Silvia Marsó: “Sevilla es como una cuna de arte”

Sevilla Directo - 22/11/2012 14:02:01

Alejandro Reche Selas | Silvia Marsó es una de las actrices más reconocidas y reconocibles de este país. Fue una de las azafatas del famoso ‘Un, dos, tres’ de Chicho Ibáñez Serrador en los años 80 y ha desarrollado una sólida carrera donde el teatro ha ocupado un importante lugar, participando en montajes del calibre de ‘La loca de Chaillot’, junto a Amparo Rivelles, ‘La dama del alba’ de Alejandro Casona, ‘Hécuba’,  ‘Tres mujeres altas’ de Edward Albee o ‘Doña Rosita la soltera’ de García Lorca. Tras estrenar en el Teatro Lope de Vega de Sevilla hace dos años ‘Casa de muñecas’, de Ibsen, dirigida por Amelia Ochandiano, interpretación que le valió el Premio Ercilla y el Premio Rojas de Teatro, vuelve a la ciudad hispalense con otro poderoso texto de Lorca, ‘Yerma’, dirigida por el veterano Miguel Narros. De este montaje, otras experiencias en Sevilla y sus últimos trabajos en televisión y cine nos habló la actriz.

Sevilla Directo: ¿Qué le hizo decidirse por este proyecto?

Silvia Marsó: La admiración por Miguel Narros. Hace años que quería trabajar con él. Estuvimos hablando sobre qué podíamos hacer y entre varios títulos salió ‘Yerma’.

SD: ¿Cómo marcó Narros ese punto no trágico desde el principio y que la tragedia se vea al final?

SM: Miguel es un artista. Durante los ensayos todos los días desmontaba lo que había hecho el día anterior y yo llegaba a pensar: “no le gusto, estoy fracasando…”. Y de repente me di cuenta un día de que era como Van Gogh. Con un pincel y unas pinturas, que éramos los actores, va haciendo pinceladas. Y con una “pintura” tapaba otra que había hecho el día anterior. Es un impresionista del teatro. Al final sale un “cuadro” sin que sepas muy bien por qué, tras el desconcierto y la incertidumbre. Fue saliendo así, sin ideas preconcebidas, yo me dejaba guiar, arriesgándonos, probando, equivocándonos fluyendo todo por sí mismo. Era como si también Lorca nos hubiera tomado de la mano y nos hubiera guiado por el camino, sin tener nada preestablecido.

SD: En Sevilla estrenó Casa de muñecas hace dos años y en la Expo ’92 estrenó mundialmente ‘La gran sultana de Cervantes’. ¿Se puede decir entonces que ha tenido muy buenas experiencias en esta ciudad?

SM: La experiencia es maravillosa. Sevilla es como una cuna de arte donde han convivido tantas culturas, que al final ha dejado ese poso cultural. Venir aquí es como una prueba de fuego. Si viene una obra al Teatro Lope de Vega, es una garantía de que está funcionando y tiene un nivel. Cuando el productor, Celestino Aranda me confirmó que veníamos a Sevilla me puse muy contenta. Para mí es un teatro muy importante. La experiencia en 1992 fue muy hermosa, por lo que los españoles vivimos aquel año: el Quinto Centenario, los catalanes con las Olimpiadas, Madrid, Capital Cultural… Y en la Expo se realizó un estreno mundial, no se había representado nunca, tuve el honor y la responsabilidad de ser la actriz que encarnase a la Gran Sultana de la Historia. Además es una obra de Cervantes, que se puede preguntar la gente ¿cómo es posible que una obra de Shakespeare no se haya representado nunca? Pues aquí, en España, una obra de Cervantes no se había hecho nunca. Eso es algo a tener en cuenta. En este país, salvo en algunas ocasiones, no se ha cuidado la cultura.

SD: ¿Qué recuerda de la serie ‘Segunda enseñanza’ (Pedro Masó, 1986)?

SM: Fue mi primera aparición en una serie de televisión, con un equipo extraordinario de actores. Fue una época de series muy buenas, se rodaban en cine, estaba todo muy cuidado, era como rodar películas, se tardaban mucho en hacer, eran grandes series y estaba muy emocionada por esa primera vez.

SD: Hablando de series y dando un salto a la actualidad, ¿cómo ha sido la experiencia en ‘Gran Hotel’?

SM: También muy buena. Es una serie donde cuidan mucho las tramas, los personajes, la ambientación, yo llevé un vestuario exquisito de 1900. No eran reproducciones sino vestidos auténticos que están en el Almacén Cornejo de vestuario para cine, donde tienen cosas, que algunas de ellas son antigüedades. Yo me ponía el vestido y ni me sentaba, ya estaba lista para rodar porque todo era muy bonito. Mi personaje salió en cuatro capítulos y ha sido una experiencia muy bonita. A esto añado que he rodado, además, una película en Colombia este verano que se llama ‘Mi pasión por David’, dirigida por Iván Zuloaga. Ha sido una experiencia muy interesante. No sé si se estrenará en España, pero en Colombia desde luego que sí. Ha sido un rodaje muy gratificante, ya que he conocido otra cultura, me he integrado en la forma de trabajar de unas personas muy valiosas y he conocido un país por la zona menos turística, de las tierras, de los cafetales, que por la guerrilla y por el narcotráfico ha estado incomunicada durante cuarenta años. Sólo podía accederse al pueblo por avión de hélice. Por todo, ha sido una experiencia importante.

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