queja

Hay muy pocas películas que pueden salir adelante en este país. Sobre todo salen cuando están producidas por una televisión, porque son las que tienen mayor poder en los medios para que la gente las vea, por ejemplo ‘8 apellidos vascos’. Esa película sino fuera producida por Telecinco quizás no hubiera tenido tanta repercusión. Aquí ahora mismo o conoces a gente muy importante en el sector, o te lo compra la televisión o si no vas a estar muy a la sombra, y esa es mi queja”.

Rosa confía en esa nueva hornada de cineastas con cierta responsabilidad de purificar el cine español de tópicos y vicios, aunque en lo que se refiere al cine más sincero por personal, el cine de autor, la cosa no es fácil por cuanto se vive en la sombra. Difícil purificar desde ahí. “Ese es el problema, que por ejemplo, hablando del SEFF, yo llevo muchos años viniendo y viendo la sección de Resistencias que va sobre el cine español que está más al margen, y me doy cuenta que hay muchísimas películas muy interesantes, que en el extranjero tienen muchos premios y que luego en España no se habla de ellas”.

“Hay muchos directores españoles que van a Locarno o a otros festivales, a Toronto por ejemplo donde estuvo hace poco Paco Cabezas, que es de Sevilla también precisamente, y quien ha hecho una película con Nicolas Cage, y eso no lo he visto en ninguna televisión anunciado. Es lo que me intriga, ¿por qué no apoyan nuestro cine si realmente fuera está teniendo mucho éxito? Siempre ha pasado igual, con Buñuel paso igual, ganó festivales fuera y aquí pues tampoco se le tenía muy en cuenta porque iba contrario a la política, yo creo que está todo un poco relacionado”.

Foto Rosa Salido Serrano

También este oscurantismo que sufre el cine de autor que acude al SEFF como avispas hacía su avispero, está relacionado por la omnipresente presencia del cine estadounidense y el estado de desigualdad en el que se compite. “Es una pasada, un bombardeo que tenemos sobre nuestro cine brutal que creo que es injusto porque vas a una sala de cine y de diez películas te encuentras una española o dos como mucho, y el 80 por ciento es norteamericano, y te preguntas ¿por qué? Vemos una película española mala pero vemos cincuenta películas norteamericanas malísimas y lo vemos como muy normal, y esto pasa porque EEUU tiene una política de “yo te vendo a ti, a España, una película de Spielberg pero a cambio tienes que tener en tu cine cinco películas más, que son una mierda y que no ve nadie pero que son de mi productora y tengo que ponerla de alguna manera. Digamos que esa es la política que lleva arrastrando no solo España sino muchísimos países hace mucho tiempo, y sin embargo eso en su país es ilegal, es curioso”.

Al menos Festivales como el SEFF suponen una especie de embajada de autor para este tipo de obras que encuentran aquí su inmunidad diplomática de cara a la invasión yanqui de su cine grandilocuente, y que para alguien que no ha hecho nada más que empezar debe de suponer una especie de incubadora, un invernadero. “Pues súper contenta saber que se iba a estrenar en el Festival, aquí está toda mi familia, todos mis amigos, muy buena parte del equipo pues como en cada ciudad teníamos un equipo diferente… Llevo muchísimos años viniendo al Festival, de hecho el año pasado estuve trabajando como jurado, en la Sección Nuevas Olas, y me lo conozco muy bien y tengo amigos trabajando aquí”.

Yo lo que quiero transmitir no es que a la gente le guste el cine español, que comprendo que al igual que hay cine español bueno hay cine español malo, como en todo los países, yo lo que quiero es que la gente sea más crítica

‘Lo que vale un peine’ se grabó en más o menos un año y estuvo estimulado por una matrícula de honor que hizo que Rosa lo llevará desde lo que era un proyecto fin de carrera a lo que es, todo un largometraje documental, gracias en un principio a las directrices del “gran filosofo” Juan Palomo, y posteriormente contando con ayuda de amigos, conocidos, y aprovechando las bondades de un sector cuya precariedad favorece la solidaridad. “Fue un poco complicado porque era una producción muy independiente, no contábamos con ninguna productora detrás, con ninguna distribuidora, entonces ha sido todo trabajar muchísimo para intentar que saliera a la luz”.

“Conseguir a los entrevistados ha sido algo complicado pero más que nada porque en un principio era un poco Juan Palomo, porque como era un trabajo mío tenía que hacer la producción, la documentación, el guión, la dirección, salvo un pequeño equipo técnico que me ha ayudado en los rodajes, todo lo demás lo hacía yo. Buscar la gente, el equipo, buscar entrevistados, buscar localizaciones…”

“Después sí pude contar con ayudantes de producción que me han ayudado muchísimo y me he podido desahogar un poco más. Y otra cosa complicada porque soy muy indecisa ha sido el montaje, porque tenía muchísimo material y me daba pena cortar algunas frases importantes”.

Y para frase importante, la que le gustaría transmitir al espectador que este viernes vea ‘Lo que vale un peine’ en el teatro Alameda, y a todo aquel por supuesto que la vea después. “Yo lo que quiero transmitir no es que a la gente le guste el cine español, que yo comprendo que al igual que hay cine español bueno hay cine español malo, como en todo los países, yo lo que quiero es que la gente sea más crítica, y que antes de criticar vea cine español y cuando lo vea que diga, me ha gustado o no me ha gustado, pero que no diga que no le ha gustado porque sea español, es decir, ese espíritu crítico que creo que nos falta mucho a los españoles todavía por fomentar y que creo que se soluciona yendo al cine, simplemente, viendo películas españolas, asiáticas o rusas, da igual, la cosa es ver cine”.

Particularmente, su relación con el cine, según cuenta Rosa, deriva de su relación con el arte. Su afición por el piano, por la guitarra, por la pintura confluyeron en el cine del que también era aficionada desde pequeña a través de las películas que veía con su padre. “Hice el bachillerato de arte pensando hacer la carrera de Bellas Artes pero bueno, todo el mundo me decía que había pocas salida, el mismo rollo de siempre de las Bellas Artes, al final me di cuenta que existía la carrera de Comunicación, que me atrajo muchísimo y por eso me metí, porque me dije, “bueno, si el cine realmente es una arte que aúna todas las artes””.

Hay muchísimos españoles buenísimo que no se quedan aquí porque se morirían de hambre. Es una pena

De su carrera no guarda una buena concepción, pero vamos, nada sorprendente, salvo que alguien que haga un documental sobre el peine que vale la educación universitaria, sobre todo en ciertas ramas comunicativas, diga lo contrario. “En Comunicación Audiovisual realmente no estoy especializada en cine, de hecho no tiene siquiera historia del cine universal. Es un poco triste como están puestas las asignaturas desde el Plan Bolonia, está un poco como muy ambiguo todo, muchas asignaturas repetidas con periodismo, o sea que a mí la carrera no me gusta mucho”.

En estos momentos Rosa continúa por ese camino que la ha llevado a salir de Sevilla y a llegar a Madrid para estudiar un máster de dirección cinematográfica, porque Sevilla será lo que se quiera pero como cantera cinematográfica tiene sus carencias. “Si es verdad que debería haber más fomento aún de nuestro cine aquí, en Andalucía, es una pena que nos estemos yendo todos y eso es cultura que se va de Andalucía también y no solamente de Andalucía sino de España. Cuánto cineasta hay fuera de España, cineastas que trabajan en Dreamworks, en Disney, en la industria de la animación y que también son cine español. Hay muchísimos españoles buenísimos que no se quedan aquí porque se morirían de hambre. Es una pena”.

Por ello, sobre volver a Sevilla, por el momento solo puede decir que le encantaría. “Me encantaría volver pero hasta que no me asegure tener trabajo más o menos estable o ver que estamos mejorando más la industria aquí… me tendré que quedar allí. Yo he intentado estar aquí después de la carrera, buscar trabajo, pero la verdad es que es todo es súper complicado”.

Sus referencias cinematográficas señalan por un lado al cine mexicano (aunque quizás más estadounidense) del director Alejandro González Iñárritu, y por otro, como no podía ser menos en este contexto, señala al cine español a través de la figura de Julio Medem, aunque antes de decidir quiere dejar claro que no le gusta anclarse en figuras determinadas. Pero dicho queda. “Son directores que ahondan mucho en la personalidad de los personajes y en ese juego de guión de vidas cruzadas entre personajes que me parece maravilloso. Son para mí una fuente de inspiración grande pero como te digo no me gusta anclarme, veo cine de todo tipo”.

Y como colofón de esta su historia que no hay hecho nada más que empezar, y que lo ha hecho con buen criterio pues ha empezado desempolvando lo que va a ser su futuro, consejos fruto de su experiencia para aquellos que vayan a afrontar un proyecto audiovisual o que estén con su proyecto fin de carrera.

“Si están estudiando en una facultad, un módulo o cualquier cosa, que tiren de los profesores, creo que es algo fundamental porque son gente que está en el sector más próxima a ti, yo empecé con eso, hablando con los profesores y ellos me ayudaron muchísimo a buscar contactos, a enfocar el tema”.

“Y hay que moverse muchísimo. Una persona que está en su casa esperando que le llueva el trabajo, que le llamen para dirigir un cortometraje, eso es imposible, te tienes que mover mucho. Si puedes colaborar en cortometrajes o en cualquier cosa para ayudar a otras personas también, aunque sea de extra, da igual, la cosa es moverse muchísimo y darse a conocer, sobre todo en Sevilla o en Andalucía, hay que estar muy implicados, hacer muchas cosas y hablar con todo el mundo que pueda estar relacionado con el sector porque creo que en España estoy  va así, de contactos, sino tienes contactos apaga y vámonos”.

“Hemos nacido en el país equivocado para hacer cine”, dice el director y actor David Guzmán en el documental de Rosa, a quien entrevistó en pleno Festival de Málaga. Quizás este sea el siguiente tópico sobre el cine español que Rosa tenga que desacreditar. Más de uno lo está haciendo ya aunque le paguen con peines.

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